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Corpus Christi en Barcelona, fiesta religiosa y popular

Cristianismo católico. L’ou com balla y la procesión, elementos clave de la celebración.

El Corpus Christi (en latín ‘cuerpo de Cristo’) es una fiesta de la Iglesia católica destinada a venerar la eucaristía. Es una fiesta del calendario litúrgico que tiene lugar el jueves siguiente a la octava de Pentecostés. Este año es el 20 de junio.

Esta fiesta, de origen medieval e instituida por el papa Urbano IV en el año 1262, tenía que servir a la Iglesia para venerar públicamente el sacramento de la eucaristía, exaltando la doctrina del cuerpo de Cristo frente a quienes la negaban. Fue sobre todo a partir de 1316 cuando se extendió por toda la cristiandad, a raíz de una bula del papa Juan XXII. De esta manera, se extendió por toda Europa, donde con el paso del tiempo fue ganando importancia. A partir de aquel momento se generalizó en Europa, y todavía en el siglo XXI, seis siglos después, es un acontecimiento religioso, social, cultural y festivo de gran trascendencia.

El Ayuntamiento de Barcelona ya hace muchos años que decidió recuperar la fiesta de Corpus, una de las festividades más antiguas y lucidas de la ciudad. Y lo hizo a partir de dos de los aspectos más populares y participativos de la fiesta, que son fruto de la herencia colectiva de los barceloneses y las barcelonesas: l’ou com balla y la procesión.

Del 20 al 23 de junio tendrá lugar l’ou com balla, una de las celebraciones más singulares de Barcelona, que ha distinguido la festividad del Corpus desde el año 1637. L’ou com balla consiste en hacer bailar un huevo vacío sobre el surtidor de agua de una fuente cuya peana ha sido adornada con abundantes flores y plantas. Se ha identificado esta imagen con la figura de la eucaristía en el momento de la elevación, pero las alusiones del huevo a la fertilidad y la plenitud y el hecho de que esta costumbre tenga lugar justamente por Corpus pueden sugerir otras interpretaciones y lecturas.

La tradición, tan sencilla como misteriosa, despierta pasiones entre los estudiosos, que discuten todavía hoy sobre el origen y el significado de l’ou com balla. Para algunos es una metáfora del ciclo de la vida y una referencia al tiempo y al movimiento continuo. Otros lo ven como un simple juego de entretenimiento propio de la Edad Media. Sea como sea, y aunque quizás se trate solo de un simple juego, lo cierto es que esta tradición ya se celebraba en la Catedral de Barcelona en el año 1440. Este año hay diecisiete representaciones de l’ou com balla repartidas por todos los distritos de la ciudad.

Más allá de la discusión sobre los orígenes, lo que sí es cierto es que la tradición ha arraigado en Cataluña, el único lugar del mundo donde actualmente se celebra l’ou com balla. Esta celebración ya forma parte del imaginario colectivo de Barcelona.

La procesión, celebrada en Barcelona desde 1320, ha tenido una significación muy importante para la ciudad y la ciudadanía. Barcelona y Gerona fueron las segundas ciudades del mundo que celebraron el Corpus Chirsti con una procesión. Las procesiones del Corpus son el antecedente de los actuales pasacalles de muchas fiestas mayores de pueblos y ciudades.

La procesión es un patrimonio cultural inmaterial de la ciudad y durante siglos fue la verdadera fiesta mayor de la ciudad. En la vertiente festiva, ha sido el origen de muchos bailes y elementos de imaginería festiva: los gigantes, los cabezudos, el bestiario y otras danzas y entremeses, que hoy en día forman parte de la cultura tradicional más arraigada. Desde 1992, el Ayuntamiento de Barcelona organiza este séquito brillante y festivo, que se añade a la procesión de los fieles —a la que precede— y que sale después de la misa de Corpus siguiendo a la Custodia con el Santísimo Sacramento sobre el trono del rey Martín.

La procesión se celebra el domingo siguiente a la fiesta de Corpus, este año será el 23 de junio. A partir de las 19.00 horas, los diversos elementos irán saliendo desde el patio del Ayuntamiento, acompañados de música y siguiendo un estricto orden. Tras las presentaciones y los bailes de rigor, arrancará la procesión festiva y circulará por la calle del Bisbe hasta llegar al Pla de la Seu. Allí el séquito eclesiástico se unirá a la procesión festiva.

Otra de las expresiones características del Corpus son las enramadas o alfombras de flores. Son obras de arte naturales, tan bellas como efímeras. Unas obras que serán pisadas por la procesión de Corpus y el séquito festivo o por el pasacalle sustitutorio. No obstante, antiguamente eran respetadas por todos los participantes de la procesión, a excepción de los que llevaban la Custodia, que eran la esencia del Corpus.

Barcelona se adornará con alfombras florales como la de la parroquia de Sant Ramon de Penyafort o la alfombra de flores y virutas elaborada por el centro ocupacional del Taller Escuela Sant Camil en el Museo Etnológico y de Culturas del Mundo. Y, al coincidir la fiesta del Corpus con la llegada de la llama del Canigó, el domingo 23 de junio podremos admirar la creación de una alfombra alusiva a la llegada del fuego que enciende las hogueras de San Juan, a cargo de la Comisión de la Llama del Canigó de Barcelona junto con las Catifaires del Raval.

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