Miércoles de Ceniza, inicio del tiempo de Cuaresma

El Miércoles de Ceniza (‘dies cinerum’) es el primer día de la Cuaresma en las tradiciones católica, protestante y anglicana. Tiene lugar 46 días antes de Pascua: se considera que la Cuaresma tiene 40 días de duración (no se cuentan los domingos). Por lo tanto, dura siete semanas. Este año es hoy, 14 de febrero.

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14/02/2024 - 07:52 h OAR

En la cultura popular, después de una semana de jolgorio (el Carnaval empezó el Jueves Lardero o Jueves Gordo), se terminará con el entierro de la sardina, que se hace coincidiendo con el Miércoles de Ceniza. Se inicia, pues, un periodo de reflexión y penitencia.

MIÉRCOLES DE CENIZA:

El Miércoles de Ceniza puede variar anualmente según el momento en el que se celebre la Pascua, que debe coincidir con el primer domingo después de la primera luna llena de primavera. Por lo tanto, el Miércoles de Ceniza puede variar entre el 4 de febrero y el 10 de marzo. Este año es hoy, 14 de febrero. 

La denominación proviene del siglo X, cuando se instituyó la ceremonia de la bendición e imposición de la ceniza como signo penitencial. Este día, que es día de ayuno y abstinencia (el color litúrgico de este periodo es el morado, que significa luto y penitencia), igual que en el Viernes Santo, se impone la ceniza a las personas fieles que van a misa/culto (normalmente en la frente en forma de cruz). El uso de la ceniza deriva de una antigua costumbre judía en la cual las personas que habían pecado solían cubrir parte de su cuerpo con ceniza. Era una manera de demostrar su deseo de alejarse de todo lo malo y acercarse a Dios. Esta tradición se ha ido modificando a lo largo del tiempo hasta llegar a la práctica actual, en la cual las personas fieles asisten a la misa o al culto del Miércoles de Ceniza en actitud de reflexión para reencontrarse con Dios durante la Cuaresma.

Según la tradición, la ceniza debe obtenerse a partir de la cremación de los laureles y palmas bendecidas en el Domingo de Ramos del año anterior, y debe ser impuesta en la cabeza de las personas fieles en forma de cruz (modernamente, en algunos lugares, se impone en las manos para no ensuciarse). La ceniza es símbolo de la caducidad de la condición humana, signo penitencial [utilizado desde el Antiguo Testamento, como puede observarse en el profeta Jonás (3:1-10) y también en el libro de Ester (4:3)] y de conversión, que deben ser los aspectos dominantes durante toda la Cuaresma. Durante la imposición de la ceniza, el sacerdote pronuncia las palabras: “Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris”, es decir, “Recuerda, hombre, que eres polvo, y al polvo regresarás”. La Iglesia primitiva solo imponía la ceniza a los pecadores públicos que se sometían al rito, y eran sacados del templo después de la imposición. La reconciliación tenía lugar en la mañana del Jueves Santo.

TIEMPO DE CUARESMA:

La palabra “cuaresma” deriva del latín quadragesima (cuarenta). Al principio, tenía un carácter marcadamente bautismal: se trataba de un tiempo destinado a la preparación de los catecúmenos en la solemne ceremonia del bautismo, que tenía lugar en la noche del velatorio pascual. A finales del siglo IV adoptó también un cariz penitencial, en un doble sentido: era el tiempo en que los penitentes públicos cumplían las penitencias necesarias para obtener la reconciliación con la Iglesia, que ocurría el Jueves Santo; y también era la época en la cual todos los cristianos practicaban el ayuno y la abstinencia, como preparación ascética a las solemnidades pascuales. Este ayuno se juntó a la antiquísima práctica del ayuno ritual del tríduum pascual, que empezaba en la noche del Jueves Santo (28 de marzo según el calendario gregoriano) y terminaba con la eucaristía de la noche de Pascua. A finales del siglo V, el inicio de la Cuaresma se anticipó al miércoles anterior al primer domingo de la cuarentena, que adoptó el nombre de Miércoles de Ceniza. El tiempo litúrgico de la Cuaresma tuvo, hasta principios del s. XX, una gran significación popular derivada de la austeridad y los ayunos prescritos. Los Países Catalanes, como otros territorios de los reinos hispánicos, recibieron dispensas de algunos ayunos y abstinencias a través de la bula de la Cruzada: los juegos y espectáculos públicos estaban prohibidos, salvo las representaciones sacras de la pasión y los conciertos, y también mucha gente se vestía y daba impresión externa de penitencia y austeridad.

En la cultura popular, en Miércoles de Ceniza aparece la Vieja Cuaresma, que es la representación gráfica del tiempo cuaresmal, que llega hasta Semana Santa. Una vieja achacosa con siete piernas que tienen la función de calendario: siete semanas para llegar a la Semana Santa (este año, según el calendario gregoriano, del 24 al 31 de marzo). Esta figura se representaba gráficamente con un bacalao en la mano (en Mallorca, un arenque o pimiento picante en la boca), llamada también ‘la Bacallanera’ (Barcelona), ‘la Sarraïna’ (Bages), ‘la Patorra’ (Rosellón), ‘s’àvia Corema’ (Menorca), ‘sa jaia Corema’ (Mallorca), etc., a la cual se le arrancaba una pierna cada semana: primero se hacían de papel, a menudo con las bulas viejas, y más tarde fueron imprimidas y vendidas comercialmente.

Algunas iglesias cristianas ortodoxas empiezan la “Gran Cuaresma” el lunes 18 de marzo, según el calendario juliano, con ayuno y abstinencia. Son unos días de preparación para la Semana Santa ortodoxa (este año, del 28 de abril al 5 de mayo) y la Pascua. Durante este periodo, los fieles renuevan su devoción y se arrepienten de sus pecados. La Gran Cuaresma dura siete semanas antes de la Pascua, y termina en la víspera del “sábado de la Resurrección de Lázaro” (el día anterior al Domingo de Ramos). Sin embargo, el ayuno continúa durante toda la Semana Santa hasta la Pascua.

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