La Trinitat Nova es uno de los barrios de Barcelona situados entre la montaña y la ciudad y, por eso, subir por sus calles permite tener una perspectiva única de Barcelona entre los bloques de pisos que coronan la zona. Tras décadas de malas comunicaciones, ahora el barrio dispone de accesos al metro muy próximos a la sierra de Collserola, gracias a la llegada, todavía reciente, de las líneas 4, 3 y 11, que han facilitado la vida en el barrio después de largas luchas vecinales.

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Espacio cercano al Pont de Sarajevo

La Trinitat Nova dejó atrás su pasado rural en los años cincuenta, cuando centenares de familias empezaron a trasladarse allí para encontrar nuevas oportunidades en una Barcelona que se levantaba sobre el barro. Como indica Jaime González, que forma parte de la Asociación de Memoria Histórica de la Trinitat Nova, “se puede decir que el barrio nació en el 53”. Explica qué diferencia a la Trinitat de otros barrios próximos: “El barrio fue construido por los organismos oficiales de la época: el Instituto Nacional de Vivienda, el Patronato Municipal de Vivienda y la Obra Sindical del Hogar”. Juan José Morales, también implicado en la asociación, lo confirma: “En otras zonas, la gente levantaba su propia casa, pero aquí todo era vivienda oficial”. El Grupo de Memoria Histórica se ha organizado para impedir que la vida de las generaciones que han luchado por el barrio caiga en el olvido. Por eso, han hecho exposiciones de fotos e, incluso, un documental. Pedro Núñez, que llegó al barrio en 1973, participa porque “necesitábamos mirar atrás y recopilar información, para saber quiénes somos”.

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Parada de metro de la Trinitat Nova

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Espacios interiores entre bloques

Y si algo define a este vecindario es la lucha que han protagonizado desde aquellos oscuros años cincuenta. Lo dice Morales, mientras recuerda que de pequeño jugaba en la calle, antes de que llegaran los coches. Fue una época difícil, y la Trinitat fue edificada sin cubrir las necesidades básicas. Los pocos equipamientos fueron reconvirtiéndose o desapareciendo, como el campo de fútbol, hoy impracticable. En los últimos años se ha llevado a cabo un proyecto de regeneración urbana para garantizar unas viviendas más dignas. Pero todavía queda mucho por dignificar, porque, como reivindican desde la asociación de vecinos y vecinas, hay carencias importantes de espacio público. Como había muy pocos equipamientos sociales, explica Ramon Casas, el presidente de la asociación, “el espacio de socialización ha sido tradicionalmente el bar”.

Actualmente, el casal de barrio, de reciente construcción, y la Casa de l’Aigua, que este 2019 cumple cien años, son los principales puntos de encuentro de entidades diversas y espacios para talleres para todos los gustos y todas las edades, como los de alfabetización, manualidades, cocina, danza, guitarra o robótica.

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Espaicio entre las calles de Portlligat y Aiguablava

Y es que la población del barrio ha envejecido mucho. Las calles al pie de la montaña suponen un impedimento: muchas personas no pueden subirlas con la facilidad de antes, cuando andaban más de una hora para ir al trabajo, porque no había ningún medio de transporte. Felipe Arcos, vecino de siempre, considera que se tendrían que acondicionar las calles para las personas mayores, pero sabe que sobre todo hay que luchar por los jóvenes. Anabel González explica lo que deben a los más mayores: “En la Trini tenemos una mesa abierta formada por el vecindario y entidades. Debatimos cualquier tema: urbanístico, educativo... Siempre hemos sido un barrio luchador. Si hay pisos nuevos y transportes, es gracias a los vecinos y vecinas, que se lo han ganado todo”. La Mesa Abierta es una asociación que tiene la voluntad de luchar por la mejora del barrio agrupando a todos quienes quieran participar.

Actualmente, la principal reivindicación del vecindario se centra en conseguir equipamientos sociales para la Trinitat Nova. En el 2017 se inauguró el casal de barrio, que habían reclamado durante años y que dispone de espacios para las entidades y para hacer actividades como aulas taller, salas de reunión y un bar social con una gran terraza con vistas a la Casa de l’Aigua. Para Anabel González, es una gran esperanza: “En el barrio hacen falta instalaciones para los jóvenes”. Ella es impulsora del Grupo de Jóvenes, que organiza actividades para este colectivo: “Hemos hecho zumba, conciertos, una competición de Play...”. La idea es que los jóvenes no tengan que ir a otros barrios para divertirse, además de para estudiar y trabajar. Sònia, propietaria de un bar, explica que su hijo adolescente “se va a pasar la tarde a La Maquinista, o al Club de Fútbol los días que tiene entrenamiento”. El vecindario de la Trinitat Nova también promueve iniciativas para combatir la falta de oportunidades laborales y para cuidar el pequeño comercio de barrio.

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Ateneu Popular 9 Barris

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Actividad de circo en el ateneu

El Instituto Escuela Trinitat Nova será un equipamiento abierto al barrio que tomará el relevo de dos escuelas de primaria y una de secundaria para crear un solo proyecto pedagógico de 3 a 16 años. El centro se está remodelando con la idea de ofrecer espacios (patios, biblioteca y gimnasio) para hacer actividades para todo el barrio. En el 2018 también se añadió a la oferta educativa del barrio y la ciudad el Instituto Tecnológico de Barcelona.

Este tejido asociativo diverso y activo no se entiende sin el aire de pueblo que caracteriza a la Trinitat Nova. Jóvenes y mayores agradecen el hecho de conocerse los unos a los otros. Jordi Egea es uno de ellos, y en las composiciones del grupo Los Eléctricos habla a menudo de este “barrio de calles torcidas” al que tanto quiere. De hecho, el nombre del grupo proviene de una de estas calles, la Vía Favència, antes “una riera llena de torres eléctricas”. Con un rock de letras melódicas, habla de “cuando el barrio era obrero, charnego y feroz”, de los recuerdos de infancia en este espacio “donde acaba la ciudad” y de los cambios que ha ido viviendo.

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Vista aérea del barrio

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Plaza sobre el acceso al metro

Pero Egea no es el único que ha puesto música al barrio. Hace poco, el casal infantil irrumpió en la red con una rumba que implicaba a muchas entidades del barrio con un objetivo bien claro: desestigmatizar la Trinitat Nova. Con Tu Trini, reivindica que allí, “tocando ronda de Dalt, la avenida Meridiana”, hay un barrio que enamora. La idea del videoclip surgió de una campaña contra la discriminación de la etnia gitana, que constituye un grupo numeroso en el barrio. De hecho, el barrio acoge hoy a familias de todo el mundo, una riqueza que queda plasmada en la canción. En Punt Òmnia seguían un objetivo similar cuando hicieron la serie de vídeos Trinitat Nova - Una altra història, donde aparecen “historias normales, que muestran una versión diferente de la vida en la Trinitat Nova”. El vecindario, explica Víctor Vázquez, “está harto de que los medios siempre destaquen lo peor”, lo que corrobora el grupo de jóvenes, que siempre intenta combatir los estereotipos con los que los amigos de fuera asocian a la Trini.

Y una de las cosas que destacan algunos vecinos y vecinas cuando se les pregunta qué tiene de bueno el barrio es la calma y la tranquilidad, además del vecindario familiar. Mencionan como espacio emblemático la histórica Casa de l’Aigua reconvertida en equipamiento social, y algunos esperan recuperar el puente de los Tres Ulls, hoy soterrado al pie de Collserola, donde muchos recuerdan hacer celebraciones. Para Juan José Morales, que ha vivido todos los cambios de la Trinitat, la situación es muy clara: “Hubo un periodo, después de la guerra, en que el barrio era en blanco y negro. A partir del 62, empezó a aparecer el color. Hoy ya está en HD”, dice risueño, mientras añade que la única descripción posible para la Trinitat Nova es que es “un barrio mejor imposible”.

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El Xalet de Trinitat, también conocido como la Casa de la Bruixa

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Edificio de la calle Palamós