El barrio dispone de un tejido que supera la imponente imagen del Camp Nou

A un extremo de la ciudad de Barcelona, haciendo frontera con el barrio de Sants y el municipio de L’Hospitalet de Llobregat, encontramos el barrio de la Maternitat i Sant Ramon. Este núcleo de población está formado por dos zonas diferentes: la parte que se articula en torno al recinto histórico de la Maternitat y la zona que lo hace a partir de la iglesia de Sant Ramon Nonat.

Haz clic para ampliar la imagen

Puerta este de la antigua finca Güell, obra de Antoni Gaudí, que hoy es el acceso a la Facultad de Farmacia por la avenida de Joan XXIII

Hoy es un barrio propio, constituido a raíz de la división administrativa de Barcelona en 73 barrios del 2006.

Los límites territoriales del barrio están entre la Diagonal, la gran vía de Carles III, la avenida de Madrid, la riera Blanca y la calle de Collblanc. Entre todas las calles, la edificación más destacada y que da notoriedad al barrio fuera de las fronteras de la ciudad es el Camp Nou, espacio donde juega el primer equipo del Fútbol Club Barcelona. También destaca el recinto histórico de la Maternitat, de la Diputación de Barcelona, que incluye edificios que actualmente acogen equipamientos y servicios de diferentes instituciones y administraciones públicas, y un gran parque urbano de acceso público

Haz clic para ampliar la imagen

Recinto de la Maternitat

Haz clic para ampliar la imagen

Parroquia de Sant Ramon Nonat

Las calles anchas y las numerosas zonas verdes que caracterizan la estética de la Maternitat i Sant Ramon están pobladas por establecimientos de servicios y espacios de ocio.

A principios del siglo XX, la construcción de fábricas y tejares supuso la llegada de personas migrantes provenientes de la ciudad o de otros puntos del país, y eso propició el inicio de la urbanización del territorio. Anna Ramón, presidenta de la Asociación de Vecinos y Vecinas Camp Nou, comenta: “Todo lo que había eran campos”, y para ir al centro de la ciudad se decía “Me’n vaig a Barcelona” (voy a Barcelona). Una cuestión que contrasta con la situación actual, ya que el barrio se encuentra totalmente integrado en el mapa de la ciudad.

Haz clic para ampliar la imagen

“En el barrio todo el mundo está en su casa, pero, en el momento en que necesitas a alguien, lo tienes.”

Anna Ramón, en el centro, con camiseta blanca, presidenta de la AVV Camp Nou, con otros miembros de la asociación

Haz clic para ampliar la imagen

Jardines de la Maternitat

Además, la Maternitat i Sant Ramon dispone de espacios como el campus universitario de la Universidad de Barcelona (UB) y el Real Club de Polo, que acercan el barrio a personas de fuera de la ciudad, así como del espacio más nuevo del barrio, la zona de uso libre del parque de la Bederrida, la más grande de estas características de la ciudad, que se puso en funcionamiento en febrero del 2019.

Haz clic para ampliar la imagen

Campus universitario en la avenida Diagonal

Haz clic para ampliar la imagen

Parque de la Bederrida

La vida más allá del fútbol

Precisamente, uno de los aspectos que más reclaman las diferentes entidades y asociaciones es una mejor relación y gestión de las instalaciones del Barça en relación con el tejido del barrio. El que es el espacio más visitado de toda Cataluña genera incomodidad y satisfacción a partes iguales, y por eso reclaman que se propicie un nuevo equilibrio de fuerzas para llegar a un consenso. Eduard Català, de la Asociación de Vecinos y Vecinas Racó de les Corts, expone que la mayoría de los acontecimientos que tienen lugar en el barrio “giran en torno a la estructura del Barça”.

Apoyo mutuo entre el vecindario

El tejido asociativo hace una valoración positiva del estado de las diferentes iniciativas vecinales, pero destaca que la población del barrio está envejeciendo y cada vez es más complicado involucrar a los más jóvenes en las actividades del barrio porque el concepto de comunidad se va desdibujando. En espacios como los centros cívicos Joan Oliver-Pere Quart y Josep Maria Trias i Peitx o la Biblioteca Miquel Llongueras se generan puntos fuertes de encuentro cultural y, a la vez, se fortalece el vínculo intergeneracional.

El barrio dispone, además, de una red vecinal y asociativa muy viva y dinámica que trabaja para reforzar la cohesión social y la convivencia entre el vecindario. Con este objetivo, las asociaciones de vecinos y vecinas participan activamente en la vida cultural mediante la organización de actos como los que se producen durante la fiesta mayor del distrito.

Otro de los pilares culturales del núcleo es la Escuela Pau Romeva, que ejerce un papel de espacio vertebrador para los alumnos y alumnas. Más allá de celebrar todas las festividades que tienen lugar durante el calendario escolar, el centro tiene como objetivo tejer vínculos entre los niños y niñas. En este sentido, Arantxa Framis, directora de la escuela, valora muy positivamente el proyecto de apadrinamiento, en el que el alumnado de cuarto a sexto de primaria acompaña a los niños y niñas de 3 a 5 años para consolidar los vínculos entre todos los alumnos de la escuela.

Otro de los aspectos representativos del barrio es la elevada concienciación que tienen los vecinos y vecinas con respecto a las necesidades de las personas con movilidad reducida o discapacidad. En este sentido, la Asociación Visual Catalunya B1+B2+B3, que agrupa a personas con baja visión o ceguera de toda Cataluña y que tiene su sede en el barrio, se encarga de dar solución a cualquier planteamiento que haga una persona con baja visión o ceguera, explica Manel Martí, presidente del colectivo.

Los vecinos y vecinas están muy orgullosos del barrio y lo sitúan en una posición alta con respecto a la calidad de vida. Josep Maria Menéndez, presidente de la Asociación de Vecinos y Vecinas Sant Ramon, apunta que este sector del distrito de Les Corts es una de las zonas menos contaminadas de Barcelona.

Haz clic para ampliar la imagen

“Creemos que vertebramos porque prácticamente todos los alumnos y alumnas del centro son del barrio.”

Arantxa Framis, tercera por la izquierda, directora de la Escuela Pau Romeva, con profesorado del centro

Haz clic para ampliar la imagen

La Maternitat i Sant Ramon es un barrio innovador e inclusivo.”

Manel Martí, presidente de la Asociación B1+B2+B3

La adaptación a los nuevos tiempos

Las calles anchas y las numerosas zonas verdes que caracterizan la estética de la Maternitat i Sant Ramon están pobladas por establecimientos de servicios y espacios de ocio. Quedan atrás las épocas en que las tiendas de barrio y el comercio de proximidad eran la tónica dominante de la zona. A pesar de que el número de tiendas tradicionales de barrio ha bajado en favor de los establecimientos abiertos 24 horas y que el comercio de proximidad ya no es la tendencia dominante en la zona, Català recuerda: “El barrio sigue siendo barrio”, y añade, “la gente es más de ir a comprar a la tienda que al mercado”. Un mercado, el de Collblanc, que, a pesar de estar situado ya en el término de L’Hospitalet, toca con las calles del barrio.

Con respecto a las asignaturas pendientes, desde las asociaciones de vecinos y vecinas creen que hacen falta una escola bressol, una escuela pública más y otro instituto que complemente la oferta educativa del barrio. También apuestan por la construcción de una residencia de personas mayores para que estas no se vean obligadas a marcharse del barrio cuando necesiten asistencia, y la implementación de un equipamiento deportivo y una piscina municipal.

Haz clic para ampliar la imagen

Jardines de Jaume Vicens i Vives