La fe bahá'í y el budismo, más cerca de la ciudadanía (1.ª edición de los monográficos introductorios)

La fe bahá'í y el budismo, más cerca de la ciudadanía (1.ª edición de los monográficos introductorios)

La OAR ha estrenado dos monográficos introductorios en línea sobre confesiones religiosas dentro de la iniciativa "Descubre la pluralidad religiosa de Barcelona": el miércoles 9 de junio sobre la Fe Bahá'í, y el martes 15 de junio sobre el budismo. Personas de las propias comunidades han guiado y explicado estas dos convicciones presentes en la ciudad. 

Barcelona es una ciudad plural y diversa, donde se practican y conviven numerosas tradiciones religiosas distintas: se pueden encontrar más de 25 convicciones y espiritualidades. Sin embargo, muchas de ellas son todavía bastante desconocidas para la mayoría del vecindario de la ciudad. Acercarse a esta pluralidad de convicciones y conocer de primera mano las comunidades que forman parte de ellas permite valorar su gran aportación, que convierte a Barcelona en una ciudad rica, dinámica, compleja y plural.

La Oficina de Asuntos Religiosos (OAR) retoma con estos monográficos el objetivo de acercar al conjunto de la ciudadanía estas diversas tradiciones explicando los elementos más básicos, pero también descubriendo su realidad a la ciudad. Gracias a personas pertenecientes a estas comunidades se ha podido descubrir el origen de las diversas tradiciones, las creencias y las prácticas más importantes, así como su presencia y las aportaciones que hacen a la ciudad de Barcelona. Estos monográficos realizados en formato virtual han consistido en un diálogo con personas que, desde su vivencia personal, han permitido acercar sus respectivas tradiciones religiosas a unos cincuenta asistentes en cada sesión.

LA FE BAHÁ’Í (9 de junio):

Elisabeth Lheure, Olinga Mottahedeh y Nekane Hamadi, del Centre Bahá’í de Barcelona han sido los y las protagonistas de la primera sesión de estos monográficos.

ORÍGENES:

La fe bahá’í nació en 1844 en Persia. Los fundadores de esta religión fueron Siyyid ‘Alí-Muhammad, que adoptó el nombre de Bab (la puerta), y Mirza Husayn Ali Nuri, conocido como Bahá’u’llàh (la gloria de Dios). El nombre de la fe (bahá’í) deriva del de Bahá’u’lláh y significa perteneciente a Bahá. Bab reveló sus propias enseñanzas y su propio libro de leyes. Su misión fue anunciar y preparar a la gente para la llegada del prometido por todas las religiones: Bahá’u’lláh. En 1863 Bahá’u’llàh se presentó como la manifestación de Dios que Bab había anunciado. Proclamó que todas las religiones son divinas y que todas son una única revelación de Dios que se ha ido mostrando en diferentes momentos a lo largo de la historia a través de Abrahán, Moisés, Buda, Jesús o Mahoma. Su propósito era unir todos los pueblos del mundo y conseguir la paz y el progreso de la humanidad.

La fe bahá’í está muy extendida por todo el mundo. Se calcula que en el mundo hay entre 5 y 7 millones de bahá’ís. Fuentes como la Encyclopædia Britannica o la World Cristian Encyclopedia calculan en más de 7 millones el número de bahá’ís. Otras estimaciones son más conservadoras, como las producidas por el Servicio de Noticias Mundial Bahá’í que señalan una pertenencia bahá’í de más de 5 millones de personas.

Hay que destacar, sin embargo, la gran dispersión en todo el mundo, en prácticamente todos los países. Como tal, la fe bahá’í se reconoce como la segunda religión más extendida geográficamente después del cristianismo. La literatura bahá’í ha sido traducida a unos 800 idiomas.

LAS CONVICCIONES FUNDAMENTALES:

  • Dios en esencia es incognoscible. Solo se puede conocer a través de sus atributos y sus enviados, que comunican el mensaje divino a la humanidad.
  • Todos los fundadores de las diferentes religiones son portadores de la Palabra de Dios y los bahá’ís están convencidos de que la verdad fundamental de todas las religiones es la misma. Sus diferencias son debidas a las diversas necesidades y capacidades de la humanidad en cada momento.
  • Los hombres y las mujeres somos esencialmente seres espirituales. Los bahá’ís creen que, después de la muerte, la naturaleza espiritual del ser humano pervive y sigue evolucionando en otras esferas de la existencia y, por eso, el objetivo de la vida es desarrollar la vertiente espiritual de la persona, en todas aquellas cualidades que lo acercan a la otra existencia.
  • Los bahá’ís, además, deben esforzarse por mejorar este mundo. Están convencidos de que la paz mundial no solo es posible, sino que constituye el siguiente paso en la evolución social de la humanidad y deben trabajar para conseguirla. Creen en la igualdad entre los hombres y las mujeres, en la necesidad de establecer un idioma internacional auxiliar y en la creación de un gobierno mundial y un tribunal internacional de justicia. También en la armonía entre ciencia y religión, y en la necesidad de la libre búsqueda de la verdad.

LOS TEXTOS:

Los textos fundamentales bahá’ís son los que dejó Bahá’u’llàh. Se conservan miles de textos y manuscritos autentificados de Bahá’u’llàh, muchos de ellos dirigidos a los gobernantes de la época y a sus seguidores. Entre ellos, destacan especialmente el Kitab-i-Aqdas, en el que se recogen las leyes bahá’ís, o el Kitab-iIqan, donde se recogen los fundamentos teológicos y doctrinales de la fe.

LA ORACIÓN, EL CULTO Y LAS PRÁCTICAS:

La oración es el alimento del espíritu. Es muy importante porque permite estar en comunión con Dios. La oración es una de las vías que utilizan para desarrollar su vertiente espiritual.

Rechazan la rigidez en el ritual del culto porque consideran que ha sido demasiadas veces motivo de discusión y división dentro de las religiones. En la actualidad el ser humano no necesita estos símbolos o ritos para expresar su amor hacia Dios. No tienen ninguna persona que haga de mediadora entre ellos y Dios.

Una práctica compartida por todos los bahá’ís es el ayuno de diecinueve días del último mes bahá’í del año, el mes de gloria (del 2 al 21 de marzo). Durante ese mes se abstienen de comer y beber desde la salida hasta la puesta del sol. El propósito del ayuno es aprender a sobreponerse a los deseos para fortalecer el espíritu. Pero la disciplina fundamental, lo que realmente se les pide, es que estén todo el día concentrados en Dios y mantengan una actitud devota, evitando los pensamientos y los comportamientos negativos.

LAS CORRIENTES:

La fe bahá’í es bastante reciente y está muy cohesionada. Por eso no hay corrientes o divisiones en su seno. A pesar de todo, constituye una comunidad con una diversidad muy amplia porque, aunque sigue unas premisas fundamentales, cada cual es libre de vivir su religiosidad de acuerdo con su entorno cultural.

EL LUGAR DE CULTO:

En la fe bahá’í encontramos tres tipos de lugar de culto.

  • La casa particular, donde los miembros de la confesión realizan la mayor parte de sus oraciones, ya que están obligados a hacer una diaria.
  • El centro bahá’í. Estos centros, situados allí donde hay una comunidad bahá’í, son los lugares donde se imparten las enseñanzas bahá’ís y donde se reúne la comunidad, especialmente cuando tienen que celebrar las grandes festividades de su fe. En Barcelona encontramos uno en el distrito de Les Corts.
  • Las casas de oración. En todo el mundo solo hay ocho, situadas en Turkmenistán, EE. UU., Uganda, Australia, Alemania, Panamá, Samoa y la India. Estos lugares de culto, pensados para que estén relativamente próximos a los bahá’ís de todo el mundo, son unos edificios sin duda espectaculares, tanto por su arquitectura como por su volumen, y se utilizan solo para la oración y la lectura de los textos sagrados (a diferencia de los centros, en ellos no se pueden impartir enseñanzas ni recitar sermones).

 

EL BUDISMO (15 de junio):

El lama Jigme Yeshe, discípulo del Gyalwang Drukpa y responsable del centro Drukpa Barcelona, y Josep Manuel Sōsen Campillo, monje budista zen, escritor y presidente del Centro Zen Nalanda han sido los protagonistas de la segunda sesión.

ORÍGENES:

Los orígenes del budismo se remontan a hace aproximadamente unos 2.600 años en la India, en un momento en que el sistema de castas —que divide a la sociedad en grupos jerárquicos a los cuales se pertenece desde el inicio hasta el final de la vida— lo impregnaba todo. En este contexto, un príncipe llamado Siddharta Gautama, después de conocer el sufrimiento humano y aislarse como un asceta (alguien que practica una vida muy austera y espiritual), encontró, a partir de su propia experiencia, el camino de la liberación y la plenitud. Se trataba de un camino no dogmático, un camino que explicaba qué forma de vida había que seguir para liberarse del sufrimiento. Este es el mensaje que Siddharta Gautama (que más tarde recibirá el nombre de Buda) descubrió con su propia experiencia y que después transmitió a otras personas. En un primer momento, el mensaje se difundió por el subcontinente indio y, posteriormente, se irradió por todo Oriente.

El budismo es una fe, una doctrina filosófica y/o religiosa no teísta (sin dioses) que tiene múltiples escuelas doctrinales. Se considera que actualmente hay en el mundo unos 500 millones de budistas, lo que la convierte en la cuarta tradición religiosa con mayor número de seguidores a escala mundial.

LAS CONVICCIONES FUNDAMENTALES:

Buda resumió sus aprendizajes en cuatro puntos y ocho aspectos que deben tenerse en cuenta durante la vida. Estos aprendizajes, que fueron denominados por sus seguidores como las cuatro nobles verdades y el camino del medio, son los siguientes:

Las cuatro nobles verdades:

  1. En la vida hay, fundamentalmente, insatisfacción y sufrimiento.
  2. La causa de la insatisfacción y el sufrimiento radica en el deseo.
  3. Las personas pueden liberarse de la insatisfacción y el sufrimiento liberándose del deseo.
  4. Para liberarse del sufrimiento hay que seguir el camino que se deshace de los deseos: el noble camino de los ocho pasos, el camino del medio.

El camino del medio: es lo que permite distinguir lo importante de lo que no lo es. Y se concreta teniendo una actitud recta en los ocho aspectos siguientes:

  1. En el conocimiento, comprendiendo las cuatro nobles verdades.
  2. En la intención, buscando el bien de todo el mundo.
  3. En la palabra, sin decir mentiras y utilizando palabras conciliadoras.
  4. En la acción, haciendo el bien.
  5. En el empleo correcto, ganándose la vida sin hacer daño ni contraviniendo los propios principios.
  6. En el esfuerzo equilibrado y constante.
  7. En la atención mental continua.
  8. En la actitud mental, concentrándose y meditando.

La extinción del sufrimiento permite, según el budismo, llegar al nirvana, un concepto clave en el budismo: el estado espiritual libre de contaminantes de la mente. Mientras no se llega al nirvana, se vive en la rueda de renacimientos, donde el karma tiene un peso decisivo. El karma es la ley de causa y efecto según la cual las acciones que lleva a cabo cada cual tienen consecuencias en el futuro.

LOS TEXTOS:

El canon budista se compone de dos tipos de textos: los sutra y los sastra. Los sutra son la recopilación de las enseñanzas directas de Buda. Se dividen en tres grupos, que reciben el nombre de Tripitaka (tres cestos) y recogen los tres adiestramientos o enseñanzas principales del budismo: la ética, la concentración y la sabiduría. Los sastra son los comentarios de los textos de Buda hechos por sus discípulos.

LAS ORACIONES Y LAS PRÁCTICAS:

La manifestación externa del budismo varía mucho según la tradición y el país donde se practica, ya que se adapta a cada cultura preservando su esencia. A pesar de todo, se suelen practicar unos rituales comunes que incluyen oraciones y meditaciones.

Los días de luna llena, las personas budistas se dedican más intensamente a la práctica, respetan algunos de los preceptos propios de los monjes budistas y se reúnen para rezar con otros practicantes. Sin embargo, cada uno sigue su sadhana (su práctica personal, que incluye oraciones y meditaciones cotidianas) y en ocasiones hace retiros para dedicarse intensivamente a la meditación.

De hecho, la meditación es la práctica común de todas las personas budistas. Tiene dos aspectos: el de la concentración y el de la reflexión. El primero sirve para serenar la mente y desarrollar la capacidad de atención y concentración, mientras que el segundo desarrolla la sabiduría del conocimiento.

LAS CORRIENTES:

Se puede hablar de tres corrientes en la tradición budista.

  • El budismo Theravada o Hinayana, enfatiza más el aspecto psicológico. Es la única escuela budista que ha sobrevivido entre las distintas escuelas del tiempo de Buda Sakyamuni. Es un camino de liberación personal que muestra cómo poner fin al propio sufrimiento para llegar al estado de nirvana. El ideal del Theravada es convertirse en un arhat, una persona que renuncia al sufrimiento y sus causas, pensando sobre todo en la propia liberación para poder ayudar después a los demás a liberarse también. Se ha establecido básicamente en los países del sureste asiático. Esta etapa se conoce como «el primer giro de la rueda del Dharma».
  • Posteriormente se desarrolló la corriente Mahayana, que se enfoca más en la práctica y la meditación. El ideal del Mahayana es convertirse en un bodhisattva, un ser que no solo está preocupado por su liberación, sino que busca, en primer lugar, la de todos los seres y los ayuda a conseguirla, dejando su propia liberación para después. El resultado de la práctica del camino Mahayana es la plenitud del ser, que recibe el nombre de budeidad, despertar o iluminación. Es «el segundo giro de la rueda del Dharma». El budismo Mahayana pasó de la India a China, y de este país a Japón, y finalmente llegó a Occidente en el siglo XX. En su adaptación a Extremo Oriente se convirtió en budismo zen.
  • Un desarrollo posterior dio lugar al camino del Vajrayana, que se enfoca más en el aspecto esotérico. Más complejo, utiliza métodos de yoga para transformar las energías de la persona y conseguir la budeidad o la propia plenitud, siempre en beneficio de los demás. Es «el tercer giro de la rueda del Dharma». El budismo Vajrayana, a través de la figura del Dalai Lama, ha sufrido una evolución muy rápida a consecuencia de la expulsión del pueblo tibetano de su país, el asentamiento en territorio de la India y el Nepal y su posterior salto a Occidente.

EL LUGAR DE CULTO:

El budismo es una tradición muy diversa, lo que hace que también sean diversos los tipos de lugares de culto y que, en muchos casos, no podamos hablar estrictamente de «culto». Así, en el budismo Mahayana, encontramos el budismo zen, en el que el lugar de culto más común es el dojo, un espacio muy sencillo pensado para realizar las meditaciones propias del zen. En el budismo Vajrayana, también conocido como budismo tibetano, en cambio, la presencia de elementos mágicos hace que sus prácticas religiosas no se hagan con la sobriedad del budismo zen, y su lugar de culto, el gompa, es un espacio donde hay imágenes de buda, así como varios elementos necesarios para su tipo de meditación y oración.

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