Canyelles es el último barrio construido en la etapa predemocrática en Barcelona. Se levantó en la década de los años setenta para dar respuesta a la demanda de viviendas de una numerosa clase trabajadora en la periferia de la capital y para, también, poner fin al chabolismo de la zona próxima a la ronda de Dalt. La solución fue una zona residencial con una concepción de vivienda vertical, donde se priorizó la altura con la finalidad de liberar espacios y zonas verdes para el vecindario.

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Parque de Josep Maria Serra Martí

El resultado fue una zona de bloques de edificios con capacidad para 2.805 hogares en el cinturón de Barcelona, entre la ronda de la Guineueta Vella y la ronda de Dalt, que también se extiende por la sierra de Collserola. Al nacer en la periferia, en Canyelles faltaron durante mucho tiempo servicios e infraestructuras, pero, durante más de treinta años, el incansable trabajo vecinal ha ido ligado al de la Administración para ir cubriendo las necesidades.

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Espacios comunes entre bloques

Canyelles no es un polígono

A menudo se ha tildado esta zona de polígono, pero Manuel Sánchez, presidente de la asociación de vecinos, huye de esta expresión y asegura: “Ni tenemos forma de polígono, ni hay industria”. Sánchez ha vivido toda la vida en Canyelles y recuerda que, cuando llegó, “no había servicios básicos, ni mercado, y prácticamente tampoco alumbrado público”. Con los años ha llegado el metro, un buen servicio de autobús público, el mercado municipal, el jardín de infancia, la Escuela Tomàs Moro y la Escuela de Diseño Deià.

Todos estos equipamientos se han obtenido a partir del trabajo con la Administración. El presidente del casal de personas mayores, Miquel Abdón, manifiesta: “Siempre hemos sido un vecindario de orígenes humildes y, a lo largo de los años, hemos aprendido que las cosas se tienen que trabajar”. Este es el punto básico del barrio, porque tanto Abdón como Sánchez coinciden en que el tejido asociativo en Canyelles es muy fuerte y que en el barrio se hacen todo tipo de actividades y talleres para mantener la buena salud de las relaciones vecinales.

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“Hace muchos años que luchamos, pero nadie es imprescindible, en el barrio hay gente muy válida.”

Miquel Abdón, Casal de la Gent Gran de Canyelles

La necesidad de un espacio físico para cohesionar el vecindario

Yolanda Candel, vicepresidenta del Consejo de Barrio, señala que es necesario mantener tres pilares para favorecer la socialización en Canyelles: “Una asociación de vecinos fuerte, un casal de jóvenes y de personas mayores en condiciones y un espacio donde practicar deporte u organizar actividades comunitarias”. El primer pilar se cumple, pero las diferentes entidades de Canyelles echan de menos concretamente dos espacios físicos en mejores condiciones para ayudar a cohesionar el vecindario.

“El casal de las personas mayores se encuentra en mal estado”, señala el presidente, Abdón, y añade: “Aunque se ha ido reformando, necesitamos un espacio más grande y acondicionado”, donde se puedan organizar todas las actividades, como los bailes de salón, la gimnasia o las cenas comunitarias.

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Miembros del Club de Bàsquet

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“Canyelles funciona como un pueblo, todo el mundo se conoce y no cuesta nada implicarse en los proyectos.”

David Gutiérrez, Club de Bàsquet Canyelles

La otra gran prioridad es una pista cubierta para la práctica deportiva. Aunque está en marcha un proyecto de construcción de un polideportivo que absorba actividades de los barrios de Canyelles, las Roquetes, el Verdun y la Guineueta, desde el vecindario se cree que este proyecto es compatible con una pista exclusiva para Canyelles. El presidente del club de baloncesto, David Gutiérrez, explica que sus jugadores hace tiempo que juegan al descubierto en la pista de la Escuela Deià, bajo el frío y el viento del invierno y el sol del verano. El deporte es esencial para el barrio y resulta una gran herramienta de socialización, ya que, según recuerda el presidente de la asociación de vecinos, Manuel Sánchez, “durante años ha estado implicado en la actividad social”. El Ayuntamiento está trabajando con el Consorcio de Educación para cubrir la pista de la Escuela Deià y así poder dar respuesta a esta necesidad.

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“El barrio ha evolucionado muy bien, pero lo más importante es mantener la ilusión por seguir mejorando.”

Yolanda Candel, Consejo de Barrio

Relevo generacional para mantener el espíritu

Miquel Abdón hablaba de la importancia de un casal de personas mayores para facilitar su socialización. Además, él mismo indica: “También hay que brindar a los jóvenes un casal donde encontrarse”. El proyecto, aparte de querer evitar que los jóvenes ronden por las calles sin actividades que hacer, busca principalmente ser la chispa de la organización entre este colectivo. Abdón manifiesta: “Hace falta un relevo generacional en Canyelles al frente del trabajo asociativo”, y un casal para los jóvenes sería idóneo. Nostálgico, recuerda que lleva casi cuarenta años en la asociación y que tiene la ilusión de “ver caras nuevas porque querría decir que el espíritu trabajador se mantiene”.

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“Hemos trabajado para ser un barrio trabajador modélico para la ciudad.”

Manuel Sánchez, Associación de Vecinos y Vecinas de Canyelles

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La fuente de Manuel de Falla