Los beneficios sociales de la movilidad sostenible

14/02/2017 - 13:43 h

Medio ambiente. Más allá de los efectos positivos sobre la salud y el bienestar de la ciudadanía, la movilidad sostenible también tiene importantes beneficios sociales.

Una movilidad sostenible también quiere ser una movilidad segura, eficiente y equitativa.Por lo tanto, mejorar y potenciar los desplazamientos a pie, en bicicleta y en transporte público no solo tiene importantes beneficios medioambientales y de salud pública, sino también sociales.

Por este motivo, es cosa de todos, tanto de la ciudadanía como de la Administración pública, apostar por una movilidad segura, sostenible, equitativa y eficiente que permita a los barceloneses estar en funcionamiento, que los desplazamientos estén al alcance de todo el mundo, y al mismo tiempo se reduzca la huella ecológica.

Beneficios sociales

Apostar por la sostenibilidad no solo permite luchar contra la contaminación atmosférica, sino también es una forma de hacer ciudad y beneficiar a colectivos tradicionalmente vulnerables como las personas mayores, las personas en situación de paro o las personas con rentas más bajas.

Y es que la apuesta por la movilidad sostenible y limpia asegura también una movilidad eficiente al alcance de todo el mundo, uno de los objetivos principales del Gobierno municipal, que quiere facilitar a todo el mundo la oportunidad de moverse por Barcelona sin depender del coche y la moto.

Así, según datos aportados por la encuesta de satisfacción de usuarios realizada por Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), algunos de estos sectores de la población son los usuarios más habituales de los medios de transporte limpios, como puede ser el transporte público (metro, autobús, tranvía, bicicleta): los jubilados los utilizan en un 92 % de sus desplazamientos, la población desocupada en torno un 86 % y los estudiantes, en casi un 89 %.

Al mismo tiempo, los medios de transporte limpios son los preferidos de la población con rentas más bajas (escogen medios no contaminantes un 72 % de las veces), dado el sobrecoste que supone el mantenimiento de un coche o una moto.

Todas estas estadísticas inciden en la trascendencia social que incluye el reforzamiento de la movilidad verde pública, que se añade a los beneficios medioambientales y para la salud pública que comportan los medios de desplazamiento sostenibles.

Un problema de salud pública

Actualmente, el principal responsable de la contaminación atmosférica en Barcelona es el tránsito rodado: un 44,2 % de desplazamientos que proceden de fuera de la ciudad y un 15 % de los desplazamientos internos son realizados en vehículo privado de motor.

La contaminación atmosférica es la causante de muerte prematura por enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, y también de enfermedades respiratorias y cáncer de pulmón.

También contribuye a hacer más severas otras enfermedades, como el asma, la enfermedad pulmonar crónica, la neumonía, la insuficiencia cardíaca, la coronaria, la hipertensión arterial o la diabetes, entre otras.

Al mismo tiempo, según estudios realizados por ISGlobal en la ciudad de Barcelona, se ha demostrado que la contaminación del aire urbano también tiene un efecto adverso en la maduración del cerebro de los niños y puede provocar cambios que afectan el dominio funcional, a la vez que está asociada a la reducción de la fertilidad.

Implementar una estrategia global

Siguiendo el camino iniciado por algunas grandes ciudades como Londres o París, Barcelona ha establecido medidas para reducir la contaminación en la ciudad, como son las 58 actuaciones del Plan contra la Contaminación o las propuestas del Programa contra la Contaminación del Área Metropolitana de Barcelona (AMB).

Mediante el Plan de Movilidad Urbana (PMU) 2013-2018, el Ayuntamiento de la ciudad se ha puesto como objetivo la reducción de un 21 % de la presencia de vehículos privados de motor, clave para la reducción de la contaminación ambiental, siendo consciente de que para conseguirlo requiere el despliegue de una red completa de transporte público, como puede ser la red de bus de altas prestaciones o la propuesta de conexión del tranvía, así como la promoción del uso de la bicicleta, para llegar a los 300 kilómetros de carril bici en el 2018.

Al mismo tiempo, la pacificación de las calles, con el modelo urbano de las supermanzanas, las zonas 30 o las zonas de peatones, permitirán una recuperación del espacio público por parte de la ciudadanía y la mejora de la calidad de vida.