Entre la plaza de las Glòries y el paseo de Sant Joan, y con parte de la avenida Diagonal y la Meridiana, se alza el Fort Pienc. El barrio, que está a dos pasos del corazón de Barcelona, se conoce por tener un alto índice de población joven y por disponer de dos de las joyas más importantes de la ciudad: el Teatro Nacional de Cataluña (TNC) y L’Auditori. Estos grandes equipamientos de ciudad conviven con otras pequeñas salas de teatro como El Timbal, la Sala Verus y el Teatro Eòlia.

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La plaza de Fort Pienc, con el mercado, la biblioteca y el centro cívico, es el punto neurálgico del barrio.

La plaza de Fort Pienc es un lugar importante de socialización, con equipamientos como el centro cívico, la escuela de primaria, la escola bressol y el mercado municipal.

El Fort Pienc, además de ser conocido por su oferta cultural, también destaca por tener la estación del Norte, uno de los espacios neurálgicos más transitados de la zona. Durante el pasado industrial y ferroviario del barrio, esta antigua estación de trenes fue uno de los puntos de comunicación más importantes de Barcelona con el resto del territorio catalán. Después de cerrarse en 1972, se reformó para dar lugar a la actual estación de autobuses, donde cada día tienen parada centenares de autocares con diferentes destinos nacionales e internacionales.

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La estación del Norte.

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“Buena parte de los equipamientos que tenemos hoy son resultado de las reivindicaciones que hicimos desde la asociación a finales de los setenta”.

Joaquim Mallén, presidente de la Asociación de Vecinos del Fort Pienc

Espacios vecinales de encuentro

Junto a la fachada sur de la estación del Norte, se alza un parque de más de tres hectáreas con mesas de ping-pong, zona de juegos infantiles, área de perros y otros servicios para las personas vecinas del barrio. “El parque de la Estació del Nord es el espacio verde más importante que tenemos”, dice el presidente de la Asociación de Vecinos del Fort Pienc, Joaquim Mallén, que también comenta que la gente hace mucho uso de los interiores de manzana. En la fachada norte de la estación, en diciembre del 2018 se inauguró la plaza de Anna Lizaran, un nuevo espacio de encuentro para el vecindario con nombre de mujer.

Mallén destaca la plaza de Fort Pienc como otro lugar importante de socialización, y remarca las instalaciones que hay: el centro cívico, la escuela de primaria, la escola bressol y el mercado municipal.

Aunque ha habido muchas mejoras con respecto a los equipamientos, desde la Asamblea Abierta de Barrio, otra entidad vecinal, dicen que todavía falta un servicio de pediatría, porque las opciones que tienen actualmente implican desplazarse en transporte público o privado y es necesario un servicio de proximidad.

Desde hace algunos años, en el lado sur de la plaza de las Glòries, está el Mercado de los Encants o Fira de Bellcaire, el más antiguo de Barcelona, donde se venden antigüedades y artículos de segunda mano.

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“En el mercado de payés se venden alimentos de proximidad, sin intermediarios, y puedes hablar directamente con los productores”

El mercado de payés de la plaza de André Malraux.

El comercio y los mercados llenan las calles de vida

Por otro lado, como propietario de una librería en el Fort Pienc, Joaquim Mallén realza que hay una gran variedad comercial y que muchos vecinos y vecinas viven y trabajan en el mismo barrio. Por encima de todo, sin embargo, destaca el vínculo que hay entre comerciantes y habitantes de la zona. Esta buena relación también la valora muy positivamente la Asamblea de Barrio, que remarca las relaciones humanas que se tejen el segundo y el cuarto viernes y el primer y el tercer sábado de cada mes, en los que se celebra el mercado de payés, en la plaza de André Malraux.

Otro mercado que hay es el de los Encants o Fira de Bellcaire, el más antiguo de Barcelona, donde se venden y se celebran subastas de antigüedades y artículos de segunda mano. Actualmente, está situado al sur de la plaza de las Glòries, bajo una moderna estructura futurista que ofrece un techo de acero inoxidable y cristal que se convierte en todo un juego de espejos.

Hay una red vecinal con mucha energía, que se espera que se consolide con el espacio Transformadors, que será un casal de barrio.

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Mercado de los Encants.

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El Teatro Nacional de Cataluña.

Tejer conexiones

En el barrio también tienen lugar diferentes celebraciones, como la fiesta del Año Nuevo chino o la fiesta mayor. La primera ha recibido, este 2019, la mención especial de los Premios Ciudad de Barcelona como ejemplo de trabajo comunitario desde una mirada transversal y de cohesión social. Por otra parte, la fiesta mayor, que tiene lugar la primera semana de junio, hace mucho tiempo que se celebra con diferentes espectáculos, como el correfoc y la actuación castellera, según explica Maite Alonso de Medina, miembro de la red de intercambios Banco del Tiempo. Desde esta comunidad, formada por gente vecina, se intercambian servicios, conocimientos y habilidades, de manera individual y grupal y sin dinero, ya que todas las actividades tienen el mismo precio: el tiempo que se invierte.

Desde la Asamblea de Barrio, destacan que hay una red vecinal con mucha energía, pero remarcan que se necesitan más espacios donde reunirse porque hay una gran carencia en este sentido. Celebran, sin embargo, que en el mes de setiembre del 2019 se dispondrá de un nuevo espacio en el equipamiento de Transformadors, que habrá un casal de barrio además de otros servicios, y, al mismo tiempo, esperan que sirva para conservar vivo el asociacionismo, que siempre se ha mantenido a pesar de la falta de lugares de encuentro. “Es una zona con mucha energía”, aseguran, pero falta que se consolide.

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Parque de la Estació del Nord.

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L’Auditori de Barcelona.