El Ayuntamiento de Barcelona inició su labor de cooperación internacional y solidaridad internacional hace cerca de veinte años, en un contexto marcado por la reivindicación ciudadana del 0,7 %, por la guerra de los Balcanes (en particular, por el impacto de lo que ocurría en la ciudad de Sarajevo) y por el movimiento ciudadano de solidaridad que la guerra y otros agravios internacionales despertaron.

Este año, la reivindicación ciudadana se ha hecho efectiva en Barcelona.  El Ayuntamiento destina, desde el 2015, un 0,7 % de sus ingresos propios a la cooperación para la justicia global. Este esfuerzo económico se canaliza, en primer lugar, hacia la financiación de proyectos presentados por diferentes organismos de justicia global especializados de la ciudad de Barcelona (organizaciones, universidades, instituciones educativas, sindicatos, etcétera).  Las más de un centenar de intervenciones que son financiadas anualmente por concurrencia pública, a través de la convocatoria de subvenciones, se distribuyen en diferentes modalidades.

Sin embargo, se destina una segunda parte del esfuerzo a la cooperación ciudad a ciudad (city to city) facilitando y gestionando la asistencia técnica de profesionales del Ayuntamiento de Barcelona a otros ayuntamientos. Hoy por hoy se está dando apoyo a ciudades como Maputo (Mozambique), La Habana (Cuba), Tetuán (Marruecos), Sidón (el Líbano), Amán (Jordania), Túnez (Túnez), Mitrovica (Albania) o Medellín (Colombia), en ámbitos como mercados, planificación urbana, bibliotecas, políticas de accesibilidad, museística, archivos, resiliencia urbana, salud pública, ecología urbana, gestión del ciclo del agua, entre otros.

Barcelona es una ciudad global con una economía cada vez más internacionalizada. Eso significa que tiene una huella cada vez más importante que conviene gestionar, y que esta se produce a través del resto de políticas (como la de contratación pública, la energética, la comercial, la de acogida y migraciones, la educativa, la de promoción empresarial y el modelo turístico, la cultural, etcétera).  Por eso se están desplegando actuaciones de cooperación de banda ancha y de coherencia en colaboración con el resto de departamentos, entre las que destaca el proyecto de despliegue de criterios de derechos humanos en la contratación municipal.

La cooperación del Ayuntamiento de Barcelona es una política de ciudad en que desempeña un papel destacado el Consejo Municipal de Cooperación Internacional para el Desarrollo, que dispone de diferentes grupos de trabajo y que es el espacio principal de coproducción.  Sin embargo, la cooperación está guiada por el Plan director de cooperación para la justicia global que tiene carácter cuatrienal. La unidad que gestiona el 0,7 % es la Dirección de Justicia Global y Cooperación Internacional, formada actualmente por un equipo de trece personas.

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