El nacimiento del barrio de Porta no fue premeditado. El núcleo aparece por el traslado del cementerio de Sant Andreu a las afueras del municipio por el exceso de población. En torno a este espacio se empezó a edificar y, primero por el ferrocarril y después por la Meridiana, se convirtió en un barrio propio separado de Sant Andreu. En Porta, como en el resto de Nou Barris, se levantaron varios bloques de viviendas en los años sesenta del siglo pasado. Por otra parte, a pesar de estas construcciones, el barrio destaca por su implicación en la ecología y la creación de un corredor verde.

Los huertos como espacio de cohesión

El Ateneu La Bòbila es el principal punto de encuentro de las entidades del barrio. Al lado de la plaza de Sóller y coordinado por la federación de entidades Transforma Porta, en el 2019 han empezado las obras de remodelación tanto de la plaza como del equipamiento, que da cobertura a unas quince asociaciones. Desde Transforma Porta nos señalan, también, el proyecto “Porta’m a l’hort” como “un punto de inflexión en la vida asociativa del barrio”. Paula Llaurador, ligada a este proyecto ecológico, explica: “El huerto urbano ha provocado que muchos nos encontremos para organizar otras actividades, así que ha resultado un gran espacio para crear un proyecto global de barrio”.

Albert Villacampa, presidente de la asociación de vecinos y vecinas (AVV), explica: “El crecimiento asociativo que ha vivido Porta ha sido, en parte, por la liberación de espacios comunes”. Al proyecto “Porta’m a l’hort” se añadió, más tarde, el de Can Valent. Este huerto está gestionado por la Asamblea de Personas Paradas del barrio. Cayetano Morales, miembro del colectivo, detalla: “En el barrio ya había otros huertos, así que queríamos sumarnos al proyecto para cooperar en esta labor social y de autoconsumo”.

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“Tanto a ‘Porta’m a l’Hort’, como Can Valent y Maledeta, estamos en un proyecto común y colaboramos.”

Paula Llaurador, "Porta’m a l’Hort"

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"Hacemos hincapié en espacios de encuentro como potenciadores de las relaciones sociales."

Albert Villacampa, Asociación de Vecinas y Vecinos del barrio de Porta

Relevo generacional con fuerza

Dos de las grandes victorias vecinales de Porta fueron la recuperación de los terrenos de Renfe, abandonados en los años sesenta, donde se construyó el parque de Can Dragó, y el proyecto de la plaza de Sóller, donde solo había un solar, y que se inauguró finalmente en 1983. “Tenemos que saber de dónde venimos, para entender cómo somos y poder generar propuestas de futuro”, argumenta el presidente de la AVV, Albert Villacampa. Ahora, al frente de las principales entidades del barrio están muchas personas jóvenes, pero tal como apunta el coordinador del ateneo, Joan Puigbò, “queremos mantener el espíritu crítico de personalidades importantes del barrio, como el caso de Josep Berenguer, una persona que ha trabajado para generar oportunidades en Porta”.

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Pistas de atletismo de Can Dragó

En el Ateneu La Bòbila destaca la labor del Casal de Jóvenes y del Cau, donde se llevan a cabo actividades culturales y deportivas para mantener fuertes los vínculos sociales. Paula Llaurador, del Casal de Jóvenes, explica que organizan “actos centrados en nuestros propios intereses, para así implicar al vecindario y los miembros del ateneo”. Aparte de Can Dragó, el centro con diferentes espacios deportivos, en el casal se desarrollan torneos de fútbol o talleres, como el de bicicleta, para aprender a repararlas. En Porta, en el ámbito deportivo, destacan entidades históricas como el Club de Fútbol Alzamora o el Club de Petanca Alcúdia.

El carácter solidario inherente de Porta

El hecho de que “Porta’m a l’hort” haya sido esencial para el desarrollo social del barrio no es casual. Y es que el barrio tiene en su ADN un importante carácter solidario. Josep Berenguer, vecino y coordinador del Banco de Alimentos del barrio, explica: “En todo el distrito repartimos cada mes alimentos a unas mil familias”. En una línea similar, la entidad Asendi NB, formada por personas voluntarias del barrio y sin ánimo de lucro, algunas con diversidad funcional, creó el Banco Solidario de Material Ortopédico, con el objetivo de recoger material de ayuda técnica (andadores, muletas, camas articuladas...) para que personas del distrito sin recursos pudieran disponer de este material. Este proyecto creció y actualmente es un recurso social de ciudad: el Banco del Movimiento.

 

Precisamente la entidad Asendi tiene su sede en uno de los equipamientos más emblemáticos del barrio: el Centro Cívico Can Verdaguer. Situado en una de las últimas masías que desaparecieron en Nou Barris, el centro desarrolla una intensa labor sociocultural, organizando y dando apoyo a iniciativas de grupos y artistas que quieren abrirse camino en el mundo de la creación y la expresión artística. Además, muchos vecinos y vecinas disfrutan de su acogedora cafetería con terraza en verano.

En relación con el relevo generacional, Berenguer admite: “La población en Porta está muy envejecida”, aunque “cada vez hay más jóvenes al frente de las entidades, lo que permite mantener con fuerza el tejido asociativo”. Para hacerlo posible, es de vital importancia mantener los espacios de encuentro, para cohesionar el proyecto global de barrio que se está llevando a cabo.

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"Porta está ganando mucho en cuanto a equipamientos y hay muy buena convivencia entre el vecindario."

José Berenguer, coordinador del Banco de alimentos del barrio

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Centro Cívico Can Verdaguer