Entre 1964 y 1967 el vecindario del barrio de Les Roquetes plantó la semilla de la solidaridad y del tejido asociativo que actualmente todavía reina en la zona. Ya antes de los años sesenta se empezaron a levantar muchas viviendas cerca de la Via Favència, pero en la parte alta del barrio todavía predominaba la autoconstrucción. Siguiendo esta iniciativa, el propio vecindario empezó a construirse, entre 1964 y 1967, el alcantarillado para, poco a poco, ir dotando el barrio de los servicios de agua y luz que faltaban.

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El barrio de Les Roquetes sube por la falda de Collserola

A pesar de la complicada orografía, al pie de Collserola, entre el vecindario y la Administración se ha logrado dignificar el barrio y facilitar la movilidad de las personas.

Una vez conseguidos los servicios básicos, las siguientes luchas fueron por el transporte público. A lo largo de los años setenta y hasta los ochenta, se hizo llegar el autobús público y, finalmente, en octubre del 2008, llegó el metro. A pesar de la complicada orografía y las fuertes pendientes que caracterizan la zona al pie de Collserola, entre el vecindario y la Administración se ha logrado mejorar mucho la movilidad de sus habitantes.

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El bus de barrio 127 da servicio a Les Roquetes

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“Les Roquetes es una zona con mucha vida en la calle y trabajamos por una buena convivencia.”

Juanjo Martos

La cultura como vínculo social

Las personas que hace años que viven en Les Roquetes entienden la importancia de mantener las relaciones vecinales. Juanjo Martos, de la asociación de vecinos, apunta: “La cultura y los talleres que fomentamos son esenciales para cuidar nuestros vínculos”. Desde la asociación se llevan a cabo diferentes actividades como costura y cocina, que “tienen mucho éxito entre el vecindario”, sigue Martos.

En este sentido, la asociación trabaja para mantener viva la cultura. Se quiere ampliar el centro Ton i Guida y dotar el Kasal de Joves de un espacio apartado del centro, así como potenciar el ocio interior y exterior, ya que predominan las actividades musicales. El coordinador del centro Ton i Guida, Marcel•lí Puig, se lamenta porque “en las ciudades se han ido perdiendo los espacios de socialización en la calle, por eso, la cultura tiene que cumplir esta función”. Además, según Puig, siempre ha ido llegando gente nueva al barrio y se tiene que fomentar la integración.

No faltan las iniciativas populares en cultura, y destacan proyectos como Radio Bronka, la Roquetes Fashion Week o el Día de la Piña.

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“Necesitamos la cultura para vehicular las relaciones personales y fortalecerlas.”

Marcelí Puig

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La calle de la Mina de la Ciutat

Amparo Iturriaga, presidenta de la asociación de vecinas y vecinos, cree que sería necesario “un nuevo espacio comunitario donde trasladar los talleres y que sea, también, un espacio de encuentro”. Aunque lo dificulta la falta de espacio hábil en Les Roquetes, difícil de encontrar por su complicada orografía. Por otra parte, no faltan las iniciativas populares en cultura, y destacan proyectos como la autogestionada Radio Bronka, la Roquetes Fashion Week o el Día de la Piña.

Potenciar el desarrollo comercial

Una de las asignaturas pendientes del vecindario es hacer frente a las grandes superficies comerciales. “Siempre hemos destacado por tener una buena zona de comercio, como es la calle de la Mina de la Ciutat”, recuerda Juanjo Martos, pero lamenta como la crisis ha castigado el barrio. Como solución, el presidente de la asociación de comerciantes, Agustín Madrid, cree que “hay que ir más allá de pegar carteles para fomentar el comercio de proximidad”, lo que es más importante es “la pedagogía entre el mismo vecindario para que se entienda que nos beneficiamos nosotros si compramos en nuestras tiendas”.

El servicio de ascensores, escaleras mecánicas y montaescaleras es muy efectivo en Les Roquetes para hacer frente a la orografía y los fuertes pendientes.

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Ascensor en la calle de Alcántara

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“Somos un barrio humilde y cuando lo hemos pasado mal siempre nos hemos tenido los unos a los otros para desahogarnos”.

Amparo Iturriaga

Trabajar para superar el espacio

La otra asignatura pendiente en el barrio es “mantener el servicio de movilidad”, señala Juanjo Martos. Explica que el buen servicio de ascensores, escaleras mecánicas y montaescaleras es muy efectivo en Les Roquetes para hacer frente a la orografía y las fuertes pendientes que caracterizan las calles. El punto en contra, sin embargo, es que “se estropean a menudo y se tendría que velar por su mantenimiento, en el que el vecindario también tenemos responsabilidad”, continúa el miembro de la asociación de vecinos. En total, en el distrito de Nou Barris hay diecisiete escaleras mecánicas, dieciocho ascensores y un ascensor inclinado.

Trazado el plan para superar las complicaciones verticales del espacio, la otra cuestión que hay que tener en cuenta es el sentido horizontal. Martos explica: “El barrio está muy densificado y son necesarias más zonas de aparcamiento para coches”, ya que “muchos nos movemos con transporte público, pero necesitamos un espacio donde tenerlos aparcados”. Bajo Collserola, y con el vecindario de Canyelles y Verdum, Les Roquetes se ve limitada por todos lados y es complicado encontrar una solución a las demandas sobre el espacio.

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“Tenemos que entender que si compramos en el barrio estamos beneficiando a los vecinos, es un bien común.”

Agustín Madrid

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Interior del Mercado de Montserrat

Potencial humano como futuro

De su historia, el barrio ha aprendido que para construir un futuro mejor hay que mantener las relaciones sociales entre el vecindario. Desde los diversos colectivos se preocupan por fortalecer los vínculos, y desde la asociación de vecinas y vecinos apuntan que las diversas olas migratorias en las Roquetes se han recibido con los brazos abiertos. La integración es el principal punto para favorecer la convivencia, e invitar a todo el mundo a participar en las diversas actividades ofrecidas por el tejido asociativo es el primer paso.

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Plaza de Salvador Puig i Antich

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Uno de los accesos de la parada de metro de Roquetes