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Sara K Arnold: “La industria de la moda puede crear la cultura del cambio”

Sara K Arnold estudió diseño de moda en la Central Saint Martins. Su compromiso con el medio ambiente la llevó a tomar la decisión de no participar en la producción de ropa. En su lugar, y con el fin de promover la creatividad y la economía circular, lanzó la plataforma de alquiler de ropa Higher Studio. En noviembre de 2018, se unió a Extinction Rebellion, un movimiento activista que reclama una respuesta significativa al colapso ecológico y climático, a partir de acciones que quieren desafiar a la industria de la moda.

Arnold impartirá la conferencia “Fashion, Let’s Tell the Truth: We Are in Crisis” en el Re-Barcelona, un foro internacional sobre moda sostenible y ética que celebrará su primera edición en el Disseny Hub los días 29 y 30 de noviembre.

¿Qué te llevó a fundar Higher Studio?

Tras graduarme en Saint Martins en 2012, fui a una escuela de negocios y me di cuenta que a través del alquiler puedes dirigir la producción hacia la longevidad y no hacia la obsolescencia programada. Si los vestidos tienen una vida más larga, las ganancias serán superiores. Mientras que en el fast fashion, las compañçias se benefician de las tendencias de corta duración.

¿Por qué hace falta motivar el talento creativo a diseñar de una forma circular?

Porque si no lo hacemos, podríamos dirigirnos hacia una gran catástrofe. Actualmente, menos de un 1% de la ropa producida por la industria de la moda es reciclado para crear nueva. Es un problema masivo: estamos extrayendo una cantidad enorme de recursos del medio ambiente, estamos sobreproduciendo e hiperconsumiendo productos que después irán a vertederos. Se prevé que la industria de la moda crecerá hasta un 63% de aquí a 2030, y el calentamiento global aumentará dos grados, y esta es una cifra muy peligrosa. No podemos continuar así: el planeta tiene unos límites.

Recientemente has participado en una mesa redonda en Londres, “¿La industria de la moda está preocupada por nuestro futuro?”. ¿Qué opinas: sí o no?

Sí, pero de un modo erróneo. Cuando las empresas hablan de sostenibilidad, la mayoría habla sobre sus negocios y no sobre proteger la vida en la Tierra cuando está bajo amenaza, tal y como pasa ahora. Para lograr este cambio, debemos empezar a reflexionar sobre producir menos, o hacer decrecer la economía. Necesitamos cambios legislativos para alcanzar estos cambios, que son necesarios si realmente queremos mitigar los daños. La prioridad, por lo tanto, es ver cómo creamos voluntad política, y la cultura política necesita liderar este camino. Esto es lo que la industria de la moda podría hacer, y en cambio no lo está haciendo. Es una oportunidad perdida ahora mismo. Tenemos las soluciones, no la voluntad política.

Hace un año te sumaste al movimiento Extinction Rebellion. ¿Cuál es vuestra lucha?

Extinction Rebellion es un movimiento holacrático descentralizado que reclama la acción significativa de nuestros gobiernos. Tenemos tres demandas muy claras. La primera, que el gobierno explique la verdad sobre la crisis. La segunda, que actúen ya, y esto significa reducir a cero las emisiones de carbono en 2025 y frenar la pérdida de biodiversidad lo antes posible. Y la tercera, que debemos trascender la política. Tenemos una asamblea ciudadana dentro del gobierno que decide en materia de justicia climática y ecológica. Esencialmente, lo que decimos es que nuestro sistema político ha fracasado en afrontar este problema.

Dices que el cambio en el sistema de la moda “no puede ser abordado por la industria”. ¿Quién debería hacerlo, pues?

Dado el nivel de emergencia en el que estamos, y considerando que el tiempo se nos está agotando muy rápidamente, no creo que el cambio nacido dentro de la industria pueda llevarnos allá donde necesitamos dirigirnos. Necesitamos cambio sistémico desde los gobiernos, y no solo a escala local, también global. Como centro neurálgico de cultura, la industria de la moda puede jugar un papel central en crear la cultura del cambio. Si lo hace, entonces el mundo empezará a entender la situación de emergencia que vivimos.

La sociedad es cada vez más consciente de que la moda es una industria multimillonaria, así como de su huella ecológica. ¿Dirías que los poderes fácticos están participando en esta conversación?

En Reino Unido, el Comité de Auditoría Medioambiental forma parte del Parlamento, y presentó recomendaciones de sentido común al gobierno, como por ejemplo eliminar la tasa de valor añadido (VAT) en la reparación de piezas de ropa. El gobierno las ha rechazado todas. ¿Por qué? Yo diría que por las empresas. Allí tenemos empresas como Boohoo y Misguided, que son marcas de moda ultra rápida. Implementar estas políticas significaría para ellas obtener menos beneficios. Por eso necesitamos ir más allá de la política y devolver el poder a la gente. El motivo principal es nuestro sistema político y económico, que no está hecho para afrontar la crisis, sino para hacer dinero.

Este viernes es el Black Friday, que coincide con el Buy Nothing Day, una protesta contra el consumismo. ¿Por qué hay que sumarse?

También tendrá lugar la Global Strike 4 Future, que será la última concentración escolar local antes del COP25. Es el día menos apropiado para celebrar el consumismo. El Black Friday es un síntoma de sobreproducción e hiperconsumismo. Hemos producido demasiada ropa y estamos haciendo descuentos para venderla. Es importante plantar cara al Black Friday. Por supuesto, habrá quien comprará artículos esenciales que habitualmente no puede permitirse. Pero quien compre productos que no necesita, debería planteárselo. También las marcas que participan deberían valorar producir menos en lugar de hacer descuentos.

El Re-Barcelona es el primer encuentro global de moda sostenible y ètica en el sur de Europa. ¿El sector carecía de un evento como este?

Sí, porque hasta ahora solo teníamos el Copenhagen Fashion Summit. Es muy importante que hablemos sobre reciclaje, suprarecilaje y economía circular, pero también sobre los impactos sociales de la industria de la moda y cómo puede ayudar a resolver aspectos más amplios.

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