Un total de 1.322 refugios, la ciudad subterránea para sobrevivir a los bombardeos

30 de mayo de 2023

Ajuntament de Barcelona

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Libros. Presentación del libro el martes 6 de junio, a las 18.30 horas, en el salón de actos de La Model (Entença, 155).

El Ayuntamiento de Barcelona publica ‘1.322. Una mirada fotogràfica als refugis antiaeris de Barcelona’, de Xavier Domènech y Ana Sánchez, el legado que los bombardeos de la Guerra Civil dejaron bajo las calles de Barcelona, patrimonio único en Europa. Este trabajo fotográfico y de investigación se muestra en la exposición “1.322. Refugios antiaéreos de Barcelona”, en La Model. Espacio de Memoria de Barcelona, del 30 de marzo al 31 de julio de 2023, organizada por la Concejalía de Memoria Democrática.

Este libro ofrece 170 imágenes inéditas de los refugios antiaéreos de la Guerra Civil en Barcelona, que entre 1937 y 1939 salvaron miles de vidas. Refugios comunitarios, privados, de fábricas colectivizadas, de instituciones republicanas y de dirigentes políticos, como Juan Negrín o Lluís Companys, muestran una ciudad escondida a 10 metros bajo tierra.

“Ya no hay bocas de refugios vomitando a la noche aullidos de madre, ya no volverán por el cielo a matar niños: a partir de ahora, chavales, el peligro acechará en todas partes y en ninguna, la amenaza será invisible y constante”, escribe Juan Marsé en Si te dicen que caí.

La ciudad de Barcelona se convirtió en territorio de ensayo previo a la Segunda Guerra Mundial, que, bajo la alianza entre las tropas franquistas y el fascismo italiano, se aprovechó de la vulnerabilidad de una sociedad que vivía el periodo de la Guerra Civil. El objetivo, además de destruir las industrias de la ciudad, era acobardar a la población y ser el objetivo principal mediante los bombardeos constantes. Esta nueva técnica, denominada bombardeos de saturación, se aplicó primero en Barcelona, después en Cataluña, como banco de experimentación, y, posteriormente, en Europa.

Los refugios, modelo de resistencia

El resultado de estos ataques fue que más de un millón de kilos de bombas cayeron sobre Barcelona y produjeron más de 2.700 muertes y unos 7.000 heridos entre el 13 de febrero de 1937 y el 25 de enero de 1939. Pero la reacción de la ciudadanía, como modelo de resistencia, supervivencia y rechazo, fue construir refugios antiaéreos, con el objetivo de protegerse de los bombardeos. Un total de 1.322 refugios se construyeron en la ciudad de Barcelona y ahora forman parte de nuestro patrimonio y de la memoria colectiva, como elemento, también, de autoorganización popular.

“En los refugios entendí que, si en Barcelona se inauguró una nueva manera de hacer la guerra, también germinó una nueva y extraordinaria capacidad de resistir: por primera vez, lejos del frente, la población de una ciudad de 100 kilómetros cuadrados agujereaba el suelo a pico y pala y luchaba por mantener una frágil cotidianidad bajo las bombas”, explica Ana Sánchez, coautora del libro.

Una vez acabada la guerra, los refugios pasaron al olvido. “En un principio, algunos se conservaron pensando en el intento franquista de intervenir en la Segunda Guerra Mundial al lado de sus hermanos fascistas y nazis, mientras que otros fueron utilizados como espacio de juego por niños y niñas supervivientes o, incluso, sirvieron de primeras barracas a las familias que llegaban a la ciudad. Finalmente, la Barcelona desarrollista acabó por soterrarlos del todo. La recuperación de su memoria llegó con la nueva etapa democrática. Y, de nuevo, la iniciativa del tejido social de la ciudad fue clave en el proceso. De hecho, los refugios, como un fragmento de un pasado presente, parafraseando a Octavio Paz, son el testimonio insobornable de la historia”, explica Xavier Domènech, coautor del libro.

Sociedad civil autoorganizada

De los 1.322 refugios inventariados, cifra que da título al libro y a la exposición, tan solo un 5 % se construyeron directamente desde las instituciones, mientras que otro 10 % recibieron subvención pública. El resto fue obra de la sociedad civil autoorganizada. De hecho, la densidad de refugios no se corresponde con las zonas más castigadas por la Aviazione Legionaria y la Legión Cóndor, sino que está directamente vinculada al tejido asociativo. De este modo, barrios como Les Corts, Sarrià o Sant Gervasi, que, además, tenían menos densidad de población, contaban con muchos menos refugios en proporción que Ciutat Vella, Sants o Gràcia, donde la cultura de cooperación entre vecinos estaba fuertemente arraigada.

Presentación: el 6 de junio

El martes 6 de junio, a las 18.30 horas, en el salón de actos de La Model (Entença, 155), se celebrará la presentación del libro. En el acto participarán los autores del libro, Ana Sánchez, periodista y fotógrafa, y Xavier Domènech, profesor de historia de la Universidad Autónoma de Barcelona, así como David Fernàndez, periodista, y Jaume Muñoz Jofre, director de Memoria, Historia y Patrimonio del Ayuntamiento de Barcelona.

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