LA ENTREVISTA | Uassima Boutaliss: "Desmontamos la islamofobia a través del día a día en el barrio"

19/02/2020 - 10:31

Comunicadora y activista en el Centro Cultural Islámico de Sants, Uassima desarrolla la función de portavoz, es la responsable de las comunicaciones externas y se encarga del seguimiento de los proyectos anuales.

Conversamos con Uassima Boutaliss en el marco de la tercera sesión del ciclo ‘Miradas Críticas. Desmontando la islamofobia en los barrios’, organizado por el grupo de formación de la Red BCN Antirumores, que tuvo lugar el pasado mes de diciembre en el Centro Cultural Islámico de Sants.

¿Qué es el Centro Cultural Islámico de Sants y cuál es su trayectoria?

Llevamos más de 35 años en el barrio de Sants. Aparte de practicar nuestra religión, en el centro se dan clases de catalán, clases de alfabetización a mujeres mayores y también se proporciona asesoramiento y apoyo a cualquier persona que quiera acercarse. Se imparten clases de árabe para los niños y se aprovecha el espacio para hacer charlas para jóvenes, encuentros interreligiosos, etc.

Al Principio la mezquita estaba ubicada en el Camino de la Cadena, pero por el plan de urbanización de Can Batlló, nuestro espacio iba fuera y tuvimos que buscarnos la vida. Y aquí fue donde empezaron las dificultades para encontrar un local que estuviera en el barrio cerca de todo el mundo y que no hubiera consecuencias a nivel de vecindario, ya que la mezquita pasaba de estar ubicada en un espacio aislado, sin viviendas alrededor, a rodearnos de actividad social y de vecindario, con todo lo que podía implicar.

¿Qué dificultades y/o facilidades tuvisteis para poder tener un espacio dentro de un barrio como el de Sants?

Con respecto a las facilidades, la relación con el Ayuntamiento fue muy buena. Conocemos a mucha gente que trabajó en el proceso y que nos dio el apoyo que no teníamos por parte de la sociedad. Había un compromiso, no sólo porque nos correspondía por ley, si no porque era un deber moral y porque llevábamos mucho tiempo en el barrio.

Por parte de las asociaciones de vecinos y de la Comisión de Fiestas de la Bordeta no hubo ningún problema, porque nos conocemos de siempre y porque participamos de las actividades del barrio. Con respecto al vecindario, hubo discrepancias, e incluso se hizo una recogida de firmas para evitar que nos instaláramos.

Al fin y al cabo, es consecuencia de la estigmatización existente. Son etiquetas que ya tenemos puestas. Desgraciadamente, todavía nos queda un largo camino por desmontar la islamofobia en los barrios, porque vayas donde vayas, si quieres tener un centro de culto musulmán sin estar aislado, te encontrarás con dificultades, pero como siempre digo, ni un paso atrás.

¿Cómo afrontasteis y superasteis estas dificultades?

Aunque nos venía de nuevo el hecho de abrir un espacio de culto, a nivel personal estas trabas o estas dificultades ya nos las encontramos en el día a día, a la hora de encontrar trabajo o alquilar un piso, o sólo yendo por la calle. Por lo tanto, creo que afrontamos las dificultades gracias al diálogo, con mucha paciencia y a saberlo gestionar.

Decidimos no dar la espalda al problema y establecimos diálogos de forma espontánea para conseguir llevar a cabo nuestro derecho como ciudadanos. Derecho a tener un espacio como cualquier otro y a quedarnos en nuestro barrio. ¿Por qué me tengo que ir a un polígono industrial a desarrollar mi actividad? No tiene ningún sentido.

Por lo tanto, a nivel legal, como nosotros sabíamos que teníamos un local insonorizado, que cumplíamos la normativa al 100%, no había miedo por eso, así que tiramos para adelante.

A nivel social, creo que la lucha, la perseverancia y la paciencia que se tuvo desde el centro en sí, fue clave en aquellos momentos. Ésta es nuestra filosofía y nuestra forma de trabajar y así lo hemos demostrado en este tiempo. Quizás sin nuestra lucha hubiera sido posible quedarnos en el barrio, pero quizás no con los resultados que se ven ahora.

Vivimos un principio un poco difícil. Pero ahora no tiene nada que ver, los vecinos conviven e incluso dicen que se sienten más seguros, ya que siempre hay alguien entrando o saliendo del centro cada cinco horas máximo, porque tenemos la plegaria de la noche, la plegaria del alba, la del mediodía, la de la tarde… y si hay cualquier movimiento extraño por el barrio, las personas del centro lo podrán notar.

El pasado mes de diciembre participaste en la organización, dinamización y la puesta en común de los grupos de trabajo de la tercera sesión del ciclo ‘Miradas Críticas’ Desmontando la islamofobia en los barrios. ¿Cuál es tu valoración de la sesión?

En general fue una sesión muy práctica y dinámica. Imagino que los participantes pensaban que estarían sentados en una silla y que se pasarían toda la sesión escuchando una conferencia, y creo que se sorprendieron cuando se encontraron con que ellos tenían que participar. Para mí la participación es muy positiva, ya que facilita que la persona reflexione y que deconstruya pensamientos; que se vaya con ideas diferentes. Y en este sentido, creo que esta actividad lo consiguió.

Con respecto a los ponentes, había un abanico muy amplio. Participaron Fàtima Taleb que había estado en política; Mohamed Ait Abou que representaba el ámbito social, Mostafà Shaimi, que destacaba en la cabeza de la investigación y Diana Al-Rahmoun, que aportó en temas de literatura/academia. Todos ellos hicieron que fuera una sesión muy interesante en que cada uno pudo aportar cosas muy diversas y muy necesarias.

¿Cuáles fueron las conclusiones?

Al ser una sesión tan dinámica no hubo unas conclusiones claras ni consensuadas. Pero yo creo que eso es bueno. No creo que en una actividad siempre se tengan que generar conclusiones, porque muchas veces las conclusiones ya las sabemos. Llegamos con las conclusiones ya hechas, la cuestión es ver cómo solucionamos los problemas que hayan podido surgir durante este proceso.

Lo que sí que creo es que se removieron conciencias y los asistentes pudieron palpar los problemas que se pueden encontrar las personas musulmanas o ser conscientes de aquellas realidades invisibilizadas.

¿Qué supuso para ti hacer este tipo de actividad en un centro como el vuestro?

Me pareció muy adecuado, ya que los temas que surgieron se han vivido como centro y se tiene conciencia de eso.

¿Qué respuestas o conclusiones puedes resaltar en relación a cómo podemos desmontar la islamofobia en los barrios?

Como comunicadora que soy, no hay nada como la comunicación entre las dos diferencias. Hay diferencias entre nosotros pero hay una cosa que nos hace iguales: que tenemos los mismos derechos para defender y que luchamos por un interés compartido: defender la libertad del otro. En este sentido yo creo que la mejor manera de desmontar los prejuicios es hablar y no cerrarse.

Nosotros nos sentimos del barrio, somos del barrio y participamos de las actividades del barrio. A través de nuestro día a día como centro y a través de las diversas actividades que hacemos ya desmontamos la islamofobia. Sin querer, pero lo hacemos. Haciendo el trabajo que hacemos y participando en las actividades hace que seamos una entidad más del barrio. Porque lo somos y nunca dejamos de lado nuestra identidad como personas del barrio de Sants.

Durante el taller compartisteis conocimientos para identificar la islamofobia y pensar conjuntamente estrategias a escala comunitaria para poner en práctica. ¿A nivel ciudad qué crees que se tendría que hacer para desmontarla?

En muchas ocasiones sólo nos contactan o estamos presentes tanto en los medios de comunicación, como en las entidades o en las asociaciones, cuando se habla de algún tema relacionado con el islam, sino no tenemos voz. Por lo tanto, creo que haría falta normalizar y visibilizar a todo un colectivo no sólo en situaciones donde se hable de nosotros, sino también cuando se hable de política o cosas de la cotidianidad, de la que formamos parte y donde tenemos mucho que decir.

Cuando enciendes la televisión no ves a una persona musulmana hablando sobre la situación política actual, sobre el debate de investidura… Formamos parte pero de una manera paralela y oportunista. Se van abriendo caminos, todo hay que decirlo, pero por nuestra perseverancia.

¿Como comunicadora, que crees que tendrían que hacer los medios de comunicación para contribuir a desmontar la islamofobia?

Basta de etiquetas y basta de sensacionalismo, que no hacen más que estigmatizar. Lo que tienen que hacer los medios es normalizar. Cuando en una noticia se menciona el hecho de que la persona es musulmana se abre la puerta a la islamofobia. De la misma manera que en la noticia no se incluye si la persona sigue la fe cristiana, pues en el caso de ser musulmana tampoco. Aunque se trate de una noticia en positivo, no hay que mencionarlo.

El hecho de ser musulmana es una cosa privada y es una cosa que yo decido como persona libre que soy. Cuando no sea condicionante no creo que se tenga que decir porque fomenta el racismo. ¿Por qué tenemos que tener miedo a ser diferentes? ¿Qué significa ser normal?

Más información:

Podéis consultar los materiales de esta sesión en este enlace y en el canal de ivoox del ciclo.

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