En 1915 nació la Teixonera, un barrio pequeño pero densamente poblado, de casas autoconstruidas, torrecillas de planta y bloques de pisos que ascienden por la colina de la Creueta del Coll, en el distrito de Horta-Guinardó. Un núcleo aglutinado entre barrancos, con la calle de Arenys como arteria principal, y con una orografía accidentada que obliga a un trazado difícil repleto de escaleras. Este desnivel quizás motiva que la Teixonera, junto con el Carmel, tenga el precio de las viviendas de segunda mano más bajo de Barcelona.

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Plaza de Herta Frankel y al fondo el centro cívico

La Teixonera es un núcleo aglutinado entre barrancos, con la calle de Arenys como arteria principal, y con una orografía accidentada

La urbanización de los barrancos

Aunque su denominación oficial es la Teixonera, el nombre no viene de los tejones (teixons) que habitaban la zona. Para entender el motivo, hay que hacer alusión a su fundador, Joaquim Taxonera, zapatero y propietario de las tierras de la zona, que urbanizó el barrio entre 1915 y 1930 con casas de planta y torrecillas. Así se formó la Colonia Taxonera, organizada en torno a trece calles y una plaza. Sin embargo, ya había construcciones en la zona, en concreto la Bòbila Carme, conocida como Ladrillería Carmen, que se fundó en 1906, y que pertenecía a la familia Giravent, que la regentó durante muchos años; primero, la arrendaron (1947) y después la vendieron a la familia Puigfel, al final de la década de los ochenta. Es el único horno de ladrillos que queda en la ciudad, aunque inactivo desde el 2008. Posteriormente, la construcción de la ciudad sanitaria de la Vall d’Hebron, inaugurada en 1955, dos oleadas de inmigración en los años cuarenta y sesenta y la especulación urbanística de los sesenta y setenta —cuando se construyeron el 65 % de las viviendas— han acabado formando un barrio de contrastes.

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Plaza de la Vall d'Hebron, con actividad

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La Bòbila (Calle de Segur/plaza de Numen Mestre)

En los años ochenta, el rector mosén Lladó, de la parroquia de Sant Cebrià, motivaba el asociacionismo y cedía sus locales a la iniciativa vecinal.

Un tejido asociativo en construcción

El vecindario de la Teixonera empezó a agruparse en los años ochenta, en los que el rector mosén Lladó, de la parroquia de Sant Cebrià, motivaba el asociacionismo y cedía sus locales a la iniciativa vecinal. Las reivindicaciones las englobaba una asociación de vecinos que quería responder a las distintas necesidades del barrio, pero, poco a poco, se disolvió. Quedaron agrupaciones vivas como la Asociación de Mujeres, que surgió en 1989 para luchar por la emancipación y la culturización de las mujeres de la zona. La Peña Blaugrana también sobrevivió e hizo revivir el tejido asociativo en el 2007, cuando consiguió reunir al resto de asociaciones para formar una comisión de fiestas. “El Centro Cívico me pidió formar una asociación de fiestas con todas las entidades”, explica el presidente de la Peña, Francesc Subirats.

En el 2011, ante la desgracia del hundimiento de la plaza de Isop, se evidenció la necesidad de crear una agrupación vecinal fuerte ante la Administración. Así, en el 2012, un grupo de 22 vecinos fundaron la nueva asociación de vecinos y vecinas (AVV). “No somos empresarios, ni sindicalistas, ni religiosos, ni dependemos de nadie. Somos vecinos y activistas”, explicaba el presidente, Lluís Cairell. La Asamblea de Jóvenes, sin embargo, surgió formalmente en el 2014 con una propuesta asamblearia nueva, gracias a una generación de niños que crecían juntos en el centro de recreo y querían influir en su barrio.  “Cuando acabamos el centro de recreo nos faltaba algo, queríamos transmitir nuestro talante y que los jóvenes no solo somos fiesta”, explica Cecilia Galindo.

 

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Centro Cívico La Teixonera

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Casa Teixonera, casal de personas mayores

Durant anys, la parròquia feia de centre social, fins que el 1995 s’hi va inaugurar, al costat, el centre cívic

Una carencia histórica

La Teixonera ha tenido un déficit de equipamientos desde que nació. Durante años, la parroquia hacía de centro social, hasta que en 1995 se inauguró, al lado, el centro cívico: “La parroquia estuvo décadas haciendo una función que le corresponde al Ayuntamiento”, explica mosén Joan Garcia de Mendoza, rector. Actualmente el centro cívico es un equipamiento saturado, y el casal de personas mayores, emplazado en la antigua casa de Joaquim Taxonera, tiene que ofrecer actividades de las entidades. Ante esta saturación, han surgido alternativas como el ESA Grua, un espacio autogestionado abierto al barrio. “Tenemos que guardar el material en el ESA”, explica Yaiza Roman, directora del centro de recreo. “Los jóvenes tenemos un déficit de espacios lúdicos”.

La parroquia sigue trabajando por el desarrollo social del barrio, manteniendo proyectos como el comedor social o el ropero. “En el comedor desayunan diariamente una setentena de personas”, explica el mosén. También motivado por el impulso de la parroquia, en 1983 se creó el equipo de fútbol sala de Sant Cebrià, que actualmente entrena en el pabellón de la Vall d’Hebron. “Nos falta equipamiento deportivo y estar en la montaña no nos permite tener infraestructuras en el barrio”, explica Jesús Campo, presidente de AD Sant Cebrià. El deporte al aire libre ha tenido más suerte: en el 2003 se instaló en el barrio el equipo de rugby del Institut Químic de Sarrià, con el compromiso de recuperar el campo de césped abandonado de la Teixonera.

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Escaleras del pasaje dels Canadencs

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Escaleras de la Mare de Déu dels Àngels

Se prevé mejorar la movilidad en el barrio colocando escaleras mecánicas en dos puntos de la zona i también de en parques y plazas.

¿La Bòbila es la solución?

El Plan de barrios del Ayuntamiento quiere resolver la falta de equipamientos, y parece que la centenaria Bòbila Carmen puede aliviar la situación. Durante los próximos años se tendrá que hacer una valoración para adecuar mejor este espacio. En este sentido, también se quiere mejorar la movilidad en el barrio colocando escaleras mecánicas en dos puntos de la zona (pasaje de los Canadencs y calle de la Mare de Déu dels Àngels con la calle de Sant Dalmir) y mejorando parques y plazas que se encuentran olvidados desde los años ochenta (Maties Guiu, Isop, Garrofers y Vall d’Hebron). La cobertura de la ronda de Dalt se encuentra en proceso, después de décadas de reivindicaciones de los barrios del norte del distrito. Se garantiza impulsar el Centro de Recreo de Sant Cebrià tras haber roto su relación con la parroquia, y mejorar la zona deportiva de la Campa, así como mejorar la calidad de vida de las personas mayores con proyectos relacionados con el envejecimiento saludable, y construir una escola bressol en el solar público al lado de la plaza de Herta Frankel, una demanda histórica en el barrio. Así, niños, jóvenes y personas mayores están presentes en el Plan de barrios.