La inseguridad llega a la mesa

 

La inseguridad llega a la mesa

Manzanas y salmones transgénicos, ternera tratada con hormonas que están prohibidas, colorantes alimentarios vetados... todos estos productos los podemos llegar a tener en la mesa gracias al CETA.

El CETA ya está aquí y si nos portamos bien, quizá esta Navidad nos puede dejar en nuestras mesas manzanas y salmones transgénicos, carne de ternera tratada con hormonas y promotores de crecimiento y naranjas con denominación Orange València provenientes de Canadá. Aunque nos puede parecer un poco exagerado una mesa de Navidad con estos productos, el CETA abre las puertas a que esto sea posible.

Pero qué es el CETA? Un tratado de libre comercio que Europa ha firmado con Canadá (CETA en inglés) y que se está aplicando provisionalmente en todo el continente desde septiembre, aunque no ha sido ratificado aún por la mayoría de los Estados Miembros. El estado español sí lo ha ratificado con los votos del PP, Ciudadanos, el PNV y el PDECat.

Los defensores de los acuerdos de libre comercio dicen que nos llevan prosperidad y desarrollo pero tal como indica el informe 2014 de la UNCTAD de las Naciones Unidas, a día de hoy no existe ningún estudio que evidencie el beneficio de los tratados de libre comercio para las clases medias, más bien conllevan la desregulación de los sectores públicos, una mayor desigualdad y la pérdida de puestos de trabajo. El informe de la universidad de TUFTS proyecta la pérdida de 200.000 puestos de trabajo en toda Europa con la entrada en vigor del CETA.

De hecho, el CETA es el primer acuerdo que firma la UE de segunda generación, es decir, un tratado que va más allá de los intercambios de bienes y quiere fijar normas comunes para intercambiar servicios e inversiones. Por tanto, el CETA, como otros tratados internacionales de libre comercio (TPP, TISA, TTIP) intenta liberalizar el comercio en sectores como los servicios públicos, las compras públicas, los derechos de la propiedad intelectual, la alimentación y la agricultura, con el impacto social y ambiental que ello conlleva.

Un informe elaborado por la COAG i la organización Entrepueblos nos detalla el impacto que el CETA tendrá en nuestros campos y nuestros platos. La ganadería de carne de vacuno y de porcino y el sector de la leche (quesos) serán los grandes perjudicados. Se espera la llegada de estos productos sin pagar ningún tipo de arancel, lo que provocará una fuerte presión en la bajada de los precios del mercado interno que tendrá consecuencias en la viabilidad de las granjas españolas y catalanas. Sin hablar del impacto que tendrá para el clima.

Y no sólo eso, sino que el CETA conlleva la reducción de los estándares de seguridad alimentaria, ya que busca igualarlos con los de Canadá, los cuales son inferiores a los europeos. Por tanto, el CETA abre la puerta a la entrada de algunos alimentos transgénicos (manzanas y salmones), determinados colorantes alimentarios que hacía años que los habíamos perdido de vista (fast green FCF o el citrus red n.2), frutas y verduras con LMR (Límites Máximos de Residuos) más altos que los nuestros y carne (y leche) tratada con desinfectantes como el cloro y producida con hormonas y promotores de crecimiento como la ractopamina (la cual está prohibida en Europa desde 1996 ya que no se está seguro de su inocuidad para la salud humana), tal como indica un informe publicado por el Council of Canadians. Además la normativa canadiense en relación al bienestar animal es mucho más laxa que la Europea, ya que no existe ninguna legislación que regule el trato que deben recibir los animales de granja o que proteja su bienestar.

En relación a las Denominaciones de Origen, el CETA sólo protege una pequeña parte. Productores de naranja canadienses podrán utilizar la denominación “Orange València”. 

Por último, la normativa que regula el impacto ambiental en la agricultura en la UE es más estricta que la normativa de Canadá. Por lo tanto el CETA pone nuestra seguridad alimentaria y el bienestar animal en riesgo, empobrece la agricultura y tiene un grave impacto para el medio ambiente.

¿Por dónde empezar?

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