La Chiapaneca: del café de especialidad al “Día de los Muertos”
En los mercados de Barcelona encontramos productos de todo el mundo, pero también historias que nos acercan a otras culturas a través de la comida.
Este es el caso de La Chiapaneca, un puesto del mercat de Les Tres Torres que estos días nos invita a descubrir una de las tradiciones más emblemáticas de México: el Día de los Muertos.
Esta festividad, que tiene lugar entre finales de octubre y los días 1 y 2 de noviembre, es una forma de recordar y honrar a los seres queridos que ya no están, invitándolos simbólicamente a regresar para compartir, una vez más, la vida, la comida y la celebración.
La Chiapaneca nació en 2019 de la mano de dos emprendedores apasionados por el café, con la voluntad de dar visibilidad a las comunidades productoras mexicanas y lograr que el café de especialidad del país fuera reconocido internacionalmente. Como explica Clàudia Vázquez, una de las fundadoras: “Muchas veces no se habla de la historia que hay detrás del café de especialidad; por eso queríamos dar voz a todas aquellas personas que trabajan la tierra y que a menudo no tienen la oportunidad de contar su historia.”

Representar el trabajo del campo y de la cafeticultura era una de las principales motivaciones de este negocio. Por ello, el logotipo del puesto representa a una mujer caficultora, “en homenaje a las mujeres que sostienen el día a día de este oficio”.
La Chiapaneca ofrece todo tipo de cafés de especialidad de alta calidad, chocolate, cacao y repostería mexicana, conocida por su creatividad y sus colores vibrantes.
Entre sus especialidades, Clàudia recomienda probar las “conchas” —un pan dulce y suave con sabor a vainilla, chocolate o pinole— y el “pan de muerto”, que cobra protagonismo en estas fechas. Este pan representa una tumba: el círculo de la parte superior simboliza el cráneo, las líneas son los huesos y el azúcar representa el recuerdo de los difuntos. Aromatizado con cáscara de naranja y canela y cubierto con azúcar moreno, es uno de los elementos más representativos de las ofrendas, ya que su color y su aroma sirven para atraer a los espíritus.
Clàudia explica que el Día de los Muertos es mucho más que una fiesta: “Para los mexicanos, la muerte no es algo negativo. No se le tiene miedo. Es un momento para recordar con alegría y amor.” Durante estos días, las familias levantan altares llenos de color y ofrendas: flores, comida, dulces, fotografías y todo aquello que le gustaba a la persona querida. Alrededor de estos altares se ríe, se comparten historias y se comen dulces típicos como el pan de muerto.
En definitiva, el Día de los Muertos es una forma preciosa de mantener viva la memoria de quienes ya no están. Y en los mercados de Barcelona, gracias a puestos como La Chiapaneca, podemos descubrir estas tradiciones a través de los sabores, los aromas y las historias que cruzan fronteras.
