Declaración institucional ante la situación que vive la ciudad después de la sentencia del ‘procés’

20/10/2019 - 15:54

Ayuntamiento. La alcaldesa, Ada Colau, ha hecho un llamamiento al diálogo, ha rechazado la violencia y ha mostrado su preocupación por las personas heridas durante las protestas de esta semana en la ciudad.

La alcaldesa, Ada Colau, ha hecho un llamamiento al diálogo para buscar una salida política a la situación que ha vivido Barcelona estos últimos días y para frenar todo tipo de violencia. También ha mostrado su preocupación por las personas heridas y ha agradecido a los servicios municipales el trabajo que han realizado para que la ciudad funcione con normalidad.

Barcelona somos una ciudad de paz, de diálogo, de derechos, de respeto a la pluralidad; en cambio, estos días hemos vivido momentos de mucha tensión, de los más graves de los últimos años. Por este motivo realizo la siguiente declaración:

En las últimas noches, la ciudad ha vivido situaciones de gran tensión y violencia, y Barcelona no lo merece:

Hemos visto grandes manifestaciones pacíficas, que siempre son bienvenidas en la ciudad, pero al mismo tiempo hemos visto incendios en nuestras calles y actitudes violentas que hay que condenar. Y con orgullo ayer veíamos cómo mucha gente gritaba “somos gente de paz”, calmando los ánimos y evitando la violencia. En nombre de la ciudad quiero dar las gracias a esta gente valiente.

Lo que más me preocupa de estos días son las personas heridas y, especialmente, las siete personas que se encuentran en estado grave o muy grave, entre las cuales hay un policía nacional en estado muy grave y una chica en estado crítico. Desde aquí quiero mandar todo el apoyo a sus familiares y deseo que se recuperen muy pronto.

También tenemos conocimiento de que, entre los heridos graves, varias personas han perdido la vista de un ojo, lesiones con toda probabilidad provocadas por pelotas de goma, un material antidisturbios que se había dejado de utilizar en Cataluña, precisamente para evitar este tipo de lesiones. Pido que se revisen los protocolos que se han utilizado en el uso de este material y que se abran las investigaciones oportunas.

También hemos visto cómo se increpaba a periodistas que hacían su trabajo, y cómo, incluso, se detenía a un periodista que iba perfectamente acreditado, un hecho muy grave. Es necesario garantizar el derecho a la información y la libertad de prensa, garantizando la seguridad de los profesionales de la información.

Ayer escuchábamos al ministro del Interior afirmar que la policía tiene el monopolio del uso de la fuerza, que se había actuado con proporcionalidad y que las imágenes y las denuncias que se han hecho sobre casos de mala praxis policial son todas falsas. Soy la primera que durante toda la semana he reconocido la dificultad en que se ha tenido que desarrollar la tarea policial y que no se pueden hacer generalizaciones. Pero precisamente porque el ministro tiene razón cuando dice que en un Estado democrático la policía tiene el uso exclusivo de la fuerza, hay que ser ejemplar y utilizar esta fuerza con rigor y profesionalidad. Y no hay que sentir ningún miedo de investigar posibles casos de mala praxis. Creo, sinceramente, que un ministro no puede decir en primer lugar que todos los casos de denuncia de mala praxis son falsos, que todas las imágenes que hemos visto en las redes denunciando casos de abusos son falsas.

En los momentos más difíciles es cuando tiene que salir lo mejor de cada persona. Todos y todas tenemos mucho que aportar para salir de esta situación. Primeramente, los y las responsables políticos e institucionales; también los medios de comunicación, las entidades y toda la ciudadanía.

Como alcaldesa pido que cuidemos Barcelona, su diversidad, su tradición reivindicativa, defensora de derechos y libertades, y dialogante.

Quiero expresar un reconocimiento muy especial a todos los trabajadores y trabajadoras municipales que están realizando estos días esfuerzos mucho más allá de lo que es exigible: Guardia Urbana, limpieza, Bomberos, movilidad, los servicios de cuidado de las personas (Centro de Urgencias y Emergencias Sociales de Barcelona-CUESB). Profesionales que han entendido la situación de excepcionalidad y que, día tras día y noche tras noche, trabajan para cuidar de nuestros vecinos y vecinas y de nuestra ciudad y para hacer que, a pesar de vivir momentos muy difíciles, la ciudad vuelva a funcionar al cabo de pocas horas. De todo corazón, muchas gracias.

Estos días, muchos vecinos y vecinas, comerciantes y entidades de todo tipo se dirigen al Ayuntamiento preguntando cómo pueden ayudar. Barcelona tiene en su manera de ser este espíritu colectivo de solidaridad y cooperación que aparece en los momentos difíciles. Es un orgullo ser alcaldesa de una ciudad que no abandona nunca estos principios y esta manera de hacer.

Dejadme también destacar que tenemos que escuchar qué está diciendo la gente joven estos días. No se la tiene que criminalizar, hay que saber separar lo que son actitudes violentas de lo que es un malestar muy grave, profundo, que proviene de la frustración de una generación que no se siente representada ni escuchada y que tiene mucho por aportar. Una generación que son el futuro, pero también nuestro presente, a la cual seguro que no se ha escuchado lo suficiente y a la que necesitamos para mejorar nuestra democracia.

Pero seamos claros: solo desde la ciudad no podremos encontrar las soluciones al conflicto sobre la relación entre Cataluña y España, y sobre la gestión política que se ha hecho de este. Es evidente que necesita soluciones que van más allá de lo que hacemos o lo que pase en Barcelona. Podemos aportar mucho, podemos colaborar y lo haremos, pero la responsabilidad es sobre todo de quien lidera las instituciones que tienen que protagonizar la negociación y el desbloqueo.

En este sentido, pido, como alcaldesa, que el presidente en funciones del Estado, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat, Quim Torra, dialoguen. Y que lo hagan con responsabilidad. Si los gobiernos catalán y español pueden hablar para coordinar los operativos policiales, ¿cómo es posible que no sean capaces de hablar del problema político de fondo que tenemos? Creo que mucha gente se plantea esta pregunta. Les pediría que, por favor, hablen en privado, que cada vez que se interpelan a través de medios de comunicación o de las redes sociales están haciendo menos creíble el diálogo. Todos sabemos que para que haya diálogo real tiene que haber un contacto discreto y sereno.

Barcelona es una ciudad con una fuerte tradición feminista y de cultura de paz. Unas tradiciones de las que hemos aprendido que para el diálogo real hace falta, primero, empatía y escucha: entender las razones del otro y abandonar maximalismos. Por eso hago un llamamiento al diálogo y a generar las condiciones para que sea un diálogo real, efectivo y que nos lleve a soluciones. Y eso, solo será posible si todo el mundo asume lo siguiente:

Hay que abandonar las posiciones de máximos, las líneas rojas y los bloqueos. Es difícil en contexto electoral, pero es necesario abandonar el cálculo electoral a corto plazo y elevar la mirada para entender la complejidad de la situación. Nos jugamos mucho más que unas elecciones.

Nos hace falta sinceridad y hablar claro, porque todas y todos sabemos que la solución política al problema de fondo que vive Cataluña con su relación con el Estado no llegará en poco tiempo, pero que, al mismo tiempo, tenemos que trabajar por una salida a corto plazo que nos permita desbloquear y avanzar. Tenemos que dar inmediatamente unos primeros pasos, para demostrar que las instituciones y los partidos políticos servimos para ofrecer soluciones y no para generar problemas. Hace falta que se hable con serenidad y generosidad de cómo se soluciona la situación de tener líderes sociales y políticos encarcelados, porque todos y todas sabemos que, sin su libertad, será muy difícil encontrar salidas al conflicto que vivimos. Pido que no neguemos eso y que tampoco utilicemos retóricas maximalistas sobre cómo llegar a su libertad.

Hay que aislar y minimizar los discursos políticos incendiarios, que no representan a la mayoría de la población y que solo generan más tensión.

Hace falta, por lo tanto, una mesa de diálogo, tanto en el ámbito estatal como en el catalán, que genere un nuevo clima, que rehaga puentes que hoy no existen y que parta del compromiso de ser una mesa permanente y estable, que se aleje de la gesticulación y nos acerque a las soluciones.

Como alcaldesa de una ciudad que ha vivido con tristeza días muy difíciles, pero al mismo tiempo una ciudad esperanzada porque en ningún momento ha perdido su orgullo y su esencia dialogante, abierta y capaz de salir de situaciones difíciles, trabajaré en todo lo que esté en mis manos para facilitar el diálogo en estos términos que he descrito. Desde la empatía, desde la escucha, desde la voluntad de sumar, alejándonos de los reproches constantes, hago un llamamiento al diálogo político y a abandonar la violencia verbal, física y de todo tipo. Como sociedad, como país, como ciudad, tenemos que salir de aquí. Trabajemos para hacerlo posible.