En el corazón del distrito de Sants-Montjuïc se abre paso un barrio con mucha historia, calles estrechas y mucha tranquilidad: es la Bordeta. El barrio hace gala de su pasado industrial, especialmente vinculado al desarrollo ferroviario, representado por la estación de tren de Magòria - La Campana, construida en 1912, y a la industria textil, con Can Batlló como máximo exponente. Este pasado permitió que la Bordeta se forjara una personalidad propia, íntimamente relacionada a la de los barrios vecinos: la Font de la Guatlla y la Marina de Port, en los extremos sur; Sants-Badal y Sants en la parte norte, y L’Hospitalet de Llobregat al oeste.

Haz clic para ampliar la imagen

La cobertura de la ronda del Mig dio lugar a una auténtica rambla de Badal, ahora conectada a los jardines de la Rambla de Sants. A la derecha, la Escuela Cavall Bernat.

Históricamente la Bordeta ha estado separado de estas otras zonas de la ciudad por la ronda del Mig o la rambla de Badal, la avenida de la Gran Via, la plaza de Ildefons Cerdà o las vías del tren, pero las últimas intervenciones urbanísticas de la ciudad han permitido superar estas barreras urbanas y se ha creado un distrito con un tejido urbano, social y humano indivisible.

La autogestión como pilar fundamental

La lucha vecinal ha tenido siempre mucho peso en la configuración de la fisonomía de la Bordeta. Uno de los ejemplos claros es Can Batlló, la antigua fábrica textil de Joan Batlló, recuperada por la ciudadanía desde el 2011 para convertirla en un espacio vecinal autogestionado. Nació a raíz de la reivindicación de la falta de equipamientos —en buena parte causada por la alta densidad del barrio— y se ha rehabilitado el espacio con el impulso de voluntarios y de Barcelona Activa. En la actualidad se dedica plenamente a la oferta de talleres, cursos y espacios que necesite el vecindario de forma asamblearia. “El componente humano de Can Batlló es muy heterogéneo, pero hay una conciencia social muy arraigada: si pasa algo en Barcelona, le damos apoyo”, explica Joan Costa, portavoz de Can Batlló, señalando que el equipamiento está arraigado al tejido social del resto de la ciudad.

Haz clic para ampliar la imagen

El eje central de Can Batlló es llamado calle del 11 de junio de 2011, recordando la fecha en que el vecindario abrió el recinto para transformarlo en un espacio autogestionado.

Haz clic para ampliar la imagen

En el antiguo recinto industrial de Can Batlló hay ahora pistas deportivas, huertos urbanos, espacio de perros y naves donde se llevan a cabo actividades culturales muy diversas.

Es un lugar de encuentro en constante cambio y recuperación, donde está previsto reservar una parte del espacio para zona verde y para los equipamientos que todavía falten en la Bordeta, además de equipamientos de ciudad como la Escuela de Medios Audiovisuales o el Archivo Municipal. De la cuna de Can Batlló han surgido varios proyectos que impulsan el cooperativismo, un rasgo característico del distrito de Sants-Montjuïc: son La Fera, una cooperativa de consumo ecológico, La Borda y La Reborda, dos cooperativas de vivienda en cesión de uso, y la sede Coòpolis, el Ateneu Cooperatiu de Barcelona, dedicado a la creación de empresas en régimen cooperativista.

Aparte de las innovadoras plataformas autogestionadas, en el barrio se mantienen las tradiciones con más historia, como la fiesta mayor. Se organiza la primera quincena de setiembre y, como en otros barrios del distrito, en comisiones autónomas de calles y plazas: la de la calle de los Jocs Florals de Baix; la de la rambla de Badal y las calles de Parcerisa i Quetzal, i las de las plazas de Súria y del Fènix. En el caso de esta última, se trata de una pequeña plaza en el corazón del barrio cuya comisión se ocupa de vestirla de fiesta el primer fin de semana de setiembre. “Nos gusta mucho que una vez al año las calles de la Bordeta se llenen de fiesta y que la gente pueda disfrutarlo de forma gratuita”, explica Paqui Castiella, presidenta de la Comisión de Fiestas de la plaza del Fènix. Para terminar la fiesta mayor con un final inmejorable, los cuatro núcleos de fiesta se convierten en uno solo el último día de celebración, con el acto unitario de “La Bordeta en danza” en la plaza de Celestina Vigneaux, con una chocolatada, bailes de gigantes y un festival de bailes de todo el mundo.

Convivencia de las iniciativas locales con los equipamientos de ciudad

Actualmente en la Bordeta convive el bullicio de los vecinos y vecinas que conducen el barrio, en buena parte centrados en Can Batlló y en la parroquia de Sant Medir como principales polos sociales y culturales de la zona, con auténticos equipamientos de ciudad como la Ciudad de la Justicia, inaugurada en el 2009 en el límite del término municipal de L'Hospitalet o los que se están instalando en Can Batlló. Estos edificios y la buena conexión con transporte público y privado que ofrece la Bordeta hacen de este tranquilo barrio un nuevo punto de referencia en la ciudad.

Haz clic para ampliar la imagen

La Parroquia de Sant Medir es el inicio y el final del pasacalle de los grupos de romeros por las calles de la Bordeta, el primer domingo después de Sant Medir.

Haz clic para ampliar la imagen

La jornada de La Bordeta en Danza cierra cada año la Fiesta Mayor de la Bordeta, organizada por las comisiones de fiestas del barrio.