'Tiempo, ciudadanía y desigualdades' se añade a la colección Dossier del Tiempo

El nuevo estudio es una aproximación a los usos del tiempo diario y al derecho al tiempo propio y su vinculación con las desigualdades sociales.

‘Tiempo, ciudadanía y desigualdades’ es la nueva publicación de la colección Dossiers del Tiempo que ha presentado el Departamento de Programas de Tiempo del Ayuntamiento de Barcelona en el Centro para la Innovación Socioeconómica de Barcelona Activa (InnoBA), el 18 de febrero.

El número 16 de la colección abre una nueva línea de análisis centrada en los retos que se derivan de la agenda social y de las posibilidades de intervención para la transformación, por lo que el tiempo se entiende como un catalizador y espejo de la complejidad social que define la sociedad actual. Este trabajo ha sido elaborado por las profesoras de sociología de la Universidad del País Vasco UPV / EH Matxalen Legarreta Iza, y Marina Sagastizabal Emilio-Yus.

El volumen presenta una reflexión sobre el uso del tiempo y las desigualdades sociales desde una perspectiva que interpreta la organización del tiempo como un derecho de ciudadanía, analiza las desigualdades y pone en valor los datos sobre el empleo y la distribución del tiempo diario producidos por el Instituto Vasco de Estadística-Eustat, de manera quinquenal, entre 1993 y hasta 2018.

Los usos del tiempo no son los mismos para todos y todas
“El día es un recurso escaso de 24 horas y el tiempo no se distribuye de manera igualitaria. Hay que hacer una reflexión profunda en torno a que los derechos no son los mismos para todos en el sistema de bienestar que conocemos”, según ha introducido Sara Moreno, directora científica del dossier y profesora del Departamento de Sociología de la UAB e investigadora del Centro de Estudios Sociológicos de la Vida Cotidiana y el Trabajo y del Instituto de Estudios del Trabajo.

El estudio revisa la estandarización del tiempo de vida que proporciona el modelo de ciudadanía laboral enmarcado en el Estado del bienestar actual. Por un lado, construye un proyecto vital erigido en torno a un ciclo de vida estructurado en tres etapas (educación, producción y jubilación), y por otro, promueve la división de la jornada laboral-tiempo libre, que desprecia el valor del tiempo dedicado a los trabajos domésticos, de cuidados y voluntariado, que a menudo recaen con más peso en las mujeres.

Los datos de los 20 años de encuestas de usos del tiempo realizadas en el País Vasco por el Instituto Vasco de Estadística-Eustat, pionero a escala internacional y fuente de referencia del dossier, revelan que la población con empleo destina al día unas 7 horas al trabajo remunerado, las personas que realizan trabajo doméstico y de cuidado dedican unas 2 horas y media diarias a dichas ocupaciones y las que llevan a cabo trabajo voluntario, cuando lo realizan, invierten en ello al rededor de 2 horas. El índice de feminización en el ámbito doméstico y familiar determina que las desigualdades  entre mujeres y hombres son más acusadas en este entorno que en el resto de actividades diarias (empleo, formación, ocio, trayectos y necesidades fisiológicas.

En los 20 años estudiados, la brecha de género disminuye en los trabajos domésticos pero se mantiene en el ámbito de los cuidados. De esta forma, tomando en cuenta tanto el tiempo dedicado al empleo, como al destinado al trabajo doméstico y de cuidados, las mujeres trabajan 7 horas horas más que los hombres a la semana, lo que produce que carezcan de tiempo propio.

Según Segastizabal, predomina un “concepto de ciudadano hegemónico -hombre blanco heterosexual encargado de llevar el pan a casa- que perpetúa una pauta de vida tradicional alrededor de una familia nuclear que deja al margen otras formas de organizar el tiempo”.

“Nos hemos fijado que el tiempo de las amas de casa, que trabajan a tiempo completo, no está reconocido, se mantiene invisibilizado; de hecho, se las categoriza de inactivas cuando dedican una quinta parte de su tiempo, alrededor de 5 horas diarias, a las tareas doméstico-familiares”, destacó Legarreta.

Hacia un modelo de ciudadanía inclusiva
La división sexual del trabajo es una pieza clave y que se ha podido sostener gracias a la ocultación de la aportación del trabajo doméstico y de cuidados realizada por las mujeres. Las autoras proponen un modelo de ciudadanía inclusiva, que tenga presente una mirada interseccional en la concepción de los tiempos, la que interrelaciona la simultaneidad de opresiones de clase, género, raza y sexualidad que atraviesan la identidad de cada persona.

El concepto de ciudadanía inclusiva se construye de manera multidimensional, no-jerárquica, desde la justicia temporal y con derecho al tiempo propio. El derecho al tiempo propio se fundamenta en tres principios: a) la autodeterminación del tiempo por parte de todos los sujetos; b) la valoración y el reconocimiento de todos los tiempos; y c) la distribución equitativa del tiempo de todo el mundo, independientemente del género, la edad, la clase social o la raza.

Esta perspectiva feminista debe romper con el modelo obsoleto de jornada 8-8-8, en el que el tiempo se reparte entre 8 horas dedicadas al trabajo productivo, 8 horas al ocio -incluyendo el consumo- y 8 horas, de descanso ; ya que este invisibiliza el tiempo dedicado a los cuidados.

En el camino hacia la ciudadanía inclusiva, las autoras recomiendan:

  • Valorar y reconocer los tiempos reproductivos, con derechos sociales, económicos y políticos.
  • Fomentar una organización de la vida cotidiana para todos, teniendo en cuenta que somos seres vulnerables e interdependientes, ya que en un momento u otro, necesitaremos que nos cuiden.
  • Redistribuir la riqueza y desprivatizar los sectores estratégicos como el de la salud y los recursos naturales.

El acto se enmarcaba en torno a la conmemoración, el 22 de febrero, del Día Europeo para la Igualdad Salarial entre Mujeres y Hombres, conmemoración que pretende hacer más visible la brecha salarial entre mujeres y hombres y que responde a una llamada del Parlamento Europeo para sensibilizar a la ciudadanía y mostrar el papel fundamental de los agentes sociales en la reducción de la brecha. Se basa en uno de los principios fundacionales de la UE: “El mismo sueldo por el mismo trabajo”.

En el acto también ha participado Emilia Pallàs, directora Ejecutiva de Desarrollo Económico de Proximidad de Barcelona Activa, y Raquel Gil, Comisionada de Promoción de Empleo y Políticas contra la Precariedad Laboral del Ayuntamiento de Barcelona.

Se pueden consultar los ejemplares publicados por la colección Dossiers del Tiempo hasta la actualidad en la web del Departamento de Programas de Tiempo, en la sección de Publicaciones.