El Carmel es un barrio determinado por su accidentada orografía. Además, históricamente, su situación geográfica ha jugado un papel en su contra y ha obligado a los vecinos a mantenerse organizados. Limitada por el parque del Carmel, la calle de Lisboa y la rambla del Carmel, la zona ha sido la inspiración de artistas y escritores como Juan Marsé. La batería antiaérea compartida con Can Baró limita el sur del barrio, e incluye el espacio patrimonial del MUHBA, que conjuga el relato de la Guerra Civil y el chabolismo durante el franquismo. En los últimos años se ha convertido en un símbolo de la ciudad y una postal imprescindible para los turistas.

Resistiendo las dificultades desde las alturas

A partir del siglo XVI se empezaron a establecer las primeras masías rurales en el Turó del Carmel, que posteriormente se fueron convirtiendo en casas de veraneo, denominadas torres y torretas en Cataluña. En aquellos momentos, la zona se conocía como el Turó d’en Móra. En 1864, cuando el barrio todavía formaba parte del municipio de Sant Joan d’Horta, se construyó la ermita del Carmel, que fue la que dio nombre al barrio. En 1904 se añadió Horta al mapa de Barcelona y dejó la zona aún más aislada, lo que hizo urgente la reivindicación de mejoras sociales y urbanas.

Las torres y torretas sirvieron como lugar de veraneo hasta la posguerra, cuando empezaron a aparecer las casas autoconstruidas y se reformaron las antiguas torres. La densificación máxima del Carmel se produjo con la ola migratoria de los años sesenta. De todos modos, quizás el hecho más relevante de su historia reciente fue el socavón del 2005 a causa de las obras del metro, y que dio pie a una crisis social y política en toda Barcelona. La tragedia sirvió para iniciar un programa de mejoras urbanísticas en la zona. La remodelación actual de la plaza de Pastrana es un ejemplo, y hoy en día se ha convertido en punto neurálgico de la barriada.

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Biblioteca El Carmel-Juan Marsé

Diálogo y asociacionismo como sello propio

La falta de servicios y el aislamiento desde principios del siglo XX obligaron a los vecinos a organizarse, lo que ha hecho perdurar un tejido asociativo sólido hasta nuestros días. La Asociación de Vecinos del Carmel se constituyó legalmente en 1972, aunque ya funcionaba con anterioridad “en un barrio donde estaba todo por hacer”, explica el miembro fundador Antonio González, “luchamos por traer servicios y equipamientos al Carmel, y ahora reivindicamos reformas pendientes como acabar el Plan de los Tres Turons o la rambla del Llobregós”. Sin duda, lo que revitalizó este tejido fue el socavón, ya que contribuyó a hacer que el vecindario se volviera a organizar. El diálogo entre entidades ha sido clave a partir de ese momento. El Círculo de Cultura Sinatrahem es otra prueba: “En las manifestaciones por el socavón coincidimos un grupo de gente con intereses artísticos similares y que queríamos potenciar la marca Carmel como un bien de interés cultural para la ciudad”, explica Frank Pérez, presidente de la asociación.

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“Reivindicamos que se cumpla el Plan general metropolitano y se acabe el parque de los Tres Turons, que estaba previsto para el año 2020 y prácticamente no se ha hecho nada.”

Antonio González, AVV El Carmel

Así surgió el Replaçart, un mercado de artesanía y segunda mano que tiene lugar el primer domingo de cada mes en la plaza de Pastrana, y donde colaboran varias entidades del barrio, como la Asociación de Alumnos Ferran Tallada. “Pese a pertenecer al instituto, nuestros intereses se trasladan al barrio entero”, explica Toni Femenia. Un diálogo que se ha seguido trabajando: en el 2014 nació la Coordinadora de Entidades ante la necesidad de un punto de encuentro para la organización de las fiestas mayores. “Hay 39 entidades en la Comisión de Fiestas”, afirma Jordi Mitjana, presidente de la coordinadora, “pero también ha servido para organizar otras festividades en el Carmel”. En el ámbito de la integración social, Antonio Novalbos, presidente de la Asociación Sense Traves, nos comenta: “La asociación ha luchado desde 1994 por apoyar a las personas discapacitadas del barrio y a sus familias”.

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“Ante la necesidad de un espacio al que dirigirse y expresar varias cuestiones, nos volvemos a reunir alumnos de los ciclos superiores y de la ESO. Así formamos un pequeño grupo para representar las inquietudes de los estudiantes.”

Toni Femenia, ADA Ferran Tallada

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Jordi Mitjana, Coordinadora de Entidades

Mantener equipamientos y ganar otros nuevos

“La lucha vecinal trajo el alcantarillado al barrio, el alumbrado, la apertura del túnel de la Rovira, el fin del chabolismo, el ambulatorio, la biblioteca...”, enumera Antonio González. Una de las conquistas fue el Centro Cívico del Carmel, que ahora es el equipamiento principal del barrio. “Su especialidad es el circo, la música, el cine y la tecnología”, explica Toni Femenia. Para los jóvenes, el punto de encuentro y nido de actividades es el Espacio Joven Boca Nord. Se trata de un equipamiento juvenil que busca dar respuesta a las inquietudes, necesidades y demandas de los jóvenes del Carmel y la ciudad. Actualmente, agrupa a una docena de entidades de todo tipo, y destacan actividades como el CaminART, un recorrido por el barrio con pequeñas actuaciones artísticas de todo tipo donde también participan el centro cívico y distintas entidades.

La accidentada orografía del Carmel lo obliga a ser una zona de ascensores y escaleras mecánicas, que se han ido ampliando a lo largo de los años, como, por ejemplo, el ascensor que funciona como funicular desde el 2010 y que facilita el acceso al CAP y a la Biblioteca El Carmel-Juan Marsé, especializada en novela barcelonesa y con el centro de interés Espai Barcelona. La biblioteca es un referente cultural, ofrece varios clubes de lectura como el de cómic o el de audición musical, y cada sesión gira en torno a un eje temático o intérprete. En la zona norte del barrio se encuentran el mercado y el polideportivo del Carmel. Las reivindicaciones actuales se centran en la mejora de la movilidad y la falta de espacios para el barrio, además de la limpieza y la seguridad. En este sentido, se han ampliado horarios y se han renovado los contratos de mantenimiento de los ascensores. Parece que la futura inauguración del casal de barrio suplirá esta falta de espacios y permitirá que el Carmel siga evolucionando.

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Actividades al Centro Cívico del Carmel

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Funicular que separa las calles de la Murtra y del Santuari