"Los niños deben recuperar el tiempo libre y el juego en la calle"

Tiempo y salud infantil. La pediatra Herminia Villena apunta maneras para establecer una buena relación entre el tiempo libre, el descanso y la salud infantil.

La inexistente conciliación de horarios laborales y escolares; la pérdida de espacios seguros y amables para jugar al aire libre; el secuestro del tiempo que generan las pantallas y la falta de ratos de relación entre adultos y niños derivan en sociedades que han transformado los usos del tiempo libre y el descanso durante la infancia.

La pediatra Herminia Villena promueve que desenchufar los juguetes y defiende la recuperación de la creatividad del juego colectivo en la calle.

¿Tienen tiempo libre los niños?
Antes de los 5 años dejan de tener. Los deberes y las actividades extraescolares, se les comen el tiempo. Como los padres, los niños no tienen tiempo libre, viven una jornada intensiva. Tiempo libre no es mirar una pantalla. A no ser que la miramos en compañía e interactuamos con otros, no es una actividad compartida, y esto aísla. Por no hablar del tipo de contenidos perjudiciales que se programan ahora en la televisión. Es tiempo libre malogrado.

“Por favor, rompamos con la idea de aprovechar las extraescolares para dejar “colocados” a los niños durante un rato”.

¿A qué lo dedican?
Los niños juegan poco en la calle. No leen. Sólo la mitad juegan con juguetes no electrónicas, a mí me alarma. Las actividades deportivas no las consideramos un juego, en el caso de niños de 3 o 4 años. Algunas disciplinas deportivas están enfocadas a partir de la competitividad desde pequeños. Si bien es cierto que algunas escuelas deportivas fomentan valores como la solidaridad, a veces son los padres y madres los que introducen la competitividad entre compañeros. Si queremos que hagan actividad física, llevamos al parque a jugar! Hay todo un abanico de extraescolares más allá del deporte, el inglés y el repaso: pensamos en la diversidad de actividades artísticas, música, pintura, cerámica, … Adecuadas para relajar la mente y el cuerpo.
Y por favor, rompamos con la idea de aprovechar las extraescolares para dejar «colocados» a los niños durante un rato.

“Los juegos con pilas no desarrollan la imaginación”.

¿Dónde están los juegos y la imaginación?
Estamos en un cambio de paradigma del juego. Desde la pediatría, algunos estamos preocupados y quisiéramos filtrar el uso abusivo de las nuevas tecnologías en el tiempo libre de los niños. Hoy parece que no saben entretenerse si los juegos no llevan pilas o van enchufados. La pila no desarrolla la imaginación. Hay que estimularlos. Con juguetes de madera o con cajas, con cosas sencillas, alimenta la creatividad.

Que jueguen más en espacios cerrados, ¿tiene que ver con el diseño urbanístico poco amable de parques y plazas, en la seguridad vial, etc.? ¿O no son factores clave?
Es verdad que falta juego colectivo en la calle, con otros niños y con la familia. Los padres están cansados ​​o no saben cómo jugar. Los niños que viven en pueblos tienen el privilegio de contar con más seguridad en los espacios públicos. Hay más confianza para dejarlos correr sin sufrir. El urbanismo de los ayuntamientos pone poco verde en los parques y plazas; no son agradables, con tanto asfalto.

Por un lado, está el factor cultural. Según la cultura de la familia, está más avessada a llevar a los pequeños a jugar por la tarde a las plazas. Y por otro lado, el factor tiempo. Lo poco que le queda a los adultos para tener ganas de jugar, en casa o en la calle, cuando pliegan del trabajo. Encontramos familias monomarentales o monoparentales con poco tiempo libre porque tienen más de un trabajo porque tienen varios trabajos; por ejemplo. Y encontramos niños y niñas de familias con un alto poder adquisitivo que son los que menos juegan en la calle.

Esplugues de Llobregat participa en el proyecto URBACT de Playful Paradigm, una red europea que estimula los juegos tradicionales en la calle.

Hay normativa municipal que sanciona jugar a la pelota en algunas plazas.
Hemos llegado a este absurdo porque hay vecindario que se queja por todo: le molesta la música, que los niños jueguen a la pelota en las plazas, los gritos, etc. La sociedad se está volviendo muy intolerante. Sólo se encamina hacia ciudades dormitorio, que se deje de “hacer ruido” cuando las persianas de los comercios cierren. Estamos perdiendo hacer vida en la calle.

¿Descansan adecuadamente entre tanta pantalla, los niños?
Las pantallas disminuyen la calidad del sueño. Los padres y madres no tienen la fuerza de voluntad ni la seguridad de establecer límites en los horarios de los niños. Se debe respetar unas horas para la escuela, unas para el tiempo libre, solo y en compañía, y unas para aldescans. Hoy sabemos que la falta de descanso está vinculada con la obesidad o con la pérdida de memoria. La actitud sedentaria no favorece un sueño reparador. Desde pequeños se debe crear hábitos para ir a dormir: contar cuentos o leer va bien para preparar y acompañar al descanso.

¿Cómo podemos dar calidad de vida al tiempo libre de los niños? ¿Qué medidas recomienda?
A lo largo del día podemos conseguir que los niños jueguen, desde la creatividad, aunque sea media hora. Debemos propiciar el juego en la calle, es trabajo de las familias y de los ayuntamientos. Alimentamos la sociabilidad. Hacer teatro con las jogines, sacarles las pilas, contar historias, etc. También hay que estar alerta en la división sexista del juego y el espacio según el género, sobre todo en los patios, donde se sobreocupa con juegos como el fútbol.
Dejamos el móvil en banda cuando estamos con niños presente. En el metro, la imagen de un padre o madre mirando el móvil y el niño junto mirando al infinito es muy triste. Es fácil interactuar con el niño al transporte público: jugamos al «veo veo».
Recuperamos las comidas en familia, con la tele apagada. Debe ser un espacio comunitario de conversación y de reparto equitativo de tareas. Eso sí, si no hay compatibilidad horaria entre horarios laborales y escolares, poco cambiará la situación.

 

El Ayuntamiento de Barcelona, ​​con el acompañamiento del Instituto Infancia y Adolescencia, y mediante un proceso transversal y participativo en el que han intervenido más de 400 personas, ha elaborado el Plan del juego en el espacio público de Barcelona con horizonte 2030. Este Plan del juego prevé recuperar el espacio público como zona de juego, establecer en determinadas plazas y calles el uso prioritario, la transformaciones de los patios escolares con diversificación de propuestas de juego, coeducación y naturalización, la co-creación con jóvenes de nuevos parques deportivos urbanos, o la introducción del agua y la arena como recurso lúdico, entre otras propuestas.