Vallbona es uno de los tres barrios de la zona norte de Nou Barris, el único que queda situado al otro lado de las vías del tren y las autovías C-33 y C-58. Además de esta separación respecto al resto del distrito, se encuentra separado del distrito de Sant Andreu por un gran espacio sin urbanizar; del municipio de Santa Coloma de Gramenet, por el río Besòs y por otro tramo ferroviario, y del municipio de Montcada i Reixac, por una colina. En definitiva, el barrio queda bastante segregado, lo que le confiere una marcada dinámica de pueblo.

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Vista panorámica del barrio de Vallbona

El río Besòs ha proporcionado tradicionalmente a las tierras de Vallbona una fertilidad única, y actualmente todavía alimenta la Ponderosa, uno de los últimos huertos urbanos de la ciudad y el más grande. A escasos 500 metros de estos cultivos se encuentra la trama de autopistas de entrada a Barcelona, que escenifica el gran contraste ambiental de Vallbona.

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El puente del Congost une Vallbona con Torre Baró

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“Somos un barrio pequeño con una distribución geográfica concreta y defendemos que las acciones urbanísticas se tienen que pensar de manera global”.

Mònica Palet, de la Asociación Vallbona Viu

Unidos al resto de barrios por un puente

A finales de los años sesenta se empezaron a construir las autovías que separan el barrio del resto de los vecinos de la zona norte compuesta por Ciutat Meridiana, Torre Baró y Vallbona. Al principio del siglo XXI todavía se podía ir de Vallbona a Torre Baró a pie por las aceras de las carreteras y cruzando semáforos, pero más adelante se calificaron estas calzadas como autopistas y, para mejorar la seguridad y la conectividad, se decidió construir el actual puente del Congost, de unos 200 metros, que une los dos barrios y que se terminó en el 2006. A pesar de que es una línea de conexión directa y que hay tres ascensores que facilitan la accesibilidad, el puente no ha acabado de satisfacer a los vecinos porque, como comentan Mònica y Zaida Palet, de la Asociación Vallbona Viu, “el recorrido es largo y con una fuerte pendiente”.

Para mejorar la seguridad se decidió construir el actual puente del Congost, de unos 200 metros, que se acabó en el 2006 y une los dos barrios.

El distanciamiento con el resto de la ciudad ha provocado que cada vez más gente haga vida fuera del territorio. Emilia Garcia, presidenta de la asociación de vecinas y vecinos, reivindica que, para recuperar el sentimiento de barrio, “hay que invertir en servicios”. Una de las principales propuestas es proveer el colegio público de un jardín de infancia. Garcia explica que los niños y niñas “seguirán su educación en el barrio, y tanto ellos como sus padres mantendrán un vínculo con Vallbona”.

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La granja del Ritz, pendiente de tener nuevos usos

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Los campos de la Ponderosa

Patrimonio ambiental

Aparte de proveer a Vallbona de servicios como un jardín de infancia o farmacias, Emilia Garcia manifiesta: “Hay que proteger y mantener nuestro patrimonio histórico”. Garcia hace referencia al Rec Comtal, a la Ponderosa y a la granja del Ritz, que recibe este nombre porque servía alimentos a este hotel. Estos tres puntos, vinculados a la naturaleza y agricultura del barrio, “son muy importantes para conservar el vínculo entre el vecindario”, sigue Garcia.

Para la asociación de vecinos es primordial que, después de arreglar el Rec Comtal, se siga haciendo un buen mantenimiento. Las últimas actuaciones facilitaron el acceso a pie hacia Montcada, y es el último tramo a cielo abierto de esta infraestructura del siglo X en Barcelona. Otro objetivo es buscar una solución para la granja del Ritz, actualmente en mal estado y en la cual el Ayuntamiento está trabajando para definir sus usos futuros. Garcia cree que sería ideal construir “un casal de barrio más grande para dar lugar a todas las demandas comunitarias”. Desde el Grupo de Mujeres, la asociación que lucha por cohesionar a las mujeres y familias de Vallbona, se espera conseguir para la granja del Ritz “un uso común a partir de equipamientos como una biblioteca o el propio jardín de infancia, tan demandado”, según Montse Peñalber, miembro del grupo.

Se está buscando una solución para la granja del Ritz, actualmente en mal estado y en la cual el Ayuntamiento está trabajando para definir sus usos futuros

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“Se necesita potenciar el crecimiento de los niños con más parques y pistas”.

José Palomo, presidente del Racing de Vallbona CF

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“Fui presidente de la AVV en los años sesenta y nuestra victoria fue la construcción de pisos y poner fin a las barracas”.

José Iglesias. Presidente de la Asociación de Personas Mayores

La distinción como oportunidad

La orografía y la naturaleza que rodean Vallbona hacen que el territorio presente una realidad muy diferente del resto de barrios. Para poder crecer, Mònica y Zaida Palet, de la Asociación Vallbona Viu, explican que se tiene que dar “un servicio que no se pueda encontrar en otros lugares de la capital”. Es en este sentido en el que cobra más importancia la conservación de los tres puntos de interés natural en los que desde el Ayuntamiento se está trabajando, “ya que son una fuente de riqueza y valores para el barrio”, detalla Emilia Garcia, de la AVV.

En la línea del sentimiento de pertenencia como oportunidad de crecer, diferentes entidades de Vallbona señalan a los niños como el colectivo con el que trabajar. Tanto el presidente del Racing de Vallbona Club de Futbol, Jose Palomo, como el de la asociación de personas mayores, Jose Iglesias, creen que hay que potenciar equipamientos para niños y niñas. Desde el Racing se hace una función “social importante porque ayuda a los niños a fomentar el deporte y el espíritu de barrio”, y Palomo añade que espacios como parques o pistas deportivas “facilitarían esta tarea”.

En la línea del sentimiento de pertenencia como oportunidad de crecer, diferentes entidades de Vallbona señalan a los niños como el colectivo con el que trabajar.

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Jóvenes en la puerta del barrio, en la calle Oristà

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Entrenamiento en las instalaciones del Racing de Vallbona

Soluciones con vocación integral

Mònica y Zaida Palet, de Vallbona Viu, explican que hace falta “un proyecto global para todo el barrio”. Este colectivo aporta una visión social, económica y ambiental para Vallbona y cree que “se tiene que trabajar en todos estos aspectos y no aportar acciones individualizadas que no suponen ninguna solución”. Por eso Vallbona Viu espera trabajar con las administraciones y aportar una visión real de las necesidades del barrio para que los proyectos que se dediquen a ellas “tengan continuidad y no sean solo parches para cubrir las carencias”.

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El Rec Comtal en la plaza del Primer de Maig

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Local de la Asociación de Vecinos de Vallbona