El consumidor post COVID-19 será más ético y más digital

Según el estudio "Impacto de la crisis COVID-19 en los hábitos de consumo en Cataluña en el post-confinamiento", impulsado por el ACC y elaborado por el grupo de investigación FHOM de la Universidad Rovira i Virgili.

Que el consumidor puesto covid-19 será más ético, por una banda, y más digital, por la otra es una de las conclusiones principales del estudio Impacto de la crisis COVID-19 en los hábitos de consumo en Cataluña en el post-confinamiento, que ha presentado elAgencia Catalana del Consumo (ACC) del Departamento de Empresa y Conocimiento de la Generalitat.

Se trata de un estudio cualitativo elaborado por el grupo de investigación Factor Humano: Organizaciones y Mercados de la Universidad Rovira y Virgilio, que tiene como objetivo identificar los nuevos hábitos y pautas de consumo que han surgido a raíz de la crisis de la covid-19, conocer como se está adaptando a la nueva situación el tejido empresarial y determinar las tendencias actuales y de futuro con respecto al comportamiento de los consumidores.

Ante la situación de excepcionalidad, el ACC ha impulsado iniciativas de investigación que forman parte de la campaña global Cuidamos el consumo, que se ha llevado a cabo desde el inicio del estado de alarma con la finalidad de fomentar un consumo responsable y solidario, y al mismo tiempo poder dar respuesta a la ciudadanía ante la situación de emergencia generada por la covid-19 y las casuísticas diversas que podían afectar a sus derechos como personas consumidoras.

Estudio Impacto de la crisis COVID-19 en los hábitos de consumo en Cataluña en el post-confinamiento El estudio indica que la crisis covid-19 tendrá un impacto importante en el comportamiento de los consumidores en el contexto de la sociedad del consumo y presenta a un modelo de las tendencias de cambio que se han generado en el comportamiento del consumidor a raíz de la pandemia.

Más concretamente, indica que la crisis ha acelerado tendencias de consumo como la preferencia creciente por los comercios locales y socialmente responsables, por la compra de productos saludables de forma consciente y una clara reducción en el despilfarro de alimentos, y al mismo tiempo una apuesta por la incorporación de la digitalización en muchos de los aspectos cotidianos de la vida. En resumidas cuentas, prevé que el consumidor que saldrá de esta crisis será más ético, por una banda, y más digital, por la otra.

En este sentido, sin embargo, el estudio explica que durante las diferentes etapas de la crisis, desde el confinamiento y cierre inicial hasta la lenta reapertura por fases del país, los patrones de comportamiento de los consumidores han ido evolucionando. Y por eso, anota que es muy difícil predecir qué cambios habrá a partir de ahora en el comportamiento de los consumidores, qué comportamientos quedarán arraigados y continuarán en un futuro y qué hábitos nuevos, adquiridos como respuesta a la crisis, desaparecerán.

Con respecto al modelo de tendencias, el estudio identifica a través de una matriz dos grandes tipos: por una parte, aquellas tendencias del comportamiento del consumidor que ya se observaban antes de la situación de pandemia y que se han acelerado por la crisis covid-19 –hábitos saludables, digitalización, consumo responsable, fórmulas híbridas de compra, comercio de proximidad, producto local; por la otra, aquéllas que nacen como efecto de la crisis –compra de pánico, comercio seguro, consumo marcado por la crisis económica, cambio de hábitos que afectan al consumo como el teletrabajo o la movilidad– y que, por lo tanto, no eran identificadas como tendencias antes de la pandemia, o lo eran muy poco.

El eje horizontal, en cambio, pretende mostrar la evolución en el tiempo de estas tendencias en el comportamiento del consumidor: las perdurableshábitos saludables, digitalización, consumo responsable, fórmulas híbridas de compra, comercio de proximidad, producto local, cambio de hábitos que afectan al consumo como el teletrabajo o la movilidad– son aquellas tendencias que se mantendrán en el tiempo o que, incluso, se consolidarán con más fuerza. En cambio, las transitoriascompra de pánico, comercio seguro, consumo marcado por la crisis económica– se corresponden en aquéllas que el tiempo acabará atenuando o bien desaparecerán por completo.

En la matriz, se puede observar una clara relación entre ambos ejes. Así pues, aquellas tendencias para las cuales la crisis covid-19 ha actuado de acelerador, tienden a situarse en la parte izquierda y, por lo tanto, se consideran tendencias que continuarán en los próximos años. El ejemplo más claro de este comportamiento se la digitalización de muchos aspectos de la vida, a pesar de que de otras tendencias ya presentes en el periodo pre-covid-19, como los hábitos saludables, el consumo responsable, la compra de producto local o el comercio de proximidad también han encontrado en la situación vivida una manera de consolidarse.

Por otra parte, aquellos comportamientos que han nacido de una forma más pura a consecuencia de la covid-19, tienden a situarse hacia la derecha de la matriz. Es el caso de la exigencia por parte del consumidor de un consumo seguro o la aparición de la compra de pánico, actitudes que según los estudios se irán enfriando a medida que la situación avance hacia la nueva normalidad. En la matriz aparece también un aspecto que actúa de manera inversa en la expuesta, éste es el cambio de hábitos provocado por el teletrabajo que, aunque se considera fruto de la covid-19, parece que ha venido para quedarse y, por lo tanto, acabará implicando una serie de cambios en el consumo relacionados con el hecho de estar más en casa (tipo de compras y consumos, horarios, movilidad, etc.).

También se observan dos aspectos que han nacido con la crisis, pero que no está claro que duren en el tiempo: las nuevas actitudes circunstanciales, tanto positivas como negativas, y la crisis económica. Y es que, aunque parece que el consumidor cada vez tiene más conciencia de la importancia de hacer un consumo más ético, durante la crisis también se han detectado actitudes negativas como el descenso del reciclaje. Además, la bajada del poder adquisitivo de muchas familias podría acabar provocando un nuevo cambio de prioridades, con compras centradas en el precio.

Para la elaboración del estudio se ha utilizado la metodología de investigación desk research, mediante la cual se ha llevado a cabo una investigación de estudios de alcance nacional e internacional sobre el objeto a estudiar, y también se ha profundizado en los resultados de la encuesta que la Agencia Catalana del Consumo llevó a cabo con el instituto de investigación GESOP. Después del análisis de los datos disponibles, se ha elaborado un estudio cualitativo a partir de entrevistas en profundidad –hechas a través de Internet– con el fin de conocer de primera mano la opinión de diversos agentes socioeconómicos de Cataluña.

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