Blanca Valdivia

Blanca Valdivia: "Si la calle cambia, te transforma a ti"

 

Blanca Valdivia nació en Madrid en 1981 y vive en Barcelona desde hace 9 años. Es socióloga urbana y miembro de Col·lectiu Punt 6, cooperativa de sociólogas, arquitectas y urbanistas que trabajan para repensar los espacios domésticos, comunitarios y públicos desde una perspectiva feminista con el objetivo de la transformación social.

 

¿Por qué te dedicas a lo que te dedicas?

Pienso que la ciudad y los espacios condicionan mucho la vida de las personas. Vivimos en una sociedad con muchas desigualdades por razones de género y origen, edad, clase social... y el espacio perpetúa estas desigualdades. Si incidimos sobre los espacios de manera participativa podemos crear espacios con igualdad de oportunidades.

¿Qué hace Col·lectiu Punt 6?

Nuestro ideario de sociedad es una sociedad diversa en la que todos tengamos las mismas oportunidades.
Col·lectiu Punt 6 hace charlas en pueblos con grupos de mujeres para empoderarlas y que entren a formar parte de la toma de decisiones. La gente es la que mejor conoce los territorios y barrios donde viven y por lo tanto deberían estar más involucradas en la toma de decisiones. También hacemos recorridos in situ con colectivos ciudadanos en los que se dan cuenta que saben sobre urbanismo, aunque no dominen los tecnicismos, que en realidad se convierten en barreras para la participación. Dinamizamos procesos participativos en los que incluimos grupos sectoriales, como niños, mujeres, inmigrantes y personas con diversidad funcional.
Trabajamos por encargo de la administración, como por ejemplo, en el proceso participativo en Ciutat Meridiana, pero también se inician procesos desde abajo, como por ejemplo con grupos de mujeres de Manacor para incluir alegaciones en la revisión del POUM. En la Universidad hacemos formaciones y también hacemos activismo.

¿Cuál es la visión de la ciudad cuidadora?

En el marco de una sociedad capitalista y patriarcal, los cuidados están invisibilizados. Y lo están porque no se les ha dado un valor económico y porque siempre los han llevado a cabo las mujeres. Tenemos una ciudad que está programada para facilitar todo lo productivo: ir al trabajo,cumplir los horarios, ofrecer los servicios. La ciudad debería dar el soporte físico para poder hacer todas las actividades que desarrollamos en nuestra vida cotidiana en el espacio público: también los cuidados o actividades en el ámbito reproductivo, como por ejemplo, acompañar a alguien al médico, hacer la compra , llamar a algún familiar para saber cómo está, leer o jugar en el parque. Todas estas actividades se hacen porque son necesarias aunque la ciudad no las facilita. Dando valor a los cuidados se promueve la corresponsabilidad entre todas las personas sean del género que sean.

¿Qué valores aporta el feminismo al diseño urbanístico?

Hay 3 aportaciones que hace el feminismo al urbanismo:
Pone en valor las tareas de cuidados que se hacen en la sociedad y las necesidades que deberían tener los espacios físicos urbanos para facilitarlos. Da importancia al valor de las mujeres como vecinas y como expertas: el papel de las sociólogas, urbanistas y arquitectos también ha sido invisibilizado. En los años 60, 70 y 80, en Barcelona y Madrid, hubo un movimiento vecinal muy fuerte que salió a la calle para pedir escuelas, instalaciones y transporte público. Participaron muchas mujeres y muchos hombres que tenían alguien que hacía las tareas reproductivas en el hogar: cocinar, ir a hacer la compra, lo que vuelve a demostrar la necesidad de los cuidados para la vida y para la lucha social. Por último, destacar que la configuración urbanística de la ciudad incide en la percepción de la seguridad en el espacio público y del derecho a la ciudad, que es muy diferente entre mujeres y hombres.

¿Qué elementos concretos o qué disposición de estos ayudarían a hacer que una ciudad sea inclusiva?

No hay fórmulas mágicas. Es mejor diseñar los espacios sobre el terreno ya que cada barrio tiene su contexto, sus vecinos y vecinas, su población cambiante y su pirámide de población de edades y orígenes diversos.
Lo básico es que el espacio público incluya elementos como fuentes, bancos, aseos públicos, juegos infantiles, espacios para personas mayores, en definitiva que sean espacios que tengan personalidad y dispongan de lo que necesitamos para habitar el espacio público.

 


 

En La Fàbrica del Sol os hemos invitado al ciclo La Ciudad Cuidadora que ha incluido una serie de rutas en las que se ha hecho una reflexión colectiva a través del debate para que el conocimiento se construya colectivamente.