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LA ENTREVISTA | Catàrsia: "¿Si realmente todas somos iguales, por qué nos tratáis diferente?”

Catàrsia es un colectivo de jóvenes asiático descendientes de Cataluña, que nació hace un año.

¿Cómo se creó el colectivo Catàrsia?

Gemma: fue una combinación de diferentes factores. Por las inquietudes de las personas que formamos al colectivo y, paralelamente, porque la coordinadora del departamento de interculturalidad de Casa Asia escuchaba por parte de bastantes personas asiático descendientes el mismo discurso: la falta de un espacio donde compartir nuestras vivencias como asiático descendientes y racializadas.

¿Qué os aporta formar parte de este colectivo?

Gemma: como hemos nacido y crecido aquí, nuestro entorno ha sido mayoritariamente autóctono blanco, y siempre ha habido ciertos temas ‘tabú’ que a pesar de pensar nunca salían en las conversaciones. Por lo tanto, lo que me aporta es el acompañamiento, el conocimiento y el apoyo mutuo hacia el camino de encontrar mi identidad.

Mary Grace: la generación anterior a nosotros, la de nuestros padres, llegó con la mentalidad de trabajar y buscarse la vida, pero nosotros tenemos otra mentalidad. Nos sentimos de aquí y tenemos la necesidad de mostrar nuestra voz, que todavía no es visible en esta sociedad, y Catàrsia nos ofrece este espacio.

Cristina: más allá de las diferencias o las trayectorias individuales, de cara a la sociedad, somos el mismo pac homogéneo. El hecho de agruparnos entre personas de diferentes países asiáticos nos permite mostrar que la heterogeneidad existe.

Como asiático descendientes, tenéis que hacer frente a numerosos prejuicios y estereotipos. ¿Cómo son este tipo de prejuicios y estereotipos?

Cristina: que somos sumisas, tranquilas, obedientes y que nunca nos quejamos. En el plan sexual, que somos exóticas… toda la idealización que gira entorno al cuerpo racializado. Existe el concepto inglés de Model Minority (Comunidad minoritaria modelo); como no nos quejamos, nos integramos muy bien, y eso crea una dificultad añadida al mismo tiempo en llevar una lucha más activa o hablar del racismo invisibilizado.

Gemma: a nivel laboral, tenemos que escuchar que si trabajas mucho es porque eres filipina y si trabajas poco también. Hay un punto bastante absurdo en el tema de los estereotipos. Siento que acabo siendo representante de mi comunidad, haga lo que haga. Además, a veces se nos instrumentaliza, ya que se nos incorpora en un grupo o en un trabajo para dar una nota de color, para dar una imagen más ‘progre’.

Jen: normalmente somos el único referente que tienen nuestros amigos. En mi caso, tal como me comporto es como se piensan que se comportan todos los filipinos. Y eso no es verdad. De la misma manera que una persona catalana no representa a todos los catalanes.

¿Como activistas contra el racismo y la discriminación, como creéis que se tendrían que contrarrestar o desmontar las narrativas discriminatorias que afectan a las personas de origen asiático / racializadas?

Gemma: primero, acercarse a hablar con las personas y conocerlas. Y si se tiene alguna duda sobre cualquier estereotipo hay que preguntar. A veces cuando nos quejamos de las bromas sobre personas asiáticas nos dicen que exageramos. Minimizar este humor también es contribuir al racismo. Creo que es importante reconocer el propio racismo, cosa que no es fácil. Hay gente que se piensa que si reconoce su propio racismo es mala persona. Y no se trata de ser mala o buena persona sino de concienciación, ya que el racismo es estructural. Nosotras mismas de pequeñas hemos renegado de nuestra identidad, de la cultura de nuestros padres, porque queríamos sentirnos de aquí. Pero con el tiempo hemos ido tomando conciencia y hemos acabado por aceptarla. Pero no ha sido fácil.

El jueves pasado realizasteis un taller sobre el privilegio blanco. ¿Por qué tenemos que hablar sobre privilegio blanco en el marco de la lucha contra la discriminación y el racismo?

Gemma: el taller pretendía mostrar que, tanto las personas racializadas como las personas blancas, somos víctimas de las mismas estructuras. El racismo no sólo implica a las personas racializadas. El racismo es cosa de todo el mundo y, por lo tanto, es importante que todas y todos participamos. Todo el mundo forma parte de estas dinámicas y somos cómplices de las mismas.

Hace poco realizasteis el vídeo ‘¿Crees que realmente todas somos iguales?‘. ¿Qué queréis transmitir con este vídeo?

Cristina: queremos transmitir el cinismo de no reconocer el racismo dentro de una ciudad que se autodenomina ‘multicultural’, y que afirma que todas las personas tenemos las mismas oportunidades. El mensaje está muy claro y enfocado a un target concreto que se piensa que no es racista.

Jen: visibilizar el racismo de baja intensidad. La sociedad piensa que el racismo es atacar o insultar a una persona. El racismo que nosotros recibimos es muy sutil y el vídeo lo transmite muy bien. ¿Si realmente todas somos iguales, porque nos tratáis diferente? Por nuestro aspecto nos estáis diciendo que somos sumisas, que seguimos las reglas, que somos buenas estudiantes… Eso es marcar la diferencia.

¿Qué recomendáis para hacer un vídeo o una campaña contra el racismo/discriminación? ¿Qué es lo que consideráis que no se tendría que hacer?

Cristina: que detrás del equipo haya una persona que ha vivido esta experiencia, porque sino el mensaje estará sesgado. Que sea el máximo participativo posible, tanto desde el pensar el que y el como con las personas con las que se quiere trabajar, como con el producto final que se cree. Hay que contrarrestarlo.

Gemma: se puede teorizar, pero hay cosas que se tienen que vivir. No pueden acaparar nuestro espacio, que ya de por sí es escaso. No nos pueden considerar como colaboradoras y que después se apropien de nuestro mensaje. Sabemos que existen buenas intenciones, pero también criticamos eso. A veces estas propias buenas intenciones son contraproducentes.

El concepto de identidad cultural nos permite identificarnos como sujetos de unas dinámicas y relaciones basadas en valores, costumbres y tradiciones específicas. ¿Cómo se construye vuestra identidad?

Gemma: incluso como colectivo estamos construyendo desde nuestras diferencias un discurso que sea el eje común en la lucha antiracista y de construcción identitaria. La identidad se construye con los inputs que te llegan de la sociedad, para no sentirte diferente. Y si tú te sientes de una manera pero la gente te está diciendo que no puedes ser de esta manera. ¿Qué haces? Incluso, nuestras propias comunidades nos ven como catalanas porque hemos nacido aquí. Es esta dualidad. Nuestro discurso también es el de intentar deconstruir lo que es ser catalán o español, o de aquí o de allí. La idea de la pureza es falsa.

Cristina: existe una narrativa de la cultura de origen familiar que se cruza con las discriminaciones, la diferencia y lo exótico. Un discurso negativo en el cual no te quieres ver relacionada y, como consecuencia, puede traer al rechazo y al no querer identificarnos con la cultura familiar. Esto nos ha llevado a algunas a usar estrategias de asimilación, de pasar desapercibidas, de no querer reconocernos en este aspecto. Personalmente, hasta los 18 o 19 años me costaba mucho hablar en chino en el espacio público por vergüenza pero también por miedo a posibles reacciones. Y a día de hoy todavía me pasa a veces. Cuando vivimos esta violencia diaria traducida en actitudes racistas y sexistas, estas experiencias también configuran nuestra identidad.

Hoy en día los principales canales de difusión del discurso de odio son el espacio público, las redes sociales (así como otras plataformas de Internet) y los medios de comunicación. ¿Cuál creéis que es el papel de los medios en la creación y propagación de este tipo de discurso?

Gemma: en general acostumbran a construir una imagen bastante negativa de la migración y la racialización. Esta manera de hacer noticias perpetúa un racismo más implícito y cotidiano que sustenta el racismo más explícito.

Jen: los medios de comunicación se centran demasiado en la nacionalidad cuando se trata de describir un hecho y quizás no es relevante. También crean uniformidad a la hora de hacer las noticias, como si todas las personas de una nacionalidad nos comportáramos de la misma manera. Todo eso contribuye a reforzar y perpetuar los estereotipos y eliminarlos del imaginario colectivo es muy difícil.

¿Qué tendría que hacer la administración para contribuir a transformar este imaginario?

Gemma: primero de todo, escuchar. Antes de hacer y planificar cosas que puedan ir bien a las comunidades, hay que hablarlo con ellas. La planificación se tiene que construir desde abajo y no desde arriba. No tienen que entender la migración y las personas racializadas desde el punto de vista del conocimiento y la riqueza que aportan a una ciudad. A nosotros no se nos tiene que juzgar o valorar por lo que aportamos o por lo que no.

Jen: que se involucren. Por ejemplo, en Ciutat Vella la mayoría de población no es autóctona y, por lo tanto, muchos carteles los hacen en urdú, filipino y en árabe. La administración tiene que ser consciente de la diversidad de su población.

Cristina: escuchar y dar espacio a las diferentes narrativas. Crear espacios de diálogo y debate, siendo conscientes que quizás el debate que se genere no llegue a un consenso; que a pesar de la voluntad, habrán discrepancias. Porque aquí es donde realmente conoceremos la diversidad de discursos y quizás esto llevará a la administración a plantearse su lugar de habla y su mirada, a cuestionarse y a revisarse. Pero claro, como planteas algo así en un espacio institucional cuando hay unos objetivos marcados? Ésta es alguna de las preguntas que me hago.

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