“Hay que hacer entender, con mano izquierda y la ley en la mano, que es una cuestión de justicia que también se considere el talento de las mujeres”

21/01/2020 - 14:33

Entrevistamos a Patrícia Soley-Beltran, autora de la guía “Compta amb nosaltres! Bones pràctiques per a una programació cultural paritària”, encargada por el Departamento de Transversalidad de Género del Ayuntamiento de Barcelona.

Presentadora, docente académica, conferenciante, modelo de moda y publicidad, actriz, divulgadora cultural, consultora... Patrícia Soley-Beltran, licenciada en el Reino Unido en Historia Cultural y doctorada en Sociología del Género, hizo su tesis doctoral sobre la filósofa y feminista Judith Butler. Ganadora del Premio Anagrama de Ensayo 2015 con ¡Divinas! Modelos, poder y mentiras, es también la autora de la guía “Compta amb nosaltres! Bones pràctiques per a una programació cultural paritària”, para el Departamento de Transversalidad de Género del Ayuntamiento de Barcelona.

¿Qué papel crees que tiene la cultura en la consecución de la igualdad entre hombres y mujeres?
Lo primero que tenemos que hacer es diferenciar entre los dos sentidos clásicos de la palabra cultura.
Uno es el sentido más amplio, que utiliza la antropología, y el que utilizo yo, que es toda producción cultural, que incluye la ciencia, la tecnología, la filosofía, las artes, nuestras emociones, cómo comemos, cómo nos relacionamos, nuestra sexualidad.
La otra cultura es la producción cultural, lo que se vende como espectáculo. Si pensamos en el primer sentido de cultura, cualquier producción de textos literarios, científicos, políticos, tecnológicos, sociales pueden aportar para esta igualdad de género.

¿Qué papel podrían tener las industrias culturales para cambiar el desequilibrio de género?
La cultura de consumo reproduce el statu quo: qué entendemos por feminidad y masculinidad. Si hay espectáculos que presentan una innovación sobre esta cuestión, pueden contribuir a difundir un modo diferente de pensar y vivir el género. También la paridad es clave. Tengan o no perspectiva de género, es necesario que haya una igualdad hombres-mujeres en la producción, en el protagonismo y en la creación de la cultura.

¿Qué diagnóstico haces de la paridad de género en las actividades programadas y las estructuras organizativas del ámbito de la cultura en Barcelona?
El Departamento de Transversalidad de Género encargó un estudio pionero, el Informe sobre la programación cultural 2016-2017 del Ayuntamiento de Barcelona desde una perspectiva de género, elaborado por Anna Cabó y Joan Manel Sánchez. En la programación global de la ciudad del 2016, las mujeres autoras representaban un 24,61 %, y un 32,38 % en el 2017; la estructura directiva del Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB) está formada por un 70 % de hombres y un 30 % de mujeres, mientras que la plantilla está más feminizada (62 % mujeres, 38 % hombres); en los museos, el 71,43 % de la dirección y el 60 % de las gerencias también están constituidas por hombres; en cambio, los equipamientos de proximidad están en manos de las mujeres (el 72 % de la dirección de los centros cívicos y el 82 % de las bibliotecas).

¿Cómo crees que afecta a la sociedad en general a esta disparidad?
Se pierde talento. Tanto para mujeres como para hombres. Se frustran muchas expectativas y se limita tanto a hombres como a mujeres con perfiles de personalidad impuestos.

¿Qué propuestas de buenas prácticas se hacen en la guía que has elaborado para poder revertirlo?
En la guía hay 76 propuestas de buenas prácticas, divididas en cuatro ámbitos de trabajo: conocimiento y formación, espacio tiempo y comunicación, cómo se seleccionan las personas y gestión.
En el primer ámbito reflexionamos sobre qué denominamos cultura. Cómo nos pensamos a nosotros mismos y cómo nos conducimos colectivamente. La cultura estructura todos los movimientos que hacemos. Si tenemos una idea sesgada de lo que tiene que ser y de lo que puede hacer o no puede hacer una mujer, eso predetermina unos resultados sociales y se comporta como una autoprofecía que se autocumple. Se pueden cambiar estas bases culturales, esta visión, formando a la gente que no tiene perspectiva de género, ponerlo en la universidad.
En el segundo ámbito pensamos sobre el espacio tiempo y comunicación. Poner reuniones de trabajo a las 21.00 horas cenando no favorece que las mujeres con responsabilidades familiares se incorporen a unas dinámicas de trabajo. Corresponsabilidad: hacer que las parejas tengan unos horarios adecuados con un horario familiar. La comunicación se refiere también a utilizar un lenguaje inclusivo.
En tercer lugar, cómo se seleccionan las mujeres. Desde los estudios de género, cuando ves tan claro cómo está imbuida la desigualdad en la cultura, piensas que hay una conjura organizada. Sí que hay una organización que transmite una forma determinada de entender el género en las escuelas, en la religión, etcétera. Sin embargo, por otra parte, hay gente que es totalmente inconsciente de este sesgo. Un sesgo, por definición, es inconsciente. Por lo tanto, hay que hacer entender, con mano izquierda y la ley en la mano, que es una cuestión de justicia que también se considere el talento de las mujeres.
Tenemos muchas recomendaciones de instituciones internacionales, como “Igualdad de género y cultura”, de la Unesco, leyes estatales como la Ley orgánica para la igualdad efectiva de mujeres y hombres del 2007 o la Ley de igualdad efectiva de mujeres y hombres del 2015 de la Generalitat.
Los estudios demuestran que, cuando se ponen mujeres en los grupos, muchas mujeres llevan a otras mujeres. Los círculos de hombres tienden a cerrarse en sí mismos.
El último y cuarto ámbito es sobre gestión cultural; afecta a solo aquellos entornos e industrias culturales que están financiados públicamente. Con el apoyo de la ley se puede hacer más presión para que incluyan a las mujeres, tengan o no perspectiva de género. La guía está pensada inicialmente para alcanzar la paridad de género.

¿A quién van dirigidas estas propuestas?
Sobre todo a gestores culturales con financiación pública del Ayuntamiento. La paridad es de cumplimiento obligatorio. También puede servir para cualquier gestor cultural que se dé cuenta de que está trabajando de manera no paritaria y no sepa cómo solucionarlo. Hay una base de datos de expertas y se da apoyo a los concursos específicos para mujeres, etcétera. La guía es amena y está escrita con humor.

¿Cómo se podrían evaluar estas propuestas de buenas prácticas que hacéis en la guía?
Claramente: los números son fáciles de contar. También hay que saber en qué posición están. No es lo mismo estar en dirección, protagonista o solista que estar en el equipo de producción.
Deben evaluarlo las instituciones públicas y, por eso, hemos hecho esta guía. Estamos creando unos índices para poder tener una herramienta de evaluación de cómo se está avanzando en un sentido o en otro. Hoy en día, con los ordenadores, es fácil definir unos índices que sirvan para todas las instituciones culturales, como mínimo del Ayuntamiento.

¿Qué ocurre con las entidades privadas? ¿Quién las fiscaliza?
Todas las empresas que trabajan para el Ayuntamiento o reciben dinero público deben seguir las leyes, como la Ley orgánica para la igualdad efectiva de mujeres y hombres del 2007 o la Ley de igualdad efectiva de mujeres y hombres del 2015 de la Generalitat. Lo que pasa es que estas leyes no se han dotado de bastante financiación, y eso se nota. Y, volviendo al primer sentido de la cultura, son leyes que tienen que entrar en una manera de pensar. Es decir, que la manera de pensar de “Yo no quiero que me obliguen a hacer eso” es lo que tenemos que cambiar. Sí, hay una ley, se hace obligatorio, porque de por sí no cambia. Por una cuestión de justicia y de representatividad de las personas, que son hombres o son mujeres, hay que buscar recomponer la falta de equilibrio.

¿Qué es lo que más te gusta de haber escrito esta guía?
Cuando me lo preguntan, me siento muy honrada, y me implico también porque sufro discriminación en mis propias carnes. Solo porque te ven como una mujer piensan que tienes menos capacidades y, de algún modo, te tienes que disfrazar de hombre, tienes que entrar en un lenguaje o manera de hacer que quizás no es la tuya; sin embargo, te tienes que hacer entender y tratar de intervenir para que las cosas cambien, no solo por mí, sino para las que vienen detrás. Como docente, he trabajado mucho; han sido clases de freelance, mal pagadas, trabajando mucho y muy duro. Y te desanimas. Me animé mucho con la manifestación del 8 de marzo de hace dos años; iba con una amiga y le dije: “¡Son mis alumnas, ha servido de algo!”. Han sido, entonces, lo que mucha más gente y yo hemos sembrado. Yo me he quedado sin voz muchas veces. Que nuestro sufrimiento no lo tengan que repetir. Quizás tendrán otro, pero este esperamos que no. Me parece algo tan obvio defender que tenemos las mismas capacidades… Pero también ves las resistencias, las maneras de hacer arrogantes de algunos hombres, y muchos otros que te dicen que es de cajón lo que se está pidiendo, tienen hijas y lo ven.

Hijas, amigas, vecinas, hermanas, compañeras de trabajo…
Sí, pero digo hijas para centrarme en un grupo de hombres que son mayores, de una cierta generación. Porque creo que la generación de hombres jóvenes ya lo vive de otra forma. Pero aquellos que están en una cierta posición de poder, que quizás tienen una cierta edad, deben estar viéndolo con sus hijas, si no lo han visto en las compañeras de trabajo, que no hay tantas en ciertos niveles. También hay una manera de hacer entre hombres que no incluye mujeres: la típica fiesta de empresa que cenan a las tantas de la noche y después van a un bar de topless; las mujeres no se sienten cómodas en esa situación.

¿Qué recibimiento ha tenido la guía?
Muy buena por parte de la gente del ICUB: los museos están pidiendo formación. Hombres y mujeres son muy conscientes de que esto hay que hacerlo avanzar y que hay que crear esta perspectiva. Pensaba que habría más resistencias, y hay muy buena disposición; eso me ha sorprendido agradablemente. Porque es una cantidad de trabajo lo que haces… siempre haces más de lo que te pagan, por una motivación política y para que las cosas sirvan y tengan un impacto social real. Que las chicas se sientan capaces, se animen y hagan compañías de música, sean artistas plásticas, directoras de museos, solistas de clásica, científicas, estudiosas de cualquier tipo, que se atrevan, que se vean reflejadas en los museos, en la cultura…, no solo en el espectáculo, en los museos, también porque son una vía de diseminación de conocimiento muy importante. Los museos pertenecen al ICUB y estamos trabajando mucho en ellos. Yo creo que nos hemos encontrado con un sustrato muy fértil para este relevo generacional, más consciente gracias a internet y a las herramientas de compartir cosas gratuitamente.
La guía tiene también una función performativa; al ser palabra escrita e impresa por una institución, tiene la fuerza de reforzar los discursos de muchos gestores y gestoras culturales que ya hacen este trabajo. Y les da legitimidad y validez ante sus grupos para cuando tienen que convencer a la gente de que no pueden tener mesas solo con hombres, que no pueden hacer programaciones no paritarias, etcétera.
La guía se añade a las campañas públicas, como los hashtags #nomanels, que son una manera rápida de evidenciar desigualdades y concienciar a la gente. Es una pena que tengamos que hacer eso, pero, vistas las circunstancias, es autodefensa por una sociedad más equilibrada y más justa. No es solo una cuestión personal, sino política, social y cultural.

¿Qué motivos tienes para la esperanza?
Esta guía se ha hecho consultando a cinco instituciones que el Ayuntamiento me pidió, y consulté a alguna más. El CCCB o el Centro Cívico Barceloneta ya trabajan de manera paritaria; lo han conseguido en tres años, gradualmente. Ahora apuestan por que la gente que alquila los espacios en el CCCB también trabaje de manera paritaria. Es como una mancha de aceite; soy optimista porque funciona y, desde la anterior legislatura, el Ayuntamiento ha intervenido.
El hecho de que en el Ayuntamiento haya un Departamento de Transversalidad de Género ya es revolucionario. El diagnóstico, la guía… hay razones para la esperanza y buena disposición y, si no, es nuestro trabajo crearla.
Desafortunadamente, hay que hacer políticas de discriminación positiva, como las cuotas. Hasta que no se resuelva el desequilibrio, habrá que hacer acción positiva, hasta el momento en que no sea necesario; no obstante, vamos por el buen camino.

Enlaces relacionados:
Guía “Compta amb nosaltres! Bones pràctiques per a una programació cultural paritària”
https://ajuntament.barcelona.cat/dones/ca/noticia/compta-amb-nosaltres-nova-guia-per-a-una-programacio-cultural-paritaria_784348

Página web “Compromiso con la equidad de género”
https://ajuntament.barcelona.cat/dones/es/compromiso-con-la-equidad-de-genero

Página profesional de Patrícia Soley-Beltran
https://www.patriciasoley.com/