El triangular barrio del Verdun muestra dos realidades diferenciadas que se han forjado a lo largo de su historia. Por una parte, la zona baja más próxima a la vía Júlia muestra una gran vitalidad comercial que convierte estos espacios en una zona muy atractiva y llena de movimiento. Por otra parte, la zona alta fronteriza con el barrio de las Roquetes se compone, básicamente, de las viviendas construidas por la Obra Sindical del Hogar y tiene un formato de polígono que no favorece la actividad comercial y la instalación de equipamientos.

Ante la necesidad de integrar socialmente el barrio en su totalidad, a principios del siglo XXI se creó el Plan comunitario del Verdun. Se trata de una red formada por las diversas asociaciones del barrio que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento y de otras administraciones, con el objetivo de averiguar las necesidades y potencialidades en todos los ámbitos del Verdun. Puy Santander, de la asociación de vecinas y vecinos, apunta: “Hay que luchar por mejorar la parte de los polígonos del barrio para que la gente no se marche y quiera quedarse”.

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Bloques de la Obra Sindical del Hogar

La lucha de la clase trabajadora para ganarse un barrio digno

El Plan comunitario nace después de muchos años de lucha en el Verdun por mejorar sus condiciones de vida. Ya en la primera mitad del siglo XX se trabajó para arreglar calzadas y traer el alumbrado, tal y como explica Ricard Fernández desde el Archivo Histórico de Roquetes - Nou Barris. Pero la chispa de esta lucha surgió entre 1952 y 1955, cuando se construyeron las dos grandes promociones de viviendas del barrio: el polígono de la Obra Sindical del Hogar y las Viviendas del Gobernador.

Los llamados polígonos de viviendas eran la respuesta “para acabar con el chabolismo y dar un hogar a todos los trabajadores recién llegados a Barcelona”, recuerda Víctor Salcedo, de la asociación de vecinas y vecinos. La realidad, sin embargo, es que la calidad de los pisos era muy baja y, en algunos casos, de apenas veinte metros cuadrados. Por el contrario, “estas condiciones de marginalidad de una clase obrera en el barrio provocaron su revuelta en forma de reivindicaciones sociales”, sigue Salcedo. Y así, durante la segunda mitad del siglo XX, se trabajó para tener colegios, mejorar las calles, conseguir semáforos y, sobre todo, ampliar y reparar los bloques de la Obra Sindical en 1973 y los del Gobernador en 1988.

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“Hay que luchar contra la marginalidad, por eso hay que ayudar a los jóvenes.”

Puy Santander, Associación de Vecinos y Vecinas Verdun

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“Toda la interculturalidad de mediados del siglo XX ha dotado al barrio de un carácter muy luchador.”

Víctor Salcedo, Associación de Vecinos y Vecinas Verdun

Integrar a los jóvenes para construir el futuro

Las Viviendas del Gobernador se derribaron finalmente en el año 2011 y las principales asociaciones del barrio trabajan para seguir mejorando las condiciones de vida. Pero lo que realmente preocupa es “la situación de muchos jóvenes”, explica la trabajadora del casal del barrio Rosa Morote.

En el casal se quiere fomentar la interacción entre vecinos y vecinas a partir de bailes y otros talleres, pero “el principal problema es que no existe un casal de jóvenes como tal”, detalla Morote. Aunque en el barrio existe la Fundació Pare Manel, que trabaja para acabar con la marginalidad de la juventud y mejorar la integración, este proyecto solo trabaja con jóvenes de hasta 16 años. “Hace falta, por lo tanto, un espacio donde puedan realizar conciertos, deportes o aprender a tocar algún instrumento”, sentencia Morote.

El comercio y la cultura como herramientas de cohesión

Maite Fernández, dinamizadora de la Asociación de Comerciantes de Vía Júlia, está de acuerdo con esta diferenciación en dos partes del barrio. Para ella, sin embargo, “si en la parte alta los pocos comercios que hay se integraran en una asociación comercial mayor, podrían obtener más resultados y, además, se dinamizarían y mejorarían las relaciones”. Fernández concluye: “Encontrar mucho comercio fuera de una calle principal es complicado, antes había mucha vida en calles secundarias que sería necesario recuperar.”

En este objetivo de tejer redes para mejorar las relaciones del barrio trabajan también el centro cultural Els Propis y el Casal de Personas Mayores. El primero, a pesar de ser un centro en el ámbito de distrito, “trabaja y organiza conciertos con las diferentes asociaciones del Verdun”, explica su presidente, Edgar Collado. Según él, “todo es importante para ayudarnos en el ámbito social y cultural”.

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Plaza de Francesc Layret

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Casal de barrio Verdun

Rejuvenecer el Verdun

A pesar de las peculiares características del barrio que pueden dificultar el crecimiento social, el Verdun tiene un tejido asociativo muy bueno, sobre todo desde la labor del Plan comunitario. Por otra parte, “hay que rejuvenecer el barrio para aumentar la participación”, detalla Víctor Salcedo, del AVV. El vicepresidente sigue y apunta: “Durante los sesenta años que estoy en el Verdun, se han conseguido muchas victorias, pero hay que empezar a ver un relevo generacional”. En este aspecto, es fundamental integrar a los jóvenes en la vida del barrio. Para ello, tal y como apunta Rosa Morote del casal del barrio, “es muy importante que entre todos comprendamos que sin la implicación de la gente joven es difícil seguir creciendo”.