Sant Gervasi-Galvany es el barrio de la zona alta más cercano al centro de Barcelona, y por eso tiene tanta vida. Junto al barrio de la Vila de Gràcia, la ronda del Mig y la avenida Diagonal, ofrece mil y un establecimientos gastronómicos, un gran número de comercios y una importante zona de ocio nocturno. Se pueden distinguir sectores diferentes, como el Turó Park o Sant Gervasi sur.

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Plaza de Molina, uno de los puntos neurálgicos del barrio

Lo primero que se erigió fue el mercado, en cuyos entornos se construyeron viviendas. La llegada del tren de Sarrià, que cruzaba el barrio, acabó de impulsar el proceso de urbanización.

Pese a tener esta gran actividad en algunas partes, también dispone de varios rincones para relajarse y, en general, el vecindario lo define como un barrio agradable para vivir. “Es un núcleo muy tranquilo y tenemos la suerte de tener parques magníficos para pasear”, explica Bartolomé Criado, presidente de la Asociación de Vecinos y Comerciantes del Turó Park.

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“La vida de barrio se ha mantenido con el paso del tiempo. Aquí, los vecinos de toda la vida nos conocemos todos.”

Bartolomé Criado, presidente de la Asociación de Vecinos y Comerciantes del Turó Park

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“Los comercios del barrio son pequeños, pero hay un comercio de proximidad lo bastante grande para abastecer perfectamente al vecindario.”

Salvador Albuixech, a la derecha, con polo azul, presidente de la Asociación de Comerciantes de Sant Gervasi Barnavasi

El mercado, el comienzo de todo

Sant Gervasi-Galvany era el antiguo barrio de Lledó, que pertenecía al municipio de Sant Gervasi de Cassoles. Cuando se empezó a urbanizar, a mediados del siglo XIX, lo primero que se erigió fue el mercado. A su alrededor se construyeron viviendas y la llegada del tren de Sarrià, que cruzaba el barrio por la actual Vía Augusta, acabó de impulsar este proceso de urbanización. Ya en el siglo XX se construyó el histórico Turó Park, con un parque de atracciones frecuentado por la burguesía. Las atracciones desaparecieron hace muchos años, pero la reciente rehabilitación de estos jardines históricos ha recuperado el antiguo teatrillo, donde se realizan actividades familiares.

A diferencia de otros barrios de Barcelona, aquí el calor de antaño no se ha perdido. “Vivo en el barrio desde los años en que el viejo tranvía subía las calles y puedo decir que el ambiente casi no ha cambiado; todos los vecinos nos conocemos”, asegura Maria Pia, miembro de la Asociación de Vecinos de Sant Gervasi Sud. Salvador Albuixech, presidente de la Asociación de Comerciantes de Sant Gervasi Barnavasi, coincide con su vecina: “A medida que la población del barrio fue aumentando, se creó un ambiente de proximidad que todavía se mantiene”.

La vida de barrio se ve reflejada en un tejido asociativo fuerte, especialmente con respecto al comercio.

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Vista aérea de la plaza de Francesc Macià

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El parque de Monterols es uno de los pulmones del barrio

Un calor que mueve el barrio

Este calor, que ha perdurado con el paso del tiempo, se traduce en un tejido asociativo fuerte, especialmente con respecto al comercio. “En los últimos años, hemos conseguido crear un tejido comercial consistente, en el que el comercio de proximidad juega un papel muy importante”, explica Criado. Así pues, aquí es fácil ir a comprar y que te atienda un vecino o una vecina de toda la vida con quien puedes ponerte a charlar.

La vida de barrio, como no podía ser de otro modo, también se ve reflejada con la celebración de actividades culturales. El Turó Park tiene fiesta mayor propia, que se celebra el 9 de junio para conmemorar la inauguración del antiguo parque de atracciones. El pistoletazo de salida de esta celebración es el concierto de habaneras en la plaza de Wagner, mientras que el punto final lo marca el concierto de homenaje a Pau Casals, que se lleva a cabo en el mismo Turó Park. En Sant Gervasi sur también tienen su fiesta mayor, con la plaza de Molina y la plaza de Cardona como puntos neurálgicos. En la primera es tradicional el concierto de góspel, y en la segunda, las actividades infantiles.

La recuperación de los jardines de Can Ferrer, una finca ochocentista situada en la calle de Alfons XII, delante de la calle de Oliana, los convierte, a la vez, en pulmón verde y espacio para los vecinos y vecinas.

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Jardines de Can Ferrer, que abrieron sus puertas en junio del 2018

Can Ferrer, un pequeño triunfo para el vecindario

Uno de los principales problemas del barrio era la falta de espacios vecinales, lo que se ha solucionado con la recuperación de los jardines de Can Ferrer, una finca ochocentista que ahora sirve, a la vez, de pulmón verde y de espacio para los vecinos y vecinas. El vecindario se muestra muy contento con la consecución de esta reivindicación histórica y valora también que se mantenga parte de la casa: “Es importante conservar parte de la fachada de esta antigua finca, porque la tenemos integrada en el paisaje.”

La recuperación de Can Ferrer no es la única mejora que ha experimentado el barrio en los últimos años: “Las calles han mejorado muchísimo, especialmente con respecto a la ampliación de las aceras”, explica Pia. También se ha visto una evolución en los sistemas de seguridad. Sant Gervasi-Galvany es un barrio con una renta per cápita bastante alta, y por este motivo los robos son uno de sus principales problemas. No obstante, actualmente, se está empezando a solucionar en algunas zonas como la del Turó Park mediante un sistema de cooperación entre vecindario, conserjes y policía.

Sin embargo, el núcleo todavía tiene algunos problemas que afrontar, como los casos de incivismo que suelen producirse en el Turó Park o la mejora de las comunicaciones. Tal como explica Criado: “Sant Gervasi-Galvany es una zona muy bien conectada con el centro de Barcelona, pero un poco aislada de los demás barrios del distrito, y es por eso por lo que el vecindario reclama la implantación de un bus de barrio."

Como los demás barrios del distrito, Sant Gervasi-Galvany dispone de un gran patrimonio arquitectónico. Algunos buenos ejemplos son las casas Sagnier, hoy casal de jóvenes, y Muñoz Ramonet.

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Jardines de Muñoz Ramonet y Palau del Marquès d’Alella

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Jardines y finca de Can Castelló

Mil y un tesoros arquitectónicos y naturales

Como los demás barrios del distrito de Sarrià-Sant Gervasi, incluye un gran patrimonio arquitectónico. Dos buenos ejemplos son la Casa Sagnier, un edificio de aire rural donde actualmente hay un casal de jóvenes, y la Casa Muñoz Ramonet, una magnífica torre ajardinada que servirá de biblioteca pública.

Pero lo que los vecinos valoran más es el gran número de zonas verdes. No solo el Turó Park sirve para salir a pasear y disfrutar del aire libre, también espacios como los jardines del Dr. Samuel Hahnemann, los de Can Castelló o el parque de Monterols. De hecho, Sant Gervasi-Galvany es la perfecta combinación entre la armonía de la naturaleza y la vitalidad de la vida de barrio. Un lugar donde es difícil aburrirse, pero que ofrece una tranquilidad asegurada.

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Edificio Alhambra, en la calle de Berlinès

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Entrada al Turó Park