En Sant Genís dels Agudells está la última cabina telefónica de Barcelona, en la calle del Lledoner, y el vecindario está tan implicado que ha celebrado un referéndum para decidir su uso. Se trata de un barrio periférico de Barcelona, y el 70 % está dentro del Parque Natural de Collserola. Pertenece al distrito de Horta-Guinardó y está limitado por la ronda de Dalt, la carretera de la Arrabassada y la ciudad sanitaria de la Vall d’Hebron, futuro Parque de Salud 2022.

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La plaza de Meguidó, con el Centro Cívico Casa Groga al fondo

Hasta el siglo XX la parroquia formaba el núcleo de Sant Genís dels Agudells, junto con la rectoría y la masía de Can Safont.

Se trata del segundo barrio de Barcelona con la tasa de envejecimiento más alta, con un 27,8 % de personas mayores de 65 años, y que aumentará hasta llegar al 36 % en el año 2021. Además, es un barrio pequeño: su población —6.828 personas— representa el 0,42 % del total de la ciudad, pero con una gran extensión, ya que llega hasta el Parque de Atracciones Tibidabo.

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El bus del barrio circula por delante de Can Figuerola, actual Museo Palmero

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“Nos ha costado mucho, en el ámbito de distrito, ser aceptados como una entidad más; el trabajo de movilizar la participación ciudadana en el barrio ha sido nuestro durante muchos años.”

Juli Fontoba, Colectivo Agudells

De masías y bloques de pisos

La iglesia de Sant Genís dels Agudells (consagrada en 931, aunque el edificio actual es de 1571) dio nombre al barrio, que tomó la palabra carolingia agudells, con referencia a los Agudells d’Horta, de agua, un terreno de pantanales, pero también de aguja, como un lugar puntiagudo, agudo o afilado. La parroquia es una de las diez primeras de Barcelona y la única que conserva un cementerio anexo, donde todavía se celebran entierros. Hasta el siglo XX formaba el núcleo de Sant Genís, junto con la rectoría y la masía de Can Safont.

Esta masía data del siglo XV, y más adelante fueron construyéndose otras a su alrededor: Can Barret, Can Besora, Can Borni, Can Figuerola, Can Gomis, Can Gresa, Can Gener y Can Piteu. Con la oleada de edificación de la segunda mitad del siglo XX, al final del siglo ya convivían antiguas masías con grandes bloques de pisos. En los años setenta, la familia del pintor Maestro Palmero, artista manchego del impresionismo del siglo XX, compró Can Figuerola en estado de ruinas y se encargó de restaurarla. La masía debe su nombre a la familia del abogado y político Laureà Figuerola, ministro de Hacienda (1868) y creador de la peseta (peceta, diminutivo de peça [‘pieza’]). Hoy se emplaza en ella el Museo Palmero, donde se exponen obras del difunto pintor, y es su nieto, Freddy Palmero, quien regenta la masía: “La reforma se hizo con mucho esfuerzo, sin ninguna subvención y con la ayuda de muchas familias”, explica.

El Plan de barrios vigente ha recogido la aportación que han hecho los jóvenes con la creación de un espacio en el centro cívico y también de espacios deportivos al aire libre para los jóvenes en los entornos de Can Soler.

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Taller de restauración en el Centro Cívico Casa Groga

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“Aquí todo el mundo se conoce, somos como un pueblo.”

Xavier Civit, presidente de la AVV

Desde los ochenta se construye el asociacionismo

El carácter familiar del barrio se plasma en sus entidades. La Asociación Colectivo Ecologista Agudells, nacida en 1984, fue una de las primeras en actuar en Sant Genís. “Queremos contribuir a la evolución del barrio, de la ciudadanía y de la humanidad en general”, explica Juli Fontoba, miembro del colectivo que lucha “en defensa de Collserola”. Pero fue en la última década cuando la zona vivió el momento álgido de su tejido asociativo. “En el 2010 entramos algunas personas a la asociación de vecinos”, explica el presidente de la AVV, Xavier Civit, “y en un año se pasó de seis a cuatrocientos socios”. Desde entonces, el diálogo entre entidades y la iniciativa vecinal ha crecido, y ha motivado la aparición de nuevas agrupaciones.

A raíz del fomento del asociacionismo local, se constituyó la Asociación de Jóvenes de Sant Genís, a finales del 2016. “La idea se nos propuso desde el Colectivo Agudells y la AVV”, explica Dani Guillef, miembro del grupo. A través del Plan de barrios, ahora tienen un espacio joven dentro del centro cívico. Un dinamizador se encarga de acompañarlos, de canalizar las demandas y de trabajar con otros vecinos jóvenes para crear actividad en el barrio. También en el marco del Plan de barrios y mediante el programa Baobab, un grupo de jóvenes se está organizando para crear un espacio o agrupamiento para niños y niñas en el barrio.

La asociación de comerciantes se formó de la misma manera en setiembre del 2017, para crear diálogo entre comerciantes y vecindario. “La gente se marcha a comprar a otros barrios con más tejido comercial”, explica Luis Galerias, presidente. “Queremos que nos recuerden y nos vean como lo que somos, gente del barrio”. Además, en Sant Genís dels Agudells también está presente el Colectivo Feminista Las Periférikas, que llevan a cabo charlas y talleres y coordinan los puntos lilas en diferentes fiestas.

Al final de los ochenta el vecindario reivindicó un espacio para organizarse y celebrar actividades, y se propuso la antigua masía de Can Gresa. Cuando fue derribada, el barrio se movilizó y consiguió, en 1991, la edificación del Centro Cívico Casa Groga.

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“Los vecinos lucharon cortando la ronda cada día, manifestándose para conseguir este equipamiento.”

Tere Cabello, dinamizadora del casal de personas mayores

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Entrenamiento de fútbol femenino en el campo de fútbol de Sant Genís

Medio siglo de reivindicación de espacios

“Aquí no nos han regalado nada, nos lo hemos tenido que ganar”, defiende Xavier Civit. Y los equipamientos de Sant Genís son el resultado. Al final de los ochenta el vecindario reivindicó un espacio para organizarse y celebrar actividades, y se propuso la antigua masía de Can Gresa. Cuando fue derribada, el barrio se movilizó y, gracias a los actos de protesta, se consiguió, en 1991, la edificación del Centro Cívico Casa Groga. Hoy en día, el centro cívico y la plaza de Meguidó son el centro neurálgico de Sant Genís. “Todas las actividades se organizan aquí y su ubicación lo convierte en un punto de encuentro comunitario”, dice la directora del centro, Meritxell Rodríguez. Otro lugar importante es la masía de Can Soler, que actualmente es la sede del Colectivo Agudells, la Fundación Tres Turons y la Escuela de Diseño Floral y Paisajismo. La mejora del entorno, donde se encuentra el antiguo campo de fútbol, es uno de los tres proyectos motor del Plan de barrios, para transformarlo en un espacio de convivencia de huertos comunitarios, práctica deportiva y ocio saludable para las familias con unos accesos seguros y confortables tanto para peatones, desde Can Piteu, como para el tráfico rodado, desde la calle de Cànoves.

El nuevo campo de fútbol, para los más jóvenes, es la sede del Club de Fútbol Penitents-Sant Genís, la entidad más antigua del barrio, con más de medio siglo detrás. Tras continuas inundaciones en el antiguo campo de fútbol, el club consiguió que se construyera uno nuevo al lado del Instituto Vall d’Hebron. El Club de Petanca de Sant Genís se ha hecho suyo el campo de petanca, que además es un espacio de socialización para los no tan jóvenes. Al lado se inauguró, en setiembre del 2017, el casal de personas mayores, también impulsado gracias a la movilización vecinal. “Es un lugar para que las personas mayores hagan sus actividades, pero sobre todo para que se cree unión entre ellas”, explica Tere Cabello, coordinadora del casal.

Quizás la petición más recurrente del vecindario es la mejora de la movilidad en las calles. El vecindario consiguió que en Sant Genís se implantara el primer bus de barrio de Barcelona.

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Actividad en Can Soler

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“La ubicación del centro lo hace un punto de encuentro comunitario.”

Meritxell Rodríguez, directora del Centro Cívico Casa Groga

La movilidad, una asignatura pendiente

En los años ochenta, los activistas del barrio pasaron a la acción: secuestraron el autobús 19 y finalmente lograron que en Sant Genís se implantara el primer bus de barrio de Barcelona. En la misma época ya se pedía la cobertura de la ronda de Dalt. Después de constantes movilizaciones, actualmente hay un plan en marcha que pretende cubrirla, desde la avenida de Vallcarca hasta Mundet. Pero siguen existiendo demandas, como que se añada el nombre de Sant Genís a la parada de metro de la Vall d’Hebron. Quizás la petición más recurrente del vecindario es la mejora de la movilidad en las calles. “Con tantas personas mayores y dos hospitales al lado, tendríamos que movernos sin obstáculos”, reclama Montserrat, que vive en el barrio desde 1963. El Plan de barrios propone distintas acciones para mejorar la calidad de vida de las personas mayores, especialmente de las personas mayores que viven en situación de aislamiento, con proyectos relacionados con el envejecimiento saludable.

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La avenida del Jordà, punto de entrada en el barrio, a la altura del paseo de la Vall d’Hebron