El Poble-sec es el barrio de los contrastes. En él convive la herencia del ocio de la Barcelona de los años sesenta, representada por El Molino, con la apertura de nuevos negocios de alimentación de todo el mundo. Es también un barrio representativo de la reconocida acogida barcelonesa: las personas que lo habitan y pasean diariamente por él son muy diversas, venidas de todas partes del mundo para aprovechar las oportunidades que ofrece la ciudad. Todas ellas, sin embargo, tienen un objetivo común: mantener el barrio y su identidad cultural para sus vecinos y vecinas.

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El Poble Sec es el barrio que hay entre el Paral·lel y Montjuïc.

Lugar de encuentro de personas y tradiciones diversas

Este espacio de la ciudad, agrícola en sus inicios, ha sido históricamente valorado por su proximidad al mar, por lo que durante siglos ha sido una zona dinámica y representada por la acogida de personas de orígenes diversos. Desde 1750 ha estado dominado por el Castillo de Montjuïc, situado en lo alto de la montaña que configura la forma de vivir de los habitantes de la zona, y que actualmente es la mayor zona de recreo de la ciudad, si tenemos en cuenta la amplia oferta cultural y deportiva que ofrece.

Estas ventajas posibilitaron que fuera una de las primeras zonas urbanizadas de la ciudad, aprovechando el impulso del Plan Cerdà con respecto a L’Eixample, a mediados del siglo XIX, y que se crearan los cuatro vecindarios que integran el barrio: la França Xica, Satalia, Santa Madrona y las Hortes de Sant Bertran. El cambio urbanístico posibilitó la llegada de trabajadores para las industrias del Poble-sec, como La Canadenca —unas industrias que secaron los pozos de la zona, lo que dio nombre al barrio—, que convivían con las idas y venidas de los marineros y los trabajadores del puerto.

La tradición comercial centenaria lucha por estar presente en el Poble-sec, a pesar del boom que han supuesto el turismo y el sector terciario. En este sentido, Lídia López, representante de la Asociación de Comerciantes Poble-sec Paral·lel, destaca que “aunque se han vivido momentos mejores, el comercio del barrio se encuentra en buen estado de salud”.

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La sociedad coral els Moderns del Poble Sec, los Grallers y los gigantes Quimet del Poble Sec, Armand de Montjuïc y Rosa del Paral·lel animan el pregón de la Fiesta Mayor.

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La plaza del Sortidor es uno de los centros de la vida del barrio. Existe el centro cívico con una amplia programación de actividades.

Personalidad y sed de cultura

La personalidad del barrio se conserva actualmente en una de las vías principales del barrio, la calle Blai, próxima a la avenida del Paral·lel. Esta callejuela representa el corazón del barrio, allí donde los vecinos y vecinas se relacionan entre ellos, donde se crean las entidades del barrio. El vecindario está realizando un esfuerzo por recuperar este eje a través de la actividad cultural, con iniciativas como la Biblioteca Poble-sec - Francesc Boix o la librería La Carbonera, y la actividad económica, como CooperaSec, con lo que se hace patente el pasado cooperativo del distrito.

Se trata de unas cualidades que quieren aprovechar las socias de la librería La Carbonera, Mar Redondo y Carlota Freixenet, un comercio abierto recientemente en la calle Blai. “Si estamos aquí es por la gente del barrio, y hemos construido la librería para el vecindario de la zona”, explica Mar Redondo. “Tenemos también libros en otras lenguas, atendiendo a la diversidad del barrio: hay gente de diferentes orígenes, y queremos que eso también se plasme dentro de la librería”, continúa. El objetivo de iniciativas como la suya es mantener la tranquilidad que supone estar a los pies de Montjuïc y proteger el núcleo del barrio de la actividad hostelera de baja calidad.

Un barrio unido en el terreno deportivo

El Poble-sec ofrece muchas oportunidades en el terreno deportivo. Un buen ejemplo es el club de fútbol sala Terra Negra, que prioriza la educación de los niños que participan en él, o el equipo de críquet Youngster Cricket Club, gestionado por Shahbaz Shaukat. En su equipo se encuentran una trentena de jóvenes españoles, indios, pakistaníes y bangladesíes para practicar un deporte poco conocido en España, pero con muchas oportunidades en cuanto a los valores que transmite. “Hemos colaborado con los institutos de la zona con el fin de fomentar el deporte entre los más pequeños”, explica Shahbaz.

La tarea del club de fútbol sala Terra Negra es destacable, especialmente en el terreno de la educación y la inclusión a través del deporte, si tenemos en cuenta que incluye tres equipos formados por personas con discapacidad psíquica. “Siempre lo hemos tenido muy claro: queremos que el club deportivo tenga una vertiente social, que sea un punto de encuentro entre la ciudadanía”, explica Marisol Duque, presidenta del club de fútbol sala Terra Negra. Su ubicación en el IES Consell de Cent, del barrio, supone un polo de atracción para los jóvenes durante toda la semana fuera del horario escolar.

El Paral·lel, el eje a trabajar

La cuestión pendiente del vecindario del Poble-sec es la reapropiación de zonas que todavía ven muy lejanas, como la avenida del Paral·lel, punto de unión del barrio con Sant Antoni y el Raval, y que en el pasado representaba uno de los componentes más importantes de su personalidad, con El Molino. Tanto es así que esta zona bohemia de la ciudad ha visto nacer a cantautores como Joan Manuel Serrat, conocido como “el noi del Poble-sec”, Peret o Jaume Sisa, y actualmente bebe de la influencia del Instituto del Teatro, situado también en el barrio.

Con el paso de los años se ha perdido una parte del sentimiento cultural del barrio, y hemos olvidado esta zona como barrio”, explica Mar Redondo. Se trata de una zona dedicada actualmente al ocio, con teatros tan importantes como el Teatro Victoria, el Teatro Apolo o el Teatro Condal, establecimientos momentáneamente lejanos a la ciudadanía del barrio. “Tenemos que reapropiarnos de nuevo de la identidad cultural del barrio: no queremos vender el Poble-sec como una postal, sino como una identidad”, concluye Redondo.

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El Plan d’Usos del Paral•lel preserva la diversidad comercial y cultural que es patrimonio histórico de esta avenida.

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La Muestra de Entidades del Poble-sec saca el Paral·lel toda la riqueza asociativa y cooperativa del barrio.