Mercado de Santa Caterina

En abril del 1997 se celebró el concurso para escoger el proyecto de remodelación del Mercado de Santa Caterina. El proyecto escogido fue el del arquitecto Enric Miralles, dirigido por Igor Peraza Curiel.

El nuevo mercado tenía que inaugurarse en enero del 2001, pero a causa del descubrimiento de los restos arqueológicos de la iglesia y el convento de Santa Caterina, el mercado reabrió en mayo del 2005.

La remodelación, que ha conservado las antiguas fachadas, ha supuesto la construcción de una nueva cubierta de acero, hormigón, madera y cerámica que flota sobre la estructura original y la construcción de una planta subterránea destinada a la recogida de la basura, almacén y carga y descarga de mercancías. Antes estas actividades se llevaban a cabo en los alrededores del mercado, con las consecuentes molestias que eso implicaba para los vecinos.

La remodelación también ha incluido la construcción de otra planta subterránea para el aparcamiento de coches, que se añade a un aparcamiento ya existente. Además, se ha renovado completamente el mercado interior, reduciendo el número de puestos e introduciendo un supermercado y un restaurante. Finalmente, se han construido, en la calle de Colomines, dos bloques de viviendas para personas mayores.

A la vez que se ha remodelado el mercado, se ha abierto la avenida de Cambó hasta la plaza de Sant Agustí Vell, ya cerca de la calle del Comerç y de la avenida de Lluís Companys, creando un eje que comunica esta avenida y la plaza de la Catedral. El mercado remodelado es una pieza fundamental en el programa de rehabilitación de todo el barrio.

La cubierta

La nueva cubierta es el elemento más emblemático de la remodelación. La idea básica consiste en volver a utilizar materiales tradicionales como la madera y la cerámica con una forma moderna y libre de pilares. La cubierta es soportada por tres grandes arcos metálicos que cubren en sentido transversal el espacio principal y que descansan sobre dos vigas de hormigón soportadas por dos pilares que continúan en los niveles inferiores del aparcamiento.

La geometría exterior de la cubierta se consigue mediante unos 120 arcos de madera colocados en forma de V que se basan directamente sobre seis vigas metálicas. El tamaño y la forma de los arcos de madera van variando en función de las ondulaciones y formas que va tomando la cubierta. Unas correas de madera fijadas en los arcos con perfiles metálicos los unen entre ellos. Sobre las correas, se disponen cuatro capas de madera laminada, encima de las cuales hay una capa de impermeabilización SikaBond. El último elemento de la cubierta son las 325.000 piezas de arenisca esmaltada de 67 colores diferentes, un colorido mosaico de resonancias gaudinianas que quiere reproducir los colores de los puestos de frutas y verduras.

Entre la cubierta ―que está ligeramente inclinada hacia la avenida de Francesc Cambó para dirigir el agua de la lluvia en este sentido― y la fachada, hay unos paneles de madera que permiten el paso del aire y facilitan la ventilación natural del mercado.