Con la avenida del Paral·lel y la Gran Via de les Corts Catalanes en dos de los extremos y las rondas de Sant Pau y de Sant Antoni en el otro, se abre paso uno de los barrios más pequeños y densos del distrito de L’Eixample. Sant Antoni tiene más de 37.000 habitantes en un perímetro de menos de un kilómetro cuadrado, y esta pequeña superficie hace que la gente se conozca fácilmente unos a otros.

“Los vecinos y vecinas tenemos el derecho, y también el deber, de incidir sobre los aspectos que afectan a nuestro entorno, como servicios públicos, urbanismo, medio ambiente, vivienda...”, comenta Xavier Caballé, representante de Fem Sant Antoni, un movimiento vecinal que quiere contribuir activamente en temas urbanísticos, de gentrificación y de especulación en el barrio.

Pequeños negocios con una gran variedad comercial

Mucha gente de otras zonas como el Raval, el Poble-sec o la Esquerra de l’Eixample va a comprar al barrio porque tiene una importante oferta comercial y queda cerca del centro de la ciudad. “Hay unos 1700 comercios y la mayoría son propiedad de los propios dependientes, que no se limitan a vender una única marca, sino que ofrecen muchos productos diferentes”, dice Vicenç Gasca, el presidente de Sant Antoni Comerç.

Los comercios de proximidad se encuentran repartidos por toda la zona, mientras que la “piedra angular es el mercado, que está abierto los siete días de la semana”, explica Gasca, que destaca los tres mercados que forman parte de él. Están el de alimentos frescos; el de ropa y productos del hogar (llamado los Encants de Sant Antoni); y el de libros nuevos y de segunda mano (conocido como el Dominical de Sant Antoni), que también tiene una zona de sellos, videojuegos y películas.

“Hi ha molta vida associativa i una mostra d’això és que més de 80 entitats col·laboren amb la Festa Major i es fan més de 130 activitats”, explica Pep Sala, president de l’Associació de Veïns i Veïnes de Sant Antoni. Sala també destaca que es fan molts actes al carrer, com la calçotada, anomenada Mistralçotada, i concerts de petit format al costat dels bars i comerços per celebrar el Dia Internacional de la Música.

“Els veïns i veïnes tenim el dret, i també el deure, d’incidir sobre els aspectes que afecten el nostre entorn, com ara serveis públics, urbanisme, medi ambient, habitatge...”, comenta Xavier Caballé, representant de Fem Sant Antoni, un moviment veïnal que vol contribuir activament en temes urbanístics, de gentrificació i d’especulació al barri de Sant Antoni, entre d’altres.

Petits negocis amb una gran varietat comercial

Molta gent d’altres zones com el Raval, el Poble-sec o l’Esquerra de l’Eixample va a comprar al barri perquè té una important oferta comercial i queda a prop del centre de la ciutat. “Hi ha uns 1700 comerços i la majoria són propietat dels mateixos botiguers, que no es limiten a vendre una única marca, sinó que ofereixen molts productes diferents”, diu Vicenç Gasca, el president de Sant Antoni Comerç.

Els comerços de proximitat es troben repartits per tota la zona, mentre que el “pal de paller és el Mercat, que està obert els set dies de la setmana”, explica Gasca, que destaca els tres mercats que li són propis. Hi ha el de menjar fresc, el de roba i productes de la llar (anomenat els Encants de Sant Antoni) i el de llibres nous i de segona mà (conegut com el Dominical de Sant Antoni), que també té una zona de segells, videojocs i pel·lícules.

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El Mercado de San Antonio en su reapertura

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“La celebración más importante del barrio es la fiesta mayor, en la que colaboran más de ochenta entidades y se hacen más de 130 actos diferentes.”

Pep Sala, presidente AVV de Sant Antoni

Espacios de encuentro que fomentan el tejido comunitario del barrio

El diseño urbanístico de Sant Antoni, que data de la segunda mitad del siglo XIX y responde al Plan Cerdà, favorece que el mercado sea uno de los lugares de encuentro más céntricos. Otros puntos con mucha vida asociativa son el edificio Calàbria 66 (que tiene muchas salas de reuniones y una gran sala polivalente), el Centro Cívico Cotxeres Borrell y el Espacio de Personas Mayores Sant Antoni. También hay zonas exteriores, como la avenida de Mistral, donde los niños y niñas juegan al fútbol, y los interiores de manzana, que tienen equipamientos de juego para los más pequeños.

Otro espacio de relación es la ONG De Veí a Veí, que tiene como objetivo construir red entre los vecinos y vecinas y apoyar a aquellas personas que están en riesgo de exclusión social. Rafa Martínez, copresidente de la entidad, explica que cada mes donan “dos toneladas y media de productos de la cesta de la compra a unas 120 personas” a partir de las aportaciones que hace la gente del barrio y de la compra en los comercios de proximidad.

 

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“El mix comercial da una personalidad propia a Sant Antoni que no queremos perder.”

Vicenç Gasca, presidente de Sant Antoni Comerç

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“Hay muchos colectivos diferentes que organizan actividades en el barrio y, desde la Federación de Entidades Calàbria 66, somos un espacio común de encuentro que está gestionado por todos ellos.”

Jordi Amela, presidente de Calàbria 66

Fiestas y cultura popular con una alta participación vecinal

La Fiesta Mayor de Sant Antoni, que se celebra a mediados de enero, es inaugurada con el toque de los grallers y la salva trabucaire, que anuncian la llegada de la primera celebración de la ciudad. A media mañana, también hay un pasacalle donde participan gigantes, bestiario, diables, tamborileros y grupos de animación musical. Además de los tradicionales elementos, la fiesta también cuenta con la cabalgata de Els Tres Tombs, que es un desfile con gigantes y carruajes hasta la plaza de Sant Jaume.

El barrio también celebra otras festividades como la Troiana, una muestra de teatro amateur que se hace en primavera, y recitales de poesía y jams literarias cada mes. “Hay muchos colectivos diferentes que organizan actividades en el barrio, y, desde la Federación de Entidades Calàbria 66, somos un espacio común de encuentro que está gestionado por todos ellos”, dice Jordi Amela, presidente de la federación. “La idea de este espacio vecinal es que no se vea solo como un equipamiento, sino que sea un punto desde donde se organicen actividades que repercutan en la vida social y artística en la calle”, añade Marc Folch, dinamizador de la entidad.

Sant Antoni es un barrio popular con mucha vida asociativa y un gran espíritu comunitario, coinciden en destacar desde las diferentes entidades. Sin embargo, tiene el reto de mantener su esencia, a la vez que incluye la oferta creciente de bares y restaurantes y afronta la subida de los precios de alquiler. “La red social da mucha personalidad a Sant Antoni”, dice Folch, que desea que se mantenga esta “vida de barrio” que lo hace tan especial.