Paseamos por el Triángulo Friki de Barcelona, ​​donde la fantasía se mezcla con el comercio

11/11/2019 - 14:59 h

Comercio y fantasía. Las calles Argenters, Escudellers o Mariners son topónimos de la Barcelona contemporánea que dibujan un pasado donde comercios relacionados se agrupaban. Esta tradición sigue viva en el barrio del Fort Pienc.

Más de una veintena de comercios relacionados con la fantasía y la ciencia ficción han consolidado una red de colaboración conocida como Triángulo Friki. Si queréis descubrir todos sus secretos, seguid leyendo.

Marc Daroca cruza Passeig Sant Joan. Atraviesa las tienda Chunichi Comics , Júpiter Juegos o PLAY Games and Cards y baja por la calle Bailén, donde pasa de largo de L’Estació del còmic . Se detiene al número 8. No es una dirección cualquiera: es la sede de la librería Gigamesh , uno de los epicentros para los amantes de la literatura fantástica y de ciencia ficción en Barcelona. Ha quedado con Alberto Granda, responsable de comunicación de la librería y de listar los comercios relacionados con la ciencia ficción como los que Marc ha tenido que cruzar. Allí, se presenta y le cuenta que acaba de abrir con unos compañeros L’Aula Geek , un proyecto cooperativo de servicios y formación creado al calor de lo que entre ellos conocen bien: el conocido como Triángulo friki.

La historia del Triángulo friki

Todo empezó a mediados de los 80 y principios de los 90 cuando las tiendas Norma Comics , Gigamesh y Freaks abrieron en una zona delimitada entre Plaza Tetuán y Arc de Tromf. Eran comercios orientados a la subcultura conocida como “friki”, un neologismo que pretendía definir aquella persona estrafalaria y amante de aficiones relacionadas con la ciencia ficción y la fantasía. Poco a poco el mundo friki cuajaría en sectores especialmente jóvenes de la población, y un montón de comercios abrirían sus puertas en esta zona del Eixample. Actualmente son más de una veintena e incluso tienen un nombre que los une: “Tras el surgimiento de tantos establecimientos, hará unos 10 años nos bautizamos como Triángulo Friki”, explica Alberto Granda.

Hacer piña entre comercios

“No importa la capacidad que tengas: tú solo no puedes cambiar el mundo. Pero esto es precisamente lo que lo hace maravilloso “. La frase del personaje L. de la serie Death Note también la comparte Marc Daroca. Le explica a Alberto Granda que “Nosotros somos más que un proyecto cooperativo. Somos una red que hacemos formaciones para adultos, actividades extraescolares, reparación de consolas … siempre nos hemos movido por estos ambientes y hemos decidido trabajar juntos “. También el Triángulo opera con esta lógica y por eso Alberto Granda ve bien añadirlos al mapa de comercios.

Así, de forma espontánea, es como se organizan: “Al Triángulo Friki estamos todos especializados en algún tema, por eso nos complementamos. No somos una organización reglada pero con los años hemos tejido una red de colaboración, de puertas afuera y de puertas adentro, que nos potencia como personas, pero también a nuestros comercios y de rebote en el barrio “.

Además, muchos de estos establecimientos también participan del asociacionismo comercial fuera del ámbito del Triángulo. Esther Burgos, del Eje Comercial del Fort Pienc , explica que el hecho de estar en una zona concreta “hace que tengan iniciativas propias y convierten el barrio en un espacio singular. No todos están asociados al eje, pero desde que nacimos en 2012 tuvimos claro que eran importantes y, por ejemplo, empezamos a organizar juntos una feria del libro para Sant Jordi que cada vez es más importante “. Pero como esta, hay muchas más: Alberto Granda recuerda, por ejemplo, una actividad periódica coordinada con el Banc de Sang, “donde a cambio de donar sangre recibes un ejemplar de un clásico de la literatura ciberpunk” explica orgulloso.

El Triángulo Friki: un espacio que viene de lejos pero va más lejos todavía

Tras la visita, el Aula Geek de Marc Daroca y sus compañeros será el establecimiento número 26 del Triángulo. “A veces cierra alguno, pero siempre abren otros, así que todavía queda mucha cuerda”, explica Alberto Granda. Daroca está de acuerdo: “Nosotros hacemos extraescolares de robótica para niños con las mismas herramientas con las que trabajamos, de forma que viven de cerca nuestra pasión tal como la vivíamos nosotros de pequeños: ¡claro que hay futuro! “, Concluye, antes de salir de la librería y subir calle arriba recorriendo de nuevo los establecimientos de cómics y cartas. Con una pequeña diferencia: ahora su cooperativa también forma parte del Triángulo.