Los monumentos históricos y la gran concentración de actividad formativa de la ciudad constituyen una zona genuina

En la parte alta de la ciudad de Barcelona encontramos el barrio de Pedralbes. En el norte del distrito de Les Corts, el barrio hace frontera con Esplugues de Llobregat, la sierra de Collserola, el distrito de Sarrià-Sant Gervasi y el barrio de la Maternitat i Sant Ramon. Pedralbes contiene una parte residencial que incluye centros escolares y universidades y una extensa zona verde, con el parque de Cervantes o los jardines del Palacio Real como protagonistas.

El nombre del barrio actual deriva del topónimo Petras Albas, ‘piedras blancas’, documentado en el año 986, que hace referencia al color claro de la roca de esta zona y que fue adoptado por la masía que la presidía.

Pedralbes se transformó por completo a partir de la década de los cuarenta del siglo pasado con la urbanización de la zona. Durante los últimos años, el barrio ha experimentado muchos cambios, como el incremento del volumen del tráfico o el arreglo de las calles. Sin embargo, estos cambios encajan de pleno con los elementos históricos de la zona, que preservan la esencia del espacio.

 

En este sentido, destaca el Monasterio de Pedralbes, uno de los mejores modelos del gótico catalán, tanto por la iglesia como por el claustro de tres plantas, que es uno de los ejemplos más espaciosos y armónicos de este estilo.

También hay que tener en cuenta edificios y monumentos referenciales para la historia de la ciudad, como los Pabellones Güell, el parque y el Palacio Real de Pedralbes, que contiene la sede de la Unión por el Mediterráneo, el centro de computación MareNostrum y el parque de Cervantes. En este parque se encuentra una de las rosaledas más importantes en el ámbito internacional y en él se celebra un concurso internacional de rosas nuevas. Igualmente, el MareNostrum es considerado uno de los más importantes en el campo de la supercomputación y dispone de una maquinaria que es de las más potentes del mundo.

 

Además, en la parte alta de Pedralbes está el pequeño barrio de la Mercè, formado por un centenar de casas blancas construidas en la década de los cuarenta, que, como señala el vicepresidente de la Asociación de Vecinos y Vecinas del Barrio de la Mercè, Toni Segarra, funciona con unos mecanismos prácticamente autónomos de todo el resto “por una cuestión de distancia física”.

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Cuartel Militar del Bruc

Cohesión descentralizada

Ciertamente, y así lo reconoce el vecindario, los últimos años han comportado un periodo de grandes cambios. A pesar de todo este cúmulo de renovaciones, el espacio ha sabido conservar el espíritu de barrio donde todo el mundo se conoce. La Asociación Mirall de Pedralbes, con más de 25 años de historia y 30 comercios asociados, es uno de los entes del barrio que trabaja para unir al vecindario y, al mismo tiempo, “fidelizar un comercio que es propio del barrio”, tal como explica la presidenta, Marién Marín.

Para reforzar la cohesión entre la gente, entidades como la Asociación de Vecinos y Vecinas de Pedralbes trabajan para hacer posible más convivencia e implicación vecinal, que a veces se hace complicado. Lluís Sanglas, el presidente de la AVV Pedralbes, expone que hace años “era un barrio muy tranquilo con pocos coches”, pero esta dinámica ha cambiado por completo. Indica que actualmente se calcula que cada día circulan por el barrio alrededor de quince mil vehículos y que los comercios de siempre progresivamente han ido bajando las persianas y se ha creado una zona con muchos espacios verdes pero sin demasiados equipamientos o lugares que puedan convertirse en puntos de encuentro.

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Reloj de sol de la plaza de la Reina Maria Cristina

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Quiosco de flores en la calle Capità Arenas

Concentración de la actividad académica y formativa

El barrio, con un nivel adquisitivo por encima de la media de Barcelona, está formado por un entorno donde se encuentran las facultades de Derecho y Economía de la Universidad de Barcelona (UB), el Campus Nord (UPC) y centros educativos con características diversas.

Entre estos destaca el centro de educación especial Escuela Moragas, que tiene cuarenta alumnos y trabaja en las actividades docentes y en las extraescolares. Así, tal como explica el presidente de esta cooperativa, Jordi Lobo, el centro ha tejido a lo largo de los años una buena relación con su entorno y hace actividades como la representación de los Pastorcillos cada dos Navidades, abierta a todo el vecindario. Los alumnos también participan en el programa “Comedor solidario”, que recoge los excedentes de comida de todas las escuelas de Pedralbes y los destina al comedor social de la parroquia de Santa Maria Reina.

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Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona

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Fuente de Hércules en el Palau de Pedralbes

Resultados de los cambios

Aunque mucha gente opte por el transporte privado, el transporte público es una de las asignaturas que este entorno tiene pendientes. Algunos vecinos, como Marín, explican que la conexión con el centro de la ciudad no es mala pero que implica, por ejemplo, desplazarse hasta la Diagonal para acceder al metro o al tranvía. Al mismo tiempo, otros aseguran que tener un servicio similar al del bus urbano facilitaría el día a día a las personas más mayores.

El hecho de que haya tantos coches también ha supuesto la aparición de un nuevo debate: la necesidad de más plazas de aparcamiento y un cambio en la iluminación de las calles, sobre todo, de la zona comercial.