Cómo identificar y gestionar las emociones en tiempo de confinamiento

Salud emocional. Las psicólogas del servicio Aquí t'escoltem te ofrecen consejos sobre cómo detectar sentimientos y emociones que pueden afectar a tu día a día en estos días de estado de alarma por la Covid-19 y cómo buscar soluciones para mejorar tu bienestar.

Entrada ya la tercera semana del confinamiento ocasionado por la declaración del estado de alarma como medida para contener la expansión de la Covid-19, constatamos que son días en los que se pueden experimentar sentimientos de miedo, preocupación o incertidumbre. Por ello, las psicólogas del servicio de escucha y acompañamiento para jóvenes Aquí t’escoltem recogen a continuación algunas de las emociones que pueden aparecer en esta situación inédita, pero temporal, y cómo gestionarlas.

Haceros saber que, si durante el confinamiento sentís la necesidad de pedir ayuda porque conectáis con algún malestar emocional que no sabéis cómo gestionar, o porque no os encontráis bien emocionalmente, no dudéis en escribir a consulta_aquitescoltem@bcn.cat y programar una videollamada para poder recibir acompañamiento psicológico desde casa.

Además, si os hace falta, no dejéis de contactar con los y las profesionales de los espacios y servicios juveniles de Barcelona. Todos ellos os siguen atendiendo de manera telemática durante el periodo de confinamiento.


Reconocer vuestras emociones os ayudará a superarlas

¿Qué os hace sentir el confinamiento?

Incertidumbre y miedo a la enfermedad, a los problemas económicos derivados, a la falta de recursos sanitarios y de alimentación…

  • Sentir miedo ante la situación actual es normal y puede comportar reacciones como el bloqueo y el padecimiento. Procurad entender el miedo; seguramente, si le prestáis atención, os puede indicar qué os pasa y, quizás, verlo como un aliado que os puede ayudar a gestionar la situación, hacer surgir vuestra creatividad y la ayuda a los otros.
  • Desde el miedo es posible que intentemos ir hacia el control, estrategia que no nos ayuda, pero tranquilas/tranquilos, también hay una buena noticia con respecto al control. La mala es que no controlamos prácticamente nada, la buena es que no lo necesitamos. Para poder gestionar bien lo que nos genera el miedo necesitamos flexibilidad, soltar la rigidez, lo que nos facilitará poder adaptarnos a todos los cambios que esta situación puede generar. Y sobretodo confianza: dejar el control al margen para empezar a caminar hacia la confianza en nuestras capacidades para resolver las situaciones a las que tendremos que hacer frente (aunque a veces necesitemos pedir ayuda).

Frustración por no poder seguir con vuestros proyectos, por no tener libertad de movimiento.

  • Estamos acostumbrados/as a tenerlo todo de forma inmediata y esta nueva situación requiere paciencia, detener los proyectos y hábitos por un objetivo superior. Esta situación os permite trabajar la paciencia y la tolerancia a la frustración.

Rabia y enfado porque os gustaría que las cosas fueran diferentes de cómo están sucediendo.

  • Estas emociones están dirigidas al causante de la situación, pero, a veces, éste no está bien identificado y eso puede generar reacciones de enfado hacia diferentes colectivos, la sociedad o el gobierno y puede llevar a conductas que no son de ayuda como salir a la calle, no volver a comprar en un establecimiento chino o aislarnos, en vez de crear redes de apoyo.
  • La rabia, bien canalizada, puede ser un gran instrumento para movilizarte y eliminar las injusticias que aparecen a tu vida.

Ambivalencia, ya que, por una parte, podéis sentir alegría por estar en casa y no ir a trabajar o a clase, sin embargo, por otra parte, podéis tener dudas o sentir emociones desagradables como las explicadas en este artículo.

  • La ambivalencia es inherente al ser humano. Aceptar la existencia de esta batalla interna puede hacer que el malestar disminuya.

Desorientación y desorganización porque los horarios y hábitos habituales han desaparecido.

  • Los humanos somos seres de rutinas y automatismos que nos ayudan a estructurarnos. Generar nuevas rutinas flexibles, daros tiempo y paciencia para adaptaros, os ayudará a sentiros mejor.

Aburrimiento o desmotivación porque somos seres sociales y, en general, nuestro ocio está muy relacionado con el contacto con los demás.

  • La situación de aislamiento y distanciamiento social limita la posibilidad de vinculación y cada día puede parecer igual y monótono. Aprovechad este momento para desarrollar vuestra creatividad y generar nuevas actividades, rescatar aquéllas que a menudo no realizáis por falta de tiempo o adaptar las habituales a la situación de confinamiento.

Tristeza porque lo que estamos viviendo puede suponer un luto, una ruptura con nuestra cotidianidad y rutinas, la pérdida de contacto físico con las amistades y algunos familiares.

  • Esta emoción, además, se puede incrementar a causa del mantenimiento del confinamiento, el sentimiento de impotencia y el hecho de centraros en noticias negativas.
  • Toda pérdida puede generar tristeza, pero podéis ver esta emoción como una oportunidad para crecer, valorar lo que teníais y tenéis actualmente y crear nuevas formas de relación, así como introducir actividades que os gusten hacer desde casa.

– Sentimiento de soledad y vacío generado por la falta de vinculación, por la necesidad de pertenencia y significado que ahora no se ven cubiertos.

  • La situación requiere buscar nuevas maneras de contacto aprovechando los medios que tenéis y es una oportunidad para el autocuidado, para estar con vosotros mismos/as, conoceros mejor y atender vuestras necesidades.

Claustrofobia por no poder salir de casa y sentiros atrapados/as.

  • La situación requiere estar en casa y eso puede generar la sensación de agobio de no poder salir y moverse libremente. Las barreras físicas pueden ser difíciles, pero procurad no focalizaros en lo que no podéis hacer sino en las posibilidades que tenéis, es decir, hacer desde casa aquello que os gusta, escuchar música, encontrar un espacio que te genere tranquilidad…

Ansiedad y angustia. La situación que estamos viviendo puede generar estrategias para evadiros de la realidad y de las emociones desagradables, que no son beneficiosas: fumar, comer en exceso, dormir más horas…

  • Sentir ansiedad es incómodo al principio, pero os enseña que podéis convivir con emociones desagradables. La calma y la búsqueda de alternativas para manteneros ocupados/as pueden ser una solución.