"Necesitamos una economía basada en los cuidados y no sólo en la producción"

14/12/2018 - 12:42

Entrevista a Mujeres Pa'lante. Entrevista a Norma Véliz, portavos de la asociación Mujeres Pa'lante, en motivo de la presentación de la guia "Cuidemos de quien nos cuida, ¡es de justicia!".

Desde hace más de 10 años, Mujeres Pa’lante acompaña gratuitamente a mujeres, sobre todo de origen migrante, en diferentes situaciones vitales. La asociación ofrece, por ejemplo, apoyo en la búsqueda de trabajo, formación laboral, atención psicológica, asesoría jurídica o asesoramiento en casos de violencia machista.

Mujeres Pa’lante es una de las entidades referentes en la defensa de los derechos laborales de las trabajadoras de los cuidados y el hogar y forma parte de la Mesa por los Derechos de las Trabajadoras del Hogar, la Limpieza y Cuidados, junto a tres entidades más. Se calcula que en Barcelona más de 34.000 personas se dedican a este sector, caracterizado por unas condiciones salariales y laborales muy desiguales y con un alto índice de informalidad. Conversamos con la portavoz de Mujeres Pa’lante, Norma Véliz, para conocer sus reivindicaciones, en el marco de la presentación de la guía “Cuidemos quien nos cuida, ¡es de justicia!”, Un documento que quiere favorecer la contratación digna y justa .

¿Cuál es el perfil de mujeres que participan en Mujeres Pa’lante? ¿Qué vinculación tienen el sector de los cuidados y el hogar?

El 90% de las mujeres que se acercan a Mujeres Palante son trabajadoras del hogar y los cuidados. La mayor parte de ellas proceden de América Latina pero también contamos con compañeras de la India, Marruecos, Bangladesh y Pakistán que durante los últimos años se han ido sumando a la tarea de cuidados. España y Europa son territorios envejecidos y aquí se abre un nicho mercado, que es al que acceden las mujeres a las acompañamos.

Respecto a las edades hay mucha diversidad. Acompañamos a mujeres jóvenes que acaban de llegar y necesitan una primera acogida pero también a mujeres de 65 años que nos buscan por la reivindicación de su derecho al paro y a una jubilación digna.

La situación de las trabajadoras internas, es decir, aquellas mujeres que se alojan en la misma casa donde trabajan, es especialmente delicada en cuanto la vulneración de sus condiciones laborales y la falta de tiempo disponible. ¿Cuáles son los abusos más habituales que sufren?

Para dar un poco de contexto hay que decir que el año pasado hicimos una encuesta a 80 mujeres, de las cuales 60 eran trabajadoras internas. Y eso teniendo en cuenta que las internas no nos llegan porque no salen de casa. Son datos que vienen de la primera toma de contactos pero después estas mujeres desaparecen.

La primera vulneración de sus derechos es que no se las empadrona en la casa donde viven. No tener acceso al padrón es una pérdida automática de derechos porque sin esto no tienen acceso a la tarjeta sanitaria y los 3 años no pueden regularizar su situación, ya que el empadronamiento continuado es un requisito si su quanom para hacerlo. Incluso, pierden la posibilidad de tener un carné de biblioteca.

En cuanto al ámbito laboral no se respetan sus horarios, su tiempo descanso, sus vacaciones o los permisos de maternidad. A menudo tampoco se respetan las tareas para las que fueron contratadas: algunas mujeres son contratadas para limpiar y terminan haciendo también tareas de cuidados o al revés. En la mayoría de casos no existe contrato formal y escrito por el que las mujeres ni pueden regularizar su situación como ciudadanas ni pueden denunciar. De hecho, hay veces que tampoco interponen denuncias porque establecen relaciones afectivas con las familias y personas que cuidan y les cuesta dar el paso. Es un pez que se muerde la cola.

También hemos visto casos de retirada de pasaporte, registro de pertenencias y agresiones sexuales.

La violencia machista a las trabajadoras del hogar es una de las cuestiones que también se ha abordado en su encuesta. ¿En qué porcentaje se da esta situación y cómo afecta a las trabajadoras?

De 80 mujeres encuestadas el año pasado, 33 aseguran haber sufrido abuso, acoso o agresiones sexuales. Es una cifra escalofriante de una realidad que nadie quiere ver. Las propias mujeres no quieren denunciar porque tienen miedo a que se las encarcelen por no tener papeles y a perder su trabajo. Si una mujer apoderada, con conocimientos y recursos sobre la violencia machista a menudo no se atreve a denunciar, imagina como es en el caso de las mujeres que acompañamos. Muchas vienen de países tan machistas que dan por hecho ciertas actitudes como parte de su trabajo y las aceptan porque no pueden perder un trabajo que es su única opción.

¿Cuál es el modelo de los cuidados que necesitamos?

Actualmente ni la Ley de Dependencia está dotada de recursos económicos suficientes, ni el sistema entiende que los cuidados deben ser el eje de la vida. Necesitamos una economías basada también en los cuidados y no sólo en el capitalismo y la producción. El sistema debería basarse en el cuidado de la vida y darse cuenta de que una sociedad más feliz es también una sociedad más productiva. Muchas familias no pueden pagar lo que cuesta un servicio de cuidados porque tienen una realidad muy empobrecida y es el estado quien debería dar una cobertura más justa.

En otros países, los cuidados están por encima de todo. Hemos estudiado información y prácticas de