Hoy en día, los vecinos de esta villa todavía hablan de “bajar a Barcelona”. Horta, un barrio donde todavía sobreviven las edificaciones bajas y compactas, con calles que hablan de su pasado y recuerdan que antes era un pueblo independiente. Tiene una iglesia, un cementerio e, incluso, una riera que cruza la población, y ubicaciones donde se desarrolla la vida vecinal, como la plaza de Eivissa o la plaza de Santes Creus. Limitado por gran parte de Collserola —que incluye el parque del Laberint—, la avenida del Estatut, la calle del Llobregós y el paseo de Fabra i Puig, Horta es un pueblecito convertido en barrio con un carácter propio muy diferente al del resto de la ciudad.

Una villa fértil

Hasta finales del siglo X, solo se conocían villas romanas dedicadas al cultivo en la zona que hoy ocupa Horta. Una de ellas era Can Cortada, propiedad de la familia que daría nombre a la zona: la familia Horta. Los fértiles terrenos propiciaron que durante siglos la zona, de fincas y masías, fuera plenamente agrícola. Así se empezó a crear un casco antiguo, que todavía se conserva actualmente en torno a la plaza de Eivissa. No fue hasta la llegada del tranvía, en 1901, cuando la fisonomía de Horta empezó a cambiar.

Así, a principios del siglo XX, la zona se especializó en el lavado de la ropa: muchas mujeres se establecieron como lavanderas y convirtieron esta actividad en motor económico del barrio. Las lavanderas de Horta obtuvieron mucho reconocimiento entre las clases acomodadas barcelonesas, que en aquella época convirtieron el barrio en un destino de veraneo.

Las edificaciones definen el barrio de Horta. Solo hay que pasearse por la calle de Aiguafreda, un museo de la antigua Horta, para imaginarse cómo era la zona. Masías centenarias como Ca l’Eduald, Can Mariner o Can Gras conviven con bloques de pisos más contemporáneos.

 

Tejer red para ganar luchas

La Asociación de Vecinos de Horta es el principal agente en la participación ciudadana en el barrio desde 1973. “Somos partícipes de todos los movimientos y reivindicaciones vecinales, formamos parte de todas las coordinadoras del barrio”, explica Mokhtar Ayouni, el actual presidente. La Coordinadora de Entidades es, pues, el punto de encuentro de las diversas entidades de Horta desde hace medio siglo. “El acontecimiento más importante del año es la fiesta mayor”, explica la presidenta, Roser Vallhonesta, “hemos conseguido sumar también a las entidades juveniles y organizamos más de cien actos en una semana”. “Este último año hemos trabajado en el diseño del proyecto de supermanzana, la remodelación de la plaza de Eivissa y la reivindicación del Bloc 17”, explica Ayouni. El Bloc 17 es la última lucha ganada, sobre todo por los jóvenes, pero secundada por la mayoría de entidades. Se trata de un inmueble situado en la plaza de Eivissa, centro neurálgico de Horta, que desde 1988 ha sido la sede del Consejo de la Juventud del distrito. En los últimos años, la nueva titularidad del edificio por parte de los bancos llevó a una serie de movilizaciones para defenderlo. La actual compra del inmueble por parte del Ayuntamiento ha solucionado este tema de manera definitiva.

 

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“Parece que se escuchará a las organizaciones de jóvenes gracias a la actuación del Ayuntamiento en la compra del Bloc 17. Siempre hemos tenido una falta de espacios para las entidades.”

Mokhtar Ayouni, Asociación de Vecinos y Vecinas de Horta

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“La Coordinadora surge con el primer gobierno democrático, con los Lluïsos, el Ateneu, el Foment y el Tennis. Consiguió aglutinar entidades con planteamientos ideológicos e intelectuales completamente diferentes.”

Roser Vallhonesta, Coordinadora de Entidades

En el tejido asociativo deportivo se puede destacar el Siuranenc d’Horta, un club de bolos catalanes fundado en 1994. “En setiembre del 2017 pudimos inaugurar el nuevo terreno de juego, un espacio que nos ha cedido el Distrito en la plaza de Botticelli”, explica Enric Vidal, antiguo presidente del club. También hay que destacar el papel de la Unió Esportiva d’Horta, que nació en 1953 con el nombre de Club de Natació Horta, y que ahora ocupa el Centro Deportivo Municipal de Horta. El Siuranenc, por su parte, también trabaja el componente social: “Más allá del deporte damos apoyo a las reivindicaciones sociales que creemos justas”. Lo mismo ocurre con el Agrupamiento Scout Sant Francesc Xavier, fundado en 1983, “en un barrio muy asociativo y a través de una forma de trabajar muy fiel al modelo scout tradicional”, explica el monitor Marco Fernández. Con respecto a la cultura, los Diables d’Horta han crecido exponencialmente desde que se crearon en el 2006, cuando “surgió una necesidad de tener una colla de diables en el barrio, y un grupo de amigos fundó Diables d’Horta”, explica Álex Palazón, miembro de la colla.

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Templo de Sant Joan d’Horta

Un eje comercial para la ciudad

Debe tenerse en cuenta, dentro del tejido asociativo, el hecho de que Horta es uno de los cuatro ejes comerciales de Barcelona. Eso propició que en el año 2000 las asociaciones de comerciantes se agruparan bajo la Federación Cor d’Horta, una entidad de comerciantes que busca que “el vecindario de la zona y barrios limítrofes vengan aquí a comprar, porque existe una concentración, una organización y una oferta suficientemente amplia en todos los sectores”, explica el actual presidente del Cor d’Horta, Joan Guillem. Esta función comercial se evidencia con la importancia del Mercado de Horta en el distrito, y su implicación en la misma barriada. “Cumplimos una función comercial, social, y recientemente hemos añadido la cultural, porque el 2018 es el año de la cultura y el comercio”, explica Vicenç Bailón, presidente de la junta del mercado.

Y no se puede hablar de Horta sin hacer referencia al Ateneu Hortenc y a los Lluïsos, dos entidades históricas orientadas a fomentar la cultura, el ocio y la formación. El Ateneu fue fundado por un grupo de vecinos en 1863, con una orientación plenamente social y cultural, y es la entidad con actividad continuada más antigua de Barcelona. Cinco años más tarde nacieron los Lluïsos. “Somos lo que somos a través de las demandas de los socios, que son la gente de la barriada”, explica la vicepresidenta, Núria Font. Con más de setecientos socios, se utiliza la totalidad del espacio para actividades de todo tipo y espectáculos abiertos a la ciudad. También hay que destacar el Foment Hortenc, nacido en 1917 como una sociedad instructiva y recreativa. Su principal actividad ha sido el teatro, que los ha llevado a recibir la Medalla de Honor de Barcelona. La larga trayectoria de estas entidades define el barrio de Horta: antiguo, arraigado y consolidado.