Lluís Abad

Lluís Abad: "El paraíso de muchas culturas es el jardín"

 

Lluís Abad nació en el barrio de Horta, hijo de Sant Feliu del Llobregat, vive y trabaja por y para los jardines. Es modesto, tiene un gran conocimiento sobre plantas y cultura y se define por lo que hace. Cumplirá 55 primaveras este año.

 

¿Cuál es tu trayectoria profesional?

Estudié jardinería en la Escuela de Jardinería de Barcelona, ahora el Instiuto Rubió i Tudurí. Aunque mi pasión por la jardinería empezó en la infancia, jugando en el patio de mi casa y visitando los parques de la ciudad con mi familia.

La Escuela de jardinería fue un paraíso. Los que estudiábamos entonces tuvimos la suerte de disfrutar de un buen profesorado, recuerdo especialmente a Joan Pañella y Bonastre, que nos enseñó a amar las plantas y sobre todo, a las personas que las disfrutan.

Al acabar, hice las oposiciones para ser jardinero de Parques y Jardines y empecé a trabajar en la misma escuela en un departamento que se llamaba Index Seminum. Recogíamos semillas de todas las plantas que crecían en los jardines de Barcelona, las almacenábamos para hacer una lista y la ofrecíamos en centros e instituciones de todo el mundo.

Más tarde, fui profesor de la Escuela de Jardinería, hasta el 2001. Especialmente tengo un gran recuerdo de los cursos de jardinería para aficionados.

También he trabajado en la restauración del Parque del Laberinto y una vez finalizada, me incorporé a su Dirección de Mantenimiento, a la vez que llevaba la Dirección de Mantenimiento del Jardín de la Tamarita y del Turó Park.

Pasados unos cuantos años me destinaron al Área de Proyectos y Obras donde trabajé hasta el año 2008. Eso me ha permitido trabajar en los jardines más importantes de Barcelona. Muchas veces haciendo restauración, otras haciendo jardines nuevos.

¿En qué trabajas actualmente?

Desde el 2008 soy el Secretario Técnico General del Concurso Internacional de Rosas Nuevas que se hace en Barcelona desde el año 2001.

También formo parte de la Comisión de mejora de los Jardines Históricos y Temáticos, de la Comisión de catalogación de los árboles de interés local y trabajo como técnico de apoyo en trabajos de la Dirección de Espacios verdes.

¿Por qué se hace un concurso de Rosas nuevas en Barcelona?

Barcelona ha tenido un vínculo con las rosas desde hace siglos. A finales del S.XIX la ciudad contaba con numerosos jardines privados donde se plantaban rosales. En esta época empezaron a surgir los primeros viveristas, que producían rosas y creaban sus propias hibridaciones.

Al principio del siglo XX, Jean Claude Forestier, arquitecto paisajista, creó la primera rosaleda pública de Barcelona, el Jardín de Rosas Amargós, eso hizo aumentar la estima por las rosas en la ciudad. Más tarde, en la 1929 Barcelona creó su primer concurso de rosas nuevas. Se dieron a conocer más de 140 rosas nuevas, provenientes de todo el mundo. Finalmente, el concurso se detuvo por la Guerra Civil.

No fue hasta los años 60, que las rosas volvieron a adquirir importancia en la ciudad cuando Lluis Riudor, director de Parques y Jardines de Barcelona, promovió la rosaleda del Parque Cervantes (1965). Actualmente allí crecen unos 10.000 rosales de 2.000 especias y variedades diferentes.

Finalmente, el año 2001 se volvió a realizar el Concurso Internacional de Rosas Nuevas, dando más importancia a la ciudadanía, que en definitiva es la propietaria del jardín de rosas y por eso es un concurso abierto a la participación ciudadana.

¿Qué importancia tienen las rosas de Barcelona en la biodiversidad urbana?

Las rosas contribuyen a la existencia de una determinada fauna no sólo a nivel de insectos sino también de aves. En la rosaleda del Parque Cervantes viven cucos y urracas, éstas últimas son muy útiles para controlar la procesionaria del pino.

Una rosa sólo necesita sol, aire y tierra fértil.

Más allá de la biodiversidad, el jardín público aporta equilibrio emocional y vital, nos ofrece un espacio de relación y de conocimiento, de relax, en frente del ruido, del humo, del ruido. También es un espacio de cultura. El jardín es un espacio de aspiración y visualización.

¿Cuántas rosas autóctonas hay en Cataluña? ¿Se han perdido variedades de rosas durante los últimos años?

Una quincena, algunas son muy raras, otras más corrientes. En cuanto a rosas silvestres no se han perdido significativamente. En cambio, sí que se han perdido variedades de rosas de jardín, porque aquellas variedades que tienen más dificultades de cultivo o que son más sensibles a las enfermedades las dejamos de cultivar.

¿Todas las rosas huelen?

Hay rosas silvestres perfumadas y otras que no. Por otra parte, las rosas destinadas a floricultura y floristería a menudo huelen muy poco cuando llegan al consumidor, ya que pueden llevar cortadas un mes y medio y se encuentran al final de su vida.

La floricultura y la floristería buscan plantas que sean muy productivas, normalmente se cultivan en invernadero, en condiciones forzadas. No buscan la máxima durabilidad de los rosales sino la máxima rentabilidad.

Ahora hay rosas de muchos colores. ¿Cómo se hacen? ¿Su cultivo tiene un mayor impacto que una rosa convencional?

Las rosas pueden ser de muchos colores: blancas, rojas, moradas, rosas, amarillas… Pero hay dos colores que en el mundo de las rosas no existen: el azul y el negro.

Aun así, mediante la ingeniería genética se está intentando crear rosas azules. Estoy a favor de esta técnica siempre y cuando se mantengan las condiciones de laboratorio y los resultados se mantengan aislados, porque introducir rosas intergenéticas en la naturaleza puede tener graves consecuencias para ésta. No creo que sea correcto que las personas juguemos a ser dioses de la creación.

¿Por qué crees que las rosas son tan atrayentes?

Para gustar a los insectos, aunque nosotros nos beneficiamos de esta seducción. El objetivo de las rosas, como el de todas las especias, es perpetuarse, y para conseguirlo tienen que distinguirse de todas las otras y es por eso que tienen este aspecto y este olor tan característico. Su olor dulce y reconfortante llama la atención de los insectos, así como también la de las personas. ¡Los insectos y las personas tenemos más características en común de las que nos pensamos!

La explosión floral de las rosas en la Rosaleda del Parque de Cervantes es como un baile de fiesta mayor.

¿Es posible un Sant Jordi con rosas ecológicas, locales y justas? ¿Qué habría que hacer?

Es posible comprar una rosa ecológica, local y justa, pero costaría 20 euros.

Cataluña tiene la capacidad para cultivar los 7 millones de rosas que se venden por Sant Jordi, pero se tendría que invertir en unos recursos y unas instalaciones de los que no disponemos actualmente. Por otra parte, haría falta una estrategia comercial para convencer al público de que una rosa ecológica, local y justa puede valer lo mismo que un libro.

Una rosa que viene del Ecuador, de Colombia o Kenia, nos cuesta poco económicamente, pero hay costes ambientales y humanos, que a menudo están lejos de ser justos. Ya que regalamos las rosas para expresar amor, podemos empezar a plantearnos si este sentimiento tiene que acarrear este coste.

¿Más allá de las rosas, tienes alguna otra pasión?

¡Las Personas! La jardinería para mí es afición y profesión pero lo que más me gusta es poder compartirlo con las personas.

 


 

A La Fàbrica del Sol s'organitzen visites guiades al Roserar del Parc de Cervantes i també a molts dels parcs i jardins de la ciutat.