Barcelona Cultura

Exposición Premio Cataluña de Ecodiseño 2019: Hablamos con los proyectos galardonados

Desde mediados de diciembre, y con motivo de la exposición temporal “Victor Papanek: La política del diseño”, el Museo del Diseño de Barcelona acoge en el vestíbulo del edificio la exposición Premio Cataluña de Ecodiseño 2019. La muestra reúne los productos premiados y mencionados en el galardón, convocado por el Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Cataluña en colaboración con la Agencia de Residuos de Cataluña, con el objetivo de reconocer los productos y servicios que, mediante criterios de diseño sostenible, reducen el impacto ambiental de su ciclo de vida y contribuyen a la economía circular. Hablamos con algunos de los diseñadores reconocidos en los premios.

Alpine, Gerard Arqué (Escofet_Lab)

El consumo anual de áridos en Cataluña asciende a unos 30 millones de toneladas. ¿Cómo contribuye el banco Alpine a reducir la huella ecológica de esta actividad?

En Escofet tuvimos la necesidad casi moral de estudiar la posibilidad de incorporar una formulación que procediera de áridos reciclados. Hicimos la investigación y finalmente fuimos a parar a un producto como este. Hemos incorporado el ecodiseño en sus soportes. Tenía que ser un producto el máximo sostenible posible, y esto encadenó una serie de historias, como por ejemplo enviarlo desmontado. Normalmente los bancos que se instalan en los espacios públicos se envían montados por razones logísticas. Hemos desarrollado un sistema muy fácil, que no necesita de demasiadas instrucciones para su ensamblaje.

Infinit Denim Back to Eco, Núria Nubiola (Asociación By My Eco)

Vuestro proyecto fue reconocido con el Premio al Producto en desarrollo por ofrecer “una solución local a un residuo postconsumo” de gran volumen. ¿Cómo lo aprovecháis?

Hasta ahora, todo nuestro universo ha sido el denim postconsumo, que es el que proviene de la ropa amiga, de las entidades que la recogen. Nosotros ya hacíamos un primer procesado de este tejano y hacíamos productos como bolsas. Ahora el tejido nos ha ampliado horizontes a poder hacer ropa y ofrecer homogeneidad, porque con el denim no puedo hacer dos piezas iguales; ahora, con el hilo puedo hacer 300 piezas idénticas.

Noem Carl, Alex Jiménez (Nutcreatives)

El jurado reconoció la silla Noem Carl por estar diseñada bajo “criterios de economía circular”. ¿Cómo habéis alargado su vida útil?

Favoreciendo su reparación. Todas las piezas están unidas con tornillos, de modo que montarla es sencillo. Además, ofrecemos piezas, de modo que si una pata se estropea, podrás comprar una nueva; o si un día necesitas cambiar la decoración, no hará falta que tires la butaca, sino que podrás comprar un tapizado nuevo y la butaca seguirá siendo perfectamente útil. Como es un proyecto propio, hemos intentado no limitarnos al mercado y responder a varias estrategias de ecodiseño: hemos aligerado la estructura, los materiales se pueden separar con facilidad, se puede desenfundar y lavar…

Intercalador para congelados, Laura Nieto y Josep Buisan (Magrana Barcelona Product Lab)

A diferencia de otros proyectos galardonados, desde Magrana habéis propuesto una mirada industrial del ecodiseño. ¿Qué mejoras aporta esta aplicación?

Partíamos de la necesidad de una función, y se trataba de hacerla realidad con el mínimo coste posible durante el ciclo industrial del producto. Por eso pensamos en un material que procediera del reciclado, y también en hacer que la misma función cumpliese con un criterio de sostenibilidad: ahorrar energía en los procesos de congelado y descongelado y eliminar una serie de residuos presentes durante el proceso, que generaba grandes columnas de palés. Esto implicaba un boom de desperdicio muy importante, y el sector demandaba que el mercado resolviera esta necesidad con un producto que la cubriera al cien por cien.

Bitsy Bags, Susan Leach (Bitsy Bags)

A partir del año que viene las bolsas de plástico de los supermercados estarán prohibidas y solamente se podrán distribuir compostables. ¿Qué alternativa planteáis?

Queríamos diseñar algo moderno y útil al mismo tiempo, de modo que aquellos que nunca han estado interesados en la sostenibilidad y reducir plástico puedan querer comprarla. El objetivo es simple: eliminar las bolsas de plástico cuando compramos fruta y verdura. Hemos diseñado una bolsa que tuviese la vida útil más larga posible. Creo que cada bolsa sustituirá al menos mil de plástico durante sus cinco años de uso. Además, todas las piezas están hechas del mismo material, poliéster reciclado, lo que facilita el reciclaje.

HBEE, Cristina Bonamusa (EINA)

El 75% de los millones de abejas que habitan el planeta son solitarias. ¿Cómo mejora el hotel HBEE su calidad de vida y qué aportan ellas al entorno urbano?

Las abejas no viven en el hotel, sino que nidifican: entran con sus crías, las alimentan con néctar y polen y una vez crecen, lo abandonan. Habitualmente lo hacen en el medio natural, y en la ciudad, formada principalmente por hormigón y asfalto, no encuentran lugares donde hacerlo al menos tienen más dificultad. El hotel está pensado para ser instalado en huertos urbanos y parques, para que pueda así enriquecer la biodiversidad y favorecer la polinización de las especies vegetales y florales de la Barcelona verde. Este proyecto no implica trasladar las abejas a la ciudad, porque ya existen las abejas urbanas, sino que las visibiliza.

El jardín del refugio, Júlia Ciurana (ELISAVA)

La mesa de cultivo que has diseñado utiliza la horticultura como terapia para colectivos vulnerables. ¿En qué consiste este proceso?

A través del proceso de cultivo de las plantas, puedes ver cómo tu trabajo acaba generando un fruto, y esto acaba aportándote beneficios tanto psicológicos como emocionales. La interacción con la planta es íntima. La idea es ir creando uno su propio espacio durante las primeras fases de la depresión u otras enfermedades mentales, y una vez te sientas más animado puedas unirte a un colectivo y crear una comunidad donde se compartan los huertos y se intercambien herramientas, semillas… Es un estilo más handmade.

Frutag, Yoel Cruz (ESDAP Campus Llotja)

¿Cuál es el punto de partida del marcador de fruta Frutag y qué alternativa ofrece?

Estamos obsesionados con las etiquetas, incluso nosotros tenemos una, el DNI. Pensé: “¿Por qué la comida debe tener una?”. Entonces nos planteamos adaptarnos y hacer que al menos la etiqueta se integrase a partir del marcaje con tinta comestible. De aquí el nombre: el ‘tag’ de los grafiteros, que marcan todos los lugares posibles para dejar su huella. El impacto de eliminar las etiquetas no sería tanto por lo que hace a la reducción de plástico, sino en cuanto a la posibilidad de generar compuesto o cualquier material de calidad procedente de materia orgánica.

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