Ricard Vinyes i Ribas

Ricard Vinyes i Ribas

Comisionado de Programas de Memoria

Un patrimonio que proteger, transmitir y promover

Barcelona ha sido, y sigue siendo, escenario central de acontecimientos, conflictos y luchas sociales importantes para la historia, no solo de Cataluña, sino también del Estado español y de Europa. El movimiento obrero, el antifascismo, las luchas por la igualdad de géneros, el feminismo, los esfuerzos por sobrevivir y la radicalidad democrática popular han vivido en la ciudad algunos de sus momentos esenciales, y constituyen un patrimonio ético, político y cultural de la ciudadanía.

Por este motivo, ciudadanas y ciudadanos son depositarios y herederos legítimos de este pasado en todas sus formas y expresiones. Lo son de la historia que han vivido y de la memoria que les ha sido transmitida, a veces de manera natural y en ocasiones desde la marginalidad provocada por la persecución, el dominio político o el simple desprecio cultural debido a situaciones de subalternidad social o de género.

El uso de este pasado, vivido o transmitido, genera memorias múltiples, y entre ellas las que proceden de tradiciones culturales y luchas políticas y sociales basadas en los valores de la democracia y la igualdad, que constituyen un legado productivo, útil para el ejercicio de la ciudadanía contemporánea.

Este legado compone un patrimonio ético y político que es necesario conservar y transmitir, y también hay que estimular su investigación, su visibilidad y el ejercicio de su uso. Así, la política memorial municipal, orientada y gestionada por el comisionado y los órganos y equipamientos que lo constituyen, asume la memoria no como un deber imperativo, sino como un derecho civil que debe garantizar a la ciudadanía la preservación, el acceso y el uso de este patrimonio, velar por las estructuras de transmisión memorial y crear nuevas estructuras, en su caso, a fin de que disponga libremente de elementos que le permitan participar en la construcción de una imagen del pasado.

Con este objetivo, el comisionado protege y estimula el ejercicio de este derecho estableciendo e implementando una política garantista, relativa no tan solo al pasado de la república, la guerra y la dictadura —que, de manera coloquial, se reúnen bajo la denominación de memoria histórica—, sino extensible al conjunto de movimientos o acontecimientos, que, sin límite cronológico, constituyen la memoria democrática y popular, la memoria del esfuerzo por obtener cotas mayores de democracia, igualdad y bienestar.

Las estructuras que garantizan la posibilidad de traspasar vivencia y conocimiento son de naturaleza muy variada, y van desde el asociacionismo hasta las diversas expresiones formales del arte o la investigación, las conmemoraciones, los monumentos, los espacios, las itinerancias y las señalizaciones, entre otros.

Este es el marco general de actuación del comisionado de Programas de Memoria, que dispone de la Dirección de Memoria e Historia, del Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB), como eje vertebrador y de coordinación de distintos equipamientos municipales que activan las actuaciones memoriales en la ciudad, potenciando la participación ciudadana organizada con el objetivo de generar investigación, difusión y reflexión crítica sobre el pasado.

Para saber más:

Entrevista del crítico cultural holandés, Sebastiaan Faber, a Ricard Vinyes. 

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