El barrio de Torre Baró es una simbiosis entre la naturaleza del parque de Collserola y la ciudad de Barcelona. El barrio se levanta por encima de la ciudad con calles sinuosas y casas, algunas autoconstruidas, que se adaptan al terreno salvando las dificultades que plantea la orografía de la montaña. A pesar de formar parte de la capital, sus 2.795 vecinos y vecinas miran el centro neurálgico desde la montaña, coronada por su mítico castillo.

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Vistas del barrio, con el castillo de Torre Baró de fondo

Torre Baró tiene una población envejecida que tiende a la interculturalidad, el 16 % de los habitantes son extranjeros y las personas mayores de 65 años representan el 12 % de la población. A excepción de las nuevas personas migrantes procedentes de países como Marruecos o Pakistán, la gran mayoría de los habitantes pertenecen a las mismas familias que llegaron durante los años cincuenta y sesenta. Esta clase trabajadora es la que levantó el barrio de manera autónoma y consiguió grandes victorias, como hacer llegar el autobús público en 1978 gracias a la figura de Manuel Vital, el conductor y vecino de Torre Baró que secuestró un autobús para demostrar que las calles del barrio eran accesibles.

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Las pendientes, características de Torre Baró

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El castillo de Torre Baró

La dificultad de adaptarse a la montaña

El expresidente de la asociación de vecinos y vecinas (AVV), Jesús Barragán, explica: “El barrio funciona como un pueblo, con menos coches y más proximidad entre las personas”. No obstante, la orografía de la montaña y la falta de un plan urbanístico concreto llevaron a la construcción irregular de las calles. “Torre Baró está claramente dividido entre una zona alta y una zona baja”, sigue Barragán, ya que la parte de la montaña es difícil de conectar con la parte inferior; pero este distanciamiento en el terreno no repercute en las relaciones entre las personas. Para resolverlo, el Ayuntamiento ha puesto en funcionamiento un servicio de bus a demanda que servirá de prueba piloto de cara a implantarlo en otras zonas de la ciudad con orografías singulares.

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Las líneas de bus, una reivindicación vecinal

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“Levantarse y ver la naturaleza de Collserola no tiene precio; vivimos en Barcelona, pero en un ambiente totalmente diferente”.

Jesús Barragán, Asociación de Vecinos de Torre Baró

Recuperar los comercios y la vida en las calles

Para cohesionar el vecindario y los accesos a los servicios, la plaza de los Eucaliptus está recuperando la vida del barrio. Los niños y niñas del Instituto Picasso disfrutan de la plaza, mejorada con zonas de juego y árboles. Además, el casal de barrio se trasladó en el 2018 delante de la plaza, y en el 2019 empieza a funcionar un nuevo espacio con servicios, también en la plaza de los Eucaliptus, donde se establecerá la OAC de Zona Nord, el Punto de Asesoramiento Energético y una nueva oficina de vivienda.

El Consistorio de la ciudad es consciente de las demandas y de la falta de espacios para organizar sus actos. Jesús Barragán recuerda cómo “en los años ochenta vivían más de cinco mil personas en el barrio y las calles estaban llenas de gente y de vida”. El principal espacio estudiado para ofrecer esta posibilidad al vecindario es el Campillo de la Virgen, nombre popular del espacio ubicado en la calle de Vilatorta, entre la calle y el pasaje del Brull, donde se celebran las actividades del club de petanca y otras de carácter deportivo y cultural en Torre Baró.

La necesidad de espacios de uso comunitario

Tal como explica Ramon Ferrer, miembro de la actual junta de la AVV y vinculado a los clubes de petanca del barrio, ya son casi “trescientos socios, y el Campillo se empieza a quedar pequeño”. Ferrer añade: “Con la adecuación del espacio podremos disfrutar más de las prácticas deportivas y comunitarias en el barrio”, y así mejorar las relaciones sociales y culturales entre el vecindario.

 

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“Cualquier acción a favor de la comunidad es buena, pero hace falta otro espacio porque el Campillo de la Virgen se queda pequeño”.

Ramón Ferrer, Club de Petanca Torre Baró

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Pistas de petanca al Campillo de la Virgen

El crecimiento y la ilusión de Torre Baró dependen, en parte, de la fuerza de sus vecinos y vecinas en favor de la integración y el desarrollo. En este aspecto, el deporte adquiere un peso primordial. Jaume Codina, de la asociación deportiva del barrio, detalla cómo, desde esta práctica, se quiere “favorecer la integración de todos los niños y niñas y mejorar las condiciones de los que sufren alguna discapacidad física o psíquica”. Sus reivindicaciones se han puesto sobre la mesa y el Plan de barrios tiene como objetivo dotar a la zona norte de Barcelona con espacios de ocio e integración y calles adaptadas a la realidad de la ciudad.

“El barrio funciona como un pueblo, con menos coches y más proximidad entre las personas”.

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“La asociación de las personas mayores tiene mucho éxito entre personas de otros barrios; mejorando el servicio de autobús atraeríamos a mucha gente de la parte alta de Torre Baró”.

Luisa Olivares, Asociación de personas mayores de Torre Baró

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El Campillo de la Virgen