You are here

La nueva Campa, seleccionada por los Premios FAD de Ciudad y Paisaje

Urbanismo. El espacio deportivo vuelve a abrir sus puertas tras permanecer cerrado por la pandemia

La de la Campa es una historia larga con final feliz. Desde hacía muchos años, el vecindario de la Teixonera reclamaba reconvertir un paraje abandonado desde los Juegos Olímpicos de 1992, junto a la Ronda de Dalt, en un espacio para practicar deporte en un entorno ajardinado.

El Plan de Barrios de Sant Genís y Teixonera recogió esta histórica demanda y puso en marcha un proceso participativo protagonizado principalmente por el vecindario de la Teixonera. Entre todas y todos, decidieron que aquel espacio se transformaría en un nuevo parque urbano de más de 10.000 m², un espacio de encuentro con varios usos deportivos para la gente del barrio y del resto de la ciudad.

La nueva Campa fue inaugurada en enero de este 2020, y desde el primer día fueron muchas las personas que se acercaban al nuevo parque a pasar el rato y hacer un poco de deporte. Con la crisis de la COVID-19 se tuvo que cerrar y muchos vecinos y vecinas han echado de menos aquellas paseos tranquilos al atardecer dando vueltas al circuito de la Campa. Ahora, por fin, desde el miércoles 20 de mayo, el parque vuelve a estar abierto.

El nuevo proyecto de la Campa, promovido por el Plan de Barrios de Sant Genís dels Agudells y la Teixonera y el Distrito de Horta-Guinardó, fue elaborado por el estudio de Arquitectura y Paisajismo Javier Zaldívar y ahora ha quedado seleccionado en los premios FAD 2020 en la modalidad de Ciudad y Paisaje. Bajo las piedras, cables y escombros late la idea de conseguir que la Campa sea un nuevo punto de referencia lúdico-deportivo lleno de vegetación mediterránea y espectaculares vistas a la ciudad, en el paisaje cotidiano del barrio, un verdadero espacio cívico donde promover hábitos saludables y encuentros entre personas con ganas de correr, pasear o simplemente charlar.

Las obras comenzaron en 2019: se mejoraron los accesos, haciéndolos más amplios, cómodos y accesibles, se construyeron dos caminos de tierra compactada encintada con traviesas de madera, y nuevas zonas de estancia con sillas, bancos y papeleras. Poco a poco, aquel triste descampado quedó transformado en un espacio verde, con una nueva iluminación más eficiente, de bajo consumo, también dos fuentes y mejorando el sistema de drenaje del agua de lluvia. Para las personas que quieren practicar el atletismo – uno de los pocos usos que se hacía en la antigua Campa – ha creado una pista con dos recorridos de 200 y 300 metros, respectivamente, con una recta de 100 metros para realizar sprints . Un buen lugar para olvidarse de las preocupaciones y mirar adelante, hacia el futuro.