La Dreta de l’Eixample es el área más céntrica de Barcelona y en esta se sitúan puntos de encuentro importantes, como la plaza de Catalunya, la plaza de Urquinaona y el paseo de Gràcia. Esta zona, delimitada por las calles de Nàpols y de Balmes en sus extremos, y que hace frontera con los distritos de Gràcia y Ciutat Vella, es el barrio por excelencia del Modernismo catalán. El atractivo le viene dado por edificios como la Pedrera o la Casa Batlló, obras de Antoni Gaudí declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que atraen a miles de turistas cada año.

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Interior de manzana de Laura Albéniz

Los vecinos y las vecinas de la zona se socializan en espacios como el Mercado de la Concepció, el paseo de Sant Joan, los interiores de manzana o el Centro Cultural La Casa Elizalde

“Es uno de los barrios con más atractivo patrimonial”, explica el presidente de la Asociación de Vecinos y Vecinas (AVV) de la Dreta de l’Eixample, Jaume Artigues, que también destaca su centralidad. “Las grandes plazas que tiene son plazas de toda la ciudad”, añade, ya que son el núcleo de la capital catalana y un punto de encuentro para muchos ciudadanos. Los vecinos y las vecinas de la zona, pues, socializan en otros espacios como el Mercado de la Concepció, el paseo de Sant Joan, los interiores de manzana o el Centro Cultural La Casa Elizalde.

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“El paseo de Sant Joan es un espacio de encuentro para los vecinos que ha tomado mucho impulso después de su reforma y el ajardinamiento.”

Jaume Artigues, presidente de la AVV Dreta de l’Eixample

De residencias burguesas a centro económico

La localización estratégica que tiene el barrio y la buena comunicación con el resto de la ciudad a través de la red de transporte público hace que haya una gran concentración de oficinas, comercios y bares. Según Xavier Llobet, presidente del eje comercial Cor Eixample, en la zona se encuentran “tiendas únicas que no hay en otros lugares, especializadas en un producto o servicio.” También explica que cada vez hay más franquicias y más restauración y que el principal reto de futuro es “aumentar las ventas al turismo y dotar de tecnología los establecimientos”.

La actividad económica del sector de los servicios, concentrada sobre todo en la parte más central, entre las calles de Roger de Llúria y de Balmes y en la zona del paseo de Gràcia, convierte el barrio en uno de los centros comerciales más importantes de la capital catalana. Este tipo de actividad ha ido ganando peso en detrimento del carácter más residencial que tenía al inicio, cuando se construyó el primer grupo de viviendas en el actual cruce de las calles del Consell de Cent y de Roger de Llúria. La Dreta de l’Eixample fue la primera zona que se edificó después de la aprobación del Plan de reforma y ensanche de Barcelona en 1859, en el que se decidió ampliar la capital más allá de las murallas de Ciutat Vella.

Al principio agrupó a familias de clase acomodada y burguesa. “Las casas eran grandes y la vida se hacía de puertas adentro; no pasaba como en Ciutat Vella, donde se utilizaba mucho el espacio público porque las casas eran más pequeñas”, explica Jaume Artigues, presidente de la Asociación de Vecinos y Vecinas de la Dreta de l’Eixample, que considera que siempre ha sido “una zona más bien conservadora”.

La Feria Modernista se celebra durante la última semana de mayo y la primera de junio y se realizan muchas actividades, conciertos y juegos en diferentes zonas

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Patio de la Casa Elizalde

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La Pedrera, uno de los edificios más emblemáticos de la Dreta de l’Eixample

Una comunidad con un alto nivel cultural y musical

“Hay una red mucha buena de bibliotecas públicas en todo el distrito”, dice el representante de la parroquia de la Concepció, Carles Salat, que considera que la Dreta de l’Eixample es un barrio muy culto y con mucha vida musical. Es un ejemplo de esto el centro de educación primaria de la Concepció, la única escuela pública de enseñanza obligatoria de la ciudad que imparte entre cuatro y cinco horas de música a la semana. La profesora de música del centro, Àngels Graells, asegura que los alumnos acaban la primaria “sabiendo tocar perfectamente un instrumento, y a menudo ofrecen actuaciones en la calle”.

“Los alumnos de sexto celebran una batucada para celebrar el Carnaval y todas las big bands de la escuela tocan en la Feria Modernista, que tiene lugar durante la fiesta mayor.” Graells dice que tienen muy buen recibimiento por parte de todos los vecinos y las vecinas durante esta festividad, que es la más importante del barrio. Se celebra durante la última semana de mayo y la primera de junio y se realizan muchas actividades, conciertos y juegos en diferentes zonas, como el pasaje de Bocabella, el claustro de la parroquia de la Puríssima Concepció o el Mercado de la Concepció. Además, hay puestos en la calle de Girona y en la avenida Diagonal que homenajean la era modernista con gente vestida de época.

La Dreta de l’Eixample combina la esencia del barrio con la esencia de la ciudad y mantiene el comercio de proximidad en espacios como la calle de Girona y el Mercado de la Concepció.

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Interior del Mercado de la Concepció

Un barrio acomodado que conserva su “esencia”

Aunque es una de las zonas más turísticas de la ciudad, la Dreta de l’Eixample mantiene el comercio de proximidad en espacios como la calle de Girona y el Mercado de la Concepció. En el mercado aseguran que quieren ser “la plaza” del barrio, un espacio de encuentro donde los vecinos y las vecinas puedan comprar, charlar y disfrutar de una experiencia gastronómica y social. El vicepresidente de la Asociación de Vecinos y Vecinas y Amigos y Amigas del paseo de Sant Joan, Lluís Castañeda, explica que el paseo es uno de los otros espacios importantes de socialización, y que velan por mantenerlo en buen estado. Asimismo, comenta que llevan a cabo “campañas en las escuelas para que los más pequeños respeten las zonas ajardinadas que tiene”.

Castañeda define la Dreta de l’Eixample como un barrio “tranquilo, acomodado y envejecido” y con unos precios de alquiler caros; unas características con que están de acuerdo la mayoría de representantes de las otras entidades. Montse Sistach, presidenta de la Asociación Per la Dona Efectiva, dice que tienen la suerte de que el local “es propiedad de la entidad porque, si no lo fuera, no podrían pagar el alquiler”. Sistach, sin embargo, agradece que la institución se encuentre en una de las zonas más céntricas de la ciudad porque ha facilitado que sea un punto de encuentro de mujeres de toda Barcelona y no solo de esta zona. La Dreta de l’Eixample, pues, combina la esencia del barrio con la esencia de la ciudad.

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“A nuestra asociación siempre ha venido gente de toda Barcelona porque es una zona muy céntrica y se llega bien con metro y autobús.”

Montse Sistach, presidenta de la Asociación Per la Dona Efectiva