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Acceso a las nuevas tecnologías: ¿un derecho que vulnera derechos?

Derechos humanos. Las tecnologías de la información y de la comunicación generan nuevos derechos, pero su actual desarrollo industrial se asocia a los conflictos bélicos, las desigualdades extremas y la explotación humana y medioambiental.

El simple hecho de disponer de un teléfono inteligente tiene unas consecuencias desconocidas por los usuarios. No solo en cuanto a la protección de sus datos personales, sino con respecto a los conflictos derivados de la obtención de los materiales básicos para fabricarlo.

Los avances tecnológicos se han convertido en un gran reto a escala social y medioambiental. En los últimos veinte años se ha producido una revolución tecnológica y científica de gran relevancia. Las nuevas tecnologías y el desarrollo científico se han convertido en un símbolo de nuestra cultura.

Estos avances pueden ser herramientas para fortalecer la democracia y luchar contra las desigualdades. Pero también comportan riesgos y amenazas potenciales para la ciudadanía y los derechos humanos.

Las nuevas tecnologías y los derechos humanos de tercera generación

pueden comportar la violación de derechos fundamentales. La Declaración universal de derechos emergentes (DUDHE), aprobada en Monterrey en el 2007, pone al día algunos de los temas de la Declaración universal de derechos humanos (DUDH), de 1948, que merecen revisión y actualización.

Uno de ellos se refiere al “derecho a la ciencia, la tecnología y el saber científico, que garantiza el acceso a los conocimientos científicos, tecnológicos y humanísticos, y a beneficiarse de los resultados”. (Art. 8.1.)

Esta declaración también se refiere al derecho a la comunicación, que reconoce “el derecho de todas las personas y de toda comunidad a comunicarse con sus semejantes por cualquier medio de su elección. A este efecto, toda persona tiene derecho al acceso y al uso de las tecnologías de la información y de la comunicación, en particular internet”. (Art. 5.8.)

De todos modos, el desarrollo de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) puede comportar, también, la violación de otros derechos fundamentales, por ejemplo:  el derecho a la vida, a la libertad y a su seguridad de la DUDH; o el derecho a la seguridad vital, el derecho a la integridad personal, el derecho a la salud, el derecho a la paz y el derecho a habitar el planeta y al medio ambiente de la DUDHE.

La Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC), que trabaja por unas TIC basadas en valores de transformación social (justicia social, sostenibilidad ambiental, participación política, derechos de las mujeres, etcétera), redactó, en el 2002, la Carta sobre los derechos en internet. Tomando como referencia varios derechos de la DUDH, la carta se estructura en varios principios, como el acceso a internet para todos y todas, la libertad de expresión y asociación, el acceso al conocimiento, al software libre, a la privacidad, a la internet multilateral y a la democracia y protección de los derechos.

En este sentido, la APC indica: “Un acceso asequible, rápido y fácil a internet puede ayudar a generar sociedades más igualitarias. (…) Pero no se tendría que dar por descontado que la innovación tecnológica genera un beneficio automático. Las organizaciones de la sociedad civil (OSC), los gobiernos y los entes reguladores deberían ser conscientes del potencial de internet de reforzar las desigualdades existentes”.

Antonio Enrique Pérez Luño, en el informe Efectos de las tecnologías de la información y la comunicación sobre los derechos humanos (Instituto de Derechos Humanos de Cataluña), escribe:

“La estrategia reivindicativa de los derechos humanos se presenta hoy, en la sociedad de las nuevas tecnologías, con rasgos inequívocamente nuevos al polarizarse en torno a temas como el derecho a la paz, los derechos de los consumidores, los derechos en la esfera de las biotecnologías y la manipulación genética, el derecho a la calidad de vida o a la libertad informática. (…) De esta manera, los derechos y libertades de la tercera generación se presentan como una respuesta al fenómeno de la denominada contaminación de las libertades (liberties pollution), término con el que algunos sectores de la teoría social anglosajona se refieren a la erosión y degradación de los derechos fundamentales ante determinados abusos de las NT”.

La configuración de esta tercera generación de derechos humanos, que las nuevas tecnologías han contribuido a consolidar, crea una serie de mutaciones:

— Las relaciones interhumanas: las relaciones se han vuelto planetarias, pero también lo es el potencial de conflictividad. Así, la temática de la paz ha adquirido un enorme protagonismo.

— Las relaciones con el entorno: se concibe el dominio de la explotación de la naturaleza sin límites, lo que ha suscitado una creciente inquietud ecológica.

— Las relaciones del ser humano en sí mismo: los avances en la ingeniería genética y la biotecnología han generado agresiones a los derechos y a las libertades, como las ocasionadas por las experimentaciones con biotecnología.

Impacto de la extracción de materiales y la gestión de residuos

Si las TIC son susceptibles de violar la intimidad de los datos personales, los materiales necesarios para su fabricación son causa de gravísimas vulneraciones de los derechos humanos. La extracción de minerales y el tratamiento de los residuos que generan, tan necesarios para los dispositivos electrónicos que nos facilitan la vida, comportan conflictos humanitarios de gran envergadura.

El coltán, uno de los materiales para fabricarlos, se encuentra, sobre todo, en uno de los países más inestables de África: la República Democrática del Congo (RDC). Situado en el corazón de África, se clasifica en el puesto 176 de 189 países con respecto al índice de desarrollo humano de las Naciones Unidas. Es uno de los países con más potencial de riqueza mineral, en concreto del coltán, del que tiene el 80 % de las reservas globales de África.

Este mineral es una combinación de columbita y tantalita, uno de los más estratégicos de una cadena global de productos de alta tecnología. Los mejores suelos y recursos minerales de RDC están en las áreas periféricas, por ejemplo, las provincias del norte y el sur de Kivu, lo que explica la distribución de los conflictos más letales.

Josep M. Royo Aspa, investigador de la Escuela de Cultura de Paz, alerta de que el coltán es “un mineral muy escaso, pero estratégico, porque manufacturado es imprescindible para fabricar todos los aparatos actuales de alta tecnología: ordenadores, móviles, radares, etcétera”.

El coltán está relacionado con los conflictos en África, “principalmente con el más sangrante que hay ahora, en el Congo, por la explotación ilegal de los recursos naturales de la zona. No solo coltán, también oro, uranio, estaño, maderas preciosas, etcétera. Eso está contribuyendo a la perpetuación de la guerra, porque diferentes grupos armados tienen su papel”.

Es lo que Celine Moyroud y John Katunga denominan paradoja congoleña, el hecho de disponer de una gran abundancia de riqueza en recursos naturales y, a la vez, que el 70 % de la población viva en absoluta pobreza, con paro del 85 % (en el artículo “Coltan Exploration in Eastern Democratic Republic of the Congo”, del 2002). Esta paradoja se fundamenta en el hecho de que, aunque los conflictos de este país se denominen guerras civiles, en realidad son conflictos basados en la obtención de recursos minerales.

Estos se convierten cada vez más en productos estratégicos internacionales, cuyo acceso se busca a través de una intensa competencia. La demanda del metal se ha convertido en uno de los motores de llegada de la guerra en RDC y de la presencia de milicias rivales; este se convierte en uno de los principales recursos saqueados por los rebeldes congoleños y sus aliados de Ruanda y Uganda.

Los recursos son inmensos y de fácil acceso, por eso, generan, sin mucha inversión, cantidades considerables de riqueza cuantificadas en miles de millones de dólares de los EE. UU. La ausencia de un aparato estatal fuerte en RDC choca de frente con la fuerte necesidad de materiales de desarrollo de alta tecnología en los mercados internacionales y las empresas multinacionales. Los empresarios locales se han alineado en otros países africanos específicos para acceder a estos minerales en RDC. El coltán sostiene conflictos y genera otros nuevos.

Finalmente, hay que mencionar que la denuncia de este tema ha sido uno de los aspectos más importantes que ha tratado el Mobile Social Congress, que se organiza en Barcelona desde el 2017. Este es un encuentro que pretende analizar los “impactos en el Sur Global de la actividad ligada a las cadenas de suministro y al ciclo de vida de la electrónica y las alternativas a las estructuras monopolísticas y privativas de las telecomunicaciones y la soberanía tecnológica” y “en la esclavitud moderna que genera el modelo de producción y consumo de la industria tecnológica, desde la mina hasta el vertedero”.

En la búsqueda de alternativas, este congreso también ha dado a conocer “las respuestas desde la economía social y solidaria local al reciclaje y a la reutilización de productos electrónicos”.

Contenido elaborado por el Centro de Recursos en Derechos Humanos

Fotografía extraída de la informe República Democrática del Congo: balance de 20 años de guerra (Escuela de Cultura de Paz, 2016)

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