La Guardia Urbana entiende la proximidad como una filosofía de trabajo que tiene que impregnar todas las capas de la organización. Lejos de la visión centralizada clásica de los cuerpos policiales, se apuesta por un modelo próximo y proactivo orientado a mejorar la calidad de vida y la satisfacción ciudadana.

Para conseguirlo, se trabaja por un patrullaje planificado y preventivo, que se anticipa a los problemas, y que permite al y a la guardia establecer vínculos estables con los barrios de la ciudad. Fruto de esta visión, las Unidades Territoriales son expertas en su territorio y se adaptan día a día a las nuevas necesidades que puedan surgir.

Así, la Guardia Urbana hace tareas relacionadas con el control de apartamentos turísticos, coordinación de obras, gestión de hallazgos, tenencia responsable de animales de compañía o intervenciones del mal uso del entorno urbano, entre otros. Todas estas tareas requieren especialización y conocimiento de la realidad social de cada distrito.

Al margen de estas funciones, es habitual que se hagan encuentros con los colectivos y las entidades de la ciudad, en las que se explica la tarea que lleva a cabo el cuerpo policial y se conocen de primera mano los problemas que preocupan a la ciudadanía para dar una respuesta operativa. Algunos de los sectores más significativos son los jóvenes o representantes de los sectores de la economía, el turismo y el comercio.

Otro colectivo clave es el de las personas mayores, que es especialmente vulnerable ante delitos como robos en domicilios, intimidación y estafas. Para evitar estas situaciones, se hacen campañas expresas de prevención en colaboración con otras áreas del Ayuntamiento.

Para acabar, la Guardia Urbana tiene un papel asistencial fundamental para la ciudad. Las situaciones asistenciales de urgencia más frecuentes están relacionadas con personas heridas, extraviadas o enfermas.

Para reafirmar el compromiso del cuerpo con la convivencia y la proximidad, se han desarrollado diversos proyectos estratégicos: