El Baix Guinardó es un rectángulo casi perfecto, delimitado por la avenida de la Mare de Déu de Montserrat y las calles de Sant Antoni Maria Claret, Sardenya y Cartagena. A pesar de la proximidad con el Guinardó, el Hospital de Sant Pau ha ejercido de barrera natural entre ambos barrios, lo que ha facilitado más al vecindario el moverse hacia Gràcia o L’Eixample. Un barrio de población joven y bien comunicado, donde la trama urbana de la parte baja recuerda a L’Eixample, mientras que, en la parte alta, las calles se adaptan a la orografía del Turó de la Rovira.

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El parque de Les Aigües fue una de las primeras victorias del movimiento vecinal, en el año 1978

Un barrio reciente, pero resistente

A pesar de haber empezado como una zona agrícola y de veraneo, el núcleo más antiguo del Baix Guinardó —Bergnes de las Casas— se empezó a urbanizar a mediados del siglo XIX. “La historia del barrio se puede definir en torno a dos hechos que cambiaron su fisonomía”, explica Carles Sanz, historiador del grupo El Pou. Por una parte, la llegada de la Sociedad General de Aguas de Barcelona implicó la expropiación de una gran parte de las tierras que abastecían de agua a toda la ciudad. Por otra parte, el proyecto de construcción del Cinturón de Ronda, que pasaba por encima de la plaza de Alfons el Savi y atravesaba el barrio por la mitad, lo que aceleró la urbanización de la zona. Poco a poco se ha ido dignificando la zona, sobre todo desde la apertura del parque de Les Aigües en 1978 gracias a la lucha vecinal, encabezada por el vecino Víctor Ribé. El derribo del paso elevado de la ronda del Mig en el año 2009 permitió que el Baix Guinardó recuperara los matices perdidos.

A pesar de haber empezado como una zona agrícola y de veraneo, el núcleo más antiguo del Baix Guinardó —Bergnes de las Casas— se empezó a urbanizar a mediados del siglo XIX.

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La calle de Bergnes de las Casas fue la primera en ser urbanizada en el barrio

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“Queremos que el Ayuntamiento saque unas plazas de aparcamiento reservadas para los autocares turísticos privados y las destine a aparcamiento para los residentes”.

Enric Buscarons, presidente de la Asociación de Vecinos y Vecinas

Una lucha constante

Estas luchas las ha encabezado la Asociación de Vecinas y Vecinos del Baix Guinardó desde 1978. En el año 1994 el distrito les cedió el actual local en el parque de Les Aigües. Una figura importante en el diálogo entre la entidad y el Consistorio fue la concejala Elsa Blasco, que dio apoyo a las iniciativas vecinales, como la urbanización posterior al derrumbe del viaducto de la ronda. “Tenemos luchas pendientes en el barrio, como los arreglos en parques y calles, ganar plazas de aparcamiento limitando la entrada de autobuses turísticos privados o la conservación del torrente del Lligalbé”, explica el actual presidente de la entidad, Enric Buscarons. Este torrente es clave en la historia de la zona y de toda la ciudad. “Milagrosamente ha llegado hasta nuestros días una parte de este torrente”, explica Sanz. Por eso se busca dignificar el lugar y conservar los elementos para darlos a conocer. También encontramos entidades enfocadas a otras temáticas y que trabajan en torno a uno de los últimos equipamientos ganados en el barrio, el casal para las personas mayores.

El Aula de Extensión vinculada a la Universidad Autónoma tiene un espacio en el hogar desde el año 2009. Desde este espacio organizan conferencias semanales y salidas culturales periódicas, lo que sirve de formación autónoma para las personas mayores o para cualquiera que quiera participar en ellas. “La razón de todo es mostrar que una persona cuando se jubila sigue aprendiendo cosas. Tenemos 44 alumnos fijos y siempre hay gente que se suma a ellos”, explica Pere Guzmán, presidente del aula. Las actividades al aire libre también son populares entre las personas mayores. El Club de Petanca de l’Alt Guinardó tiene la sede en el parque de las Aigües y lleva en activo desde 1985. “Antiguamente teníamos dos equipos, donde también participaban mujeres”, explica Buscarons, que también es el presidente. “Ha desaparecido un equipo por motivos económicos.” El Baix Guinardó también tiene otro club de petanca, los Amics Petanca Gaudí.

La Biblioteca Guinardó-Mercè Rodoreda ya hace 20 años que sirve de epicentro cultural para el Baix Guinardó, pero también para Can Baró y el Guinardó.

 

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Interior de la Biblioteca del Guinardó - Mercè Rodoreda

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“Tocamos todos los temas: arte, música, BSO, historia, un poco de todo”.

Pere Guzmán, presidente de las Aulas de Extensión Universitaria

Desdibujando las fronteras

El hogar para las personas mayores es, pues, el principal equipamiento público que ofrece actividades para el vecindario. “Tenemos una ocupación de los espacios del 97 %, y con lo demás realizamos cesiones de espacios”, explica Carles Pineda, coordinador y dinamizador del casal. Aunque sobre todo se trabaja con las personas mayores, ante la falta de un centro cívico o un centro social, el hogar intenta suplir esta carencia. “Es interesante que se desdibujen un poco las fronteras y se puedan ofrecer actividades a personas tanto de 90 años como de 26”, apunta Pineda. Antiguamente el Centre Estanislau de Kostk, situado en la plaza de Lligalbé, tenía una función social clave en el barrio. Creado y gestionado por el señor Vicente García desde el año 1943, organizaba actividades para el barrio y recogía comida para las familias necesitadas. En el año 2006 el espacio pasó a manos de una inmobiliaria que echó al centro, lo que provocó su desaparición. Hay que destacar el papel de la Biblioteca Guinardó-Mercè Rodoreda, que ya hace 20 años que sirve de epicentro cultural para el Baix Guinardó, pero también para Can Baró y el Guinardó. “Siempre hemos trabajado con la implicación y la integración del territorio, participamos en el barrio y queremos hacerle partícipe de nuestro espacio”, afirma su directora, Isabel Minguillón.

Los principales puntos de encuentro vecinal están repartidos por el Baix Guinardó: el parque de les Aigües, los jardines del Baix Guinardó y la plaza de Alfons el Savi.

 

 

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“A escala de red hemos colaborado con más de 50 entidades. Intentamos llevar a cabo un trabajo de abrirnos hacia fuera”.

Carles Pineda, coordinación y dinamización del casal para las personas mayores

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El torrente de Lligalbé, clave en la historia del barrio

La fiesta mayor, que se celebra a principios de junio, se ha convertido en un reclamo para los jóvenes ante la falta de equipamientos juveniles. “Si los jóvenes no tienen un espacio en el barrio, no tienen cosas que hacer y esto se muere”, reclama Buscarons. “Por eso es tan importante la fiesta mayor y por eso la enfocamos de cara a la juventud.” La falta de equipamientos se suple con los puntos de encuentro vecinal repartidos por el Baix Guinardó: el parque de Les Aigües, los jardines del Baix Guinardó y la plaza de Alfons el Savi. También con los servicios públicos que se concentran en el barrio. “La sede del Distrito, el OAC, los servicios sociales, una zona de recreo y ejercicio, las viviendas sociales, el servicio de convivencia, el EAIA, el Centro de Normalización Lingüística...”, enumera Carles Pineda. “En este sentido somos un barrio bastante completo.”

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Jardines del Baix Guinardó

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La Casa de les Altures, un emblemático edificio del barrio y actual sede del Distrito de Horta-Guinardó