Directiva, madre y esposa: un equilibrio difícil

13/02/2020 - 11:27

Igualdad de género. Un estudio de investigadores escandinavos, demuestra que la mayoría de mujeres directivas, tanto en el ámbito público como privado, acaban divorciándose de sus parejas, mientras que en el caso de hombres directivos ésto no ocurre.

A pesar de que la legislación equipara, en derechos, a mujeres y hombres, la igualdad de género, como es sabido, aún está lejos de ser una realidad.

A pesar de que la legislación equipara, en derechos, a mujeres y hombres, la igualdad de género, como es sabido, aún está lejos de ser una realidad. La brecha salarial, la falta de corresponsabilidad en la atención a los hijos e hijas, o los familiares que no pueden valerse por sí mismos, las tareas del hogar, la tasa de paro y el techo de cristal, son algunas de las principales evidencias que ponen de manifiesto esta desigualdad. El diario La Vanguardia se hacía eco, hace unos días, del estudio realizado por Olle Folke y Johanna Rickne, profesor y profesora, respectivamente, en las universidades de Uppsala y Estocolmo, sobre la dificultad de compaginar la alta responsabilidad profesional, tanto a el ámbito privado como en el público, y la vida familiar. 

En dicho estudio “All the Single Ladies: Job promotions and the Durability of the marriage“, los investigadores concluyen que hay tres factores que duplican las posibilidades de divorcio cuando una mujer accede a un cargo directivo o deviene representante política: tener una diferencia de edad de más de 5 años con su pareja, aportar más del 60% de los ingresos familiares, y haberse hecho cargo del peso de la responsabilidad de la crianza de sus hijos y/o hijas y de las tareas de casa . En cambio, los hombres, el acceso a un cargo directivo o político prácticamente no tiene consecuencias en su estabilidad matrimonial.  

El estudio, que analiza datos de Suecia entre los años 1991 y 2012, pretende demostrar que incluso en las sociedades escandinavas, en las que existen políticas favorables a la igualdad de género y la corresponsabilidad, con más permisos y ayudas para cuidar de niños, sigue habiendo diferencias entre mujer y hombre. Para romper los techos de cristal, hace falta un cambio cultural, más pedagogía y estudios como éste, donde se analicen más datos y se pueda evidenciar el camino que todavía queda.