Los barrios se llenan de datos científicos participados

Los barrios se llenan de datos científicos participados

La implicación ciudadana en la investigación científica empieza a tomar mucha fuerza gracias a las nuevas tecnologías y a la incidencia potencial de los resultados en la producción de políticas colectivas ambientales y sociales.

La ciencia ciudadana es una manera de hacer ciencia desde las inquietudes de la ciudadanía. Este punto de partida genera las condiciones idóneas para acercar los proyectos de investigación a las necesidades de los barrios y hacer que los resultados sean útiles tanto para generar conocimiento académico como para generar políticas sociales y ambientales más ajustadas a la realidad de las personas.

La ciencia ciudadana se convierte en un conocimiento generado de manera compartida: se cuenta con las habilidades y la experiencia de todos los agentes para desarrollar las diferentes etapas que definen el proceso de investigación ciudadana: el punto de inicio es el desarrollo de la pregunta de investigación, que busca evidencias para conocer más a fondo o solucionar una problemática concreta de alcance local o global. Conjuntamente, también se establece el diseño del método, se lleva a cabo la recolección y el análisis de datos así como la comunicación de los resultados obtenidos y las consecuencias sociales y políticas que potencialmente pueden tener las evidencias que surgen de la investigación.

Desde el inicio, el objetivo de las instituciones impulsoras de los proyectos basados en esta metodología ha sido establecer unas bases comunes de trabajo para ir creando y definiendo la metodología en sí. A nivel europeo, existe la Asociación Europea de Ciencia Ciudadana que ha establecido los principios clave subyacentes a las buenas prácticas de ciencia ciudadana.

Aquí en Barcelona, ha hecho este trabajo la Oficina de Ciencia Ciudadana que nació en 2012 a través de la propuesta de la UB con el apoyo del Instituto de Cultura de Barcelona.

En Barcelona, el Instituto de Cultura ha impulsado el proyecto Ciencia Ciudadana en los barrios de la mano de los Centros Cívicos como centros neurálgicos de encuentro de los vecinos y vecinas de cada barrio, con la intención de poner en marcha procesos participativos en torno a cuestiones ambientales que requieren la recogida de datos y la percepción ciudadana.

En el barrio de la Barceloneta, se está llevando a cabo un proyecto de Ciencia Ciudadana en los barrios. La ubicación de este barrio al pie de la costa barcelonesa hace que sea ideal centrar la investigación ciudadana entorno a fenómenos de cambio que ocurren en el mar. Observadores del mar es un proyecto mundial que incluye diferentes proyectos sobre observaciones y experiencias en torno al mar con el objetivo de recoger datos y evaluar el estado del medio marino. Plástico 0 es uno de estos proyectos de observación del mar y es el que se desarrolla actualmente en la Barceloneta. A través del liderazgo del Centro Cívico Barceloneta y el Centro de la Playa -con otros equipamientos y entidades del barrio- se pretende implicar a la ciudadanía y las escuelas para crear grupos estables de observadores.

El objetivo es detectar los macro y microplásticos en la playa para cuantificarlos y concienciar sobre qué impacto tienen sobre la costa, la fauna marina y nuestra alimentación. Se inicia este proyecto con una serie de muestreos que llevan a cabo las escuelas y los vecinos y entidades del barrio para tomar datos, subirlos a la plataforma de Observadores del Mar y acabar obteniendo un retorno de las evidencias.

¿Por dónde empezar?

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