Camí escolar, espai amic

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El Camino escolar, espacio amigo pretende que los chicos y las chicas de la ciudad ganen autonomía personal y calidad de vida mientras van y vienen solos a la escuela, pasean por el parque, van al casal o a hacer deporte..., promoviendo a la vez un compromiso de participación de la comunidad.

Para conseguir esta finalidad es necesario incidir tanto en la población infantil como en los adultos, por eso hay que generar actuaciones que contribuyan al replanteamiento de actitudes por ambas partes: los chicos y las chicas tienen que poder experimentar y aprender a valorar los riesgos mientras la comunidad, entendida como ciudadanía organizada o no, tiene que contribuir a poner las condiciones de viabilidad.

Los objetivos principales

Facilitar la movilidad autónoma, segura y sostenible de los escolares a partir de los 8 años. Esto quiere decir que la chica o el chico van solos o con compañeros de diferentes edades, a pie y por el itinerario que tiene las condiciones de más seguridad.

De este objetivo derivan otros individualizados, como por ejemplo:

- Mejorar el conocimiento del barrio.
- Mejorar la capacidad de orientación.
- Identificar las situaciones de peligro.
- Elegir los recorridos más seguros y agradables.
- Formular propuestas de mejora y participar en la ejecución, si se tercia.
- Incrementar la capacidad de adaptación a situaciones nuevas.
- Aprender comportamientos nuevos adecuados a las circunstancias reales.
- Lograr hábitos más saludables para él o ella y más sostenibles para la ciudad.
 

Corresponsabilizar a la comunidad como agente educativo, empezando por los agentes más significativos o con más responsabilidad educativa en la consecución de este fin;

- Articular mecanismos de coordinación con el profesorado porque los objetivos del camino escolar se puedan incorporar en las áreas curriculares y compartir las actuaciones con las familias, para que  puedan mantener y complementar dichos objetivos también en el tiempo educativo "fuera de la escuela" (se cuenta con el apoyo de profesionales externos).
- Dar herramientas y apoyo a las madres y los padres más implicados en el proyecto para facilitar su tarea de representación dentro de la AMPA y para mantener la coordinación, la información y la sensibilización a todas las familias de la escuela respecto de este tema.
- Favorecer la participación otros agentes sociales interesados en esta finalidad. La colaboración se concreta de manera diferente a cada proyecto, dependiendo de las características del barrio y de su tejido social.

El impulso y la iniciativa de un camino escolar nuevo parten del territorio, a menudo de la misma escuela o de la AMPA o de ambas, pero, para llevarlo a cabo, hay que tener en cuenta la capacidad de compromiso y de participación de los agentes principales, tanto en el diseño como en la implementación del proyecto.

El proceso estándar de un proyecto de camino escolar responde a las fases siguientes:

Evaluación inicial/diagnóstico: para conocer el itinerario actual que cada niño o niña sigue para ir a la escuela, el grado de autonomía con que lo hacen, el medio de transporte que usan, la percepción que tienen del recorrido, las dificultades que se encuentran, la dimensión de los problemas o disfunciones, entre otros. A menudo esta tarea se encarga a una empresa externa, pero requiere la implicación de padres/madres, profesorado y alumnos para pasar la encuesta del camino escolar y para hacer las entrevistas, el trabajo de campo -imprescindibles para conocer la situación concreta de cada entorno escolar-, el análisis de la información y las propuestas de mejora que hay que realizar. Esta fase de diagnóstico se recoge en un informe de centro y sirve de referencia para las actuaciones posteriores que hay que llevar a cabo.

Diseño del proyecto específico y "acordado" de cada centro escolar (o de barrio): 

partiendo  del informe diagnóstico se configura el plan de acción en coherencia con aquello que se ha identificado, priorizando las acciones en función de los criterios técnicos y el presupuesto disponible. Aun así, se acuerdan las acciones pedagógicas y de participación que se desarrollarán durante el curso; obviamente, cada centro tiene su especificidad, pero, en todo caso, se recogerán acciones dirigidas a los niños y las niñas, al profesorado, a los padres y las madres y a la comunidad-valle-ciudad.

Implementación de los proyectos: cada proyecto, cada actividad tienen su propia dinámica y recae más en unos agentes u otros.

Evaluación: la evaluación de cada proyecto se realiza de manera continuada con la periodicidad que se acuerda con cada centro escolar. La evaluación del proyecto global de ciudad es compartida con todos los técnicos y las técnicas referentes del camino escolar de cada distrito que se reúnen periódicamente.

Los chicos y las chicas escolares son los actores activos que acontecen verdaderos protagonistas del proyecto. Se da prioridad a los alumnos de tercero, cuarto, quinto y sexto de educación primaria. Actualmente, se está trabajando experimentalmente también con los alumnos de cursos inferiores a tercero como futuros participantes y con los alumnos de cursos superiores a sexto como colaboradores "naturales" que acompañan a los chicos y chicas que se inician en la aventura de ir a la escuela y por el barrio, solos y a pie. 

El profesorado de la escuela y en particular los tutores y tutoras con el apoyo de profesionales externos. Es importante y deseable la colaboración de toda la comunidad educativa, incluyendo el personal no docente y los monitores de mediodía, entre otros. 

Las AMPA y las familias aunque no participen a las AMPA (padres, abuelos, canguros, etc.) son una pieza clave para la consecución de los objetivos. 

Las asociaciones del barrio (de vecinos, comerciantes, gente mayor activa, asociaciones o entidades) como expresión organizada de la comunidad, pueden ser colaboradores fundamentales. 

La Administración municipal, concretamente, actúan los distritos, el área de Prevención, Seguridad y Movilidad y el Instituto Municipal de Educación de Barcelona (IMEB). Hay que destacar también la coordinación con el servicio de Educación Viaria de la Guardia Urbana que tiene como responsabilidad trabajar conjuntamente con la escuela que lo pida, la prevención de conductas de riesgo como peatón, pasajero y conductor de bicicleta. 

Cada agente tiene su papel dentro del proyecto. El papel de la Administración municipal, en su conjunto, es colaborar en todo el proceso y llevar a cabo de manera coordinada las diferentes acciones que hagan viable el proyecto.

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El impulso y la iniciativa de un camino escolar nuevo parten del territorio, a menudo de la misma escuela o de la AMPA o de ambas, pero, para llevarlo a cabo, hay que tener en cuenta la capacidad de compromiso y de participación de los agentes principales, tanto en el diseño como en la implementación del proyecto.

El proceso estándar de un proyecto de camino escolar responde a las fases siguientes:

Evaluación inicial/diagnóstico: para conocer el itinerario actual que cada niño o niña sigue para ir a la escuela, el grado de autonomía con que lo hacen, el medio de transporte que usan, la percepción que tienen del recorrido, las dificultades que se encuentran, la dimensión de los problemas o disfunciones, entre otros. A menudo esta tarea se encarga a una empresa externa, pero requiere la implicación de padres/madres, profesorado y alumnos para pasar la encuesta del camino escolar y para hacer las entrevistas, el trabajo de campo -imprescindibles para conocer la situación concreta de cada entorno escolar-, el análisis de la información y las propuestas de mejora que hay que realizar. Esta fase de diagnóstico se recoge en un informe de centro y sirve de referencia para las actuaciones posteriores que hay que llevar a cabo.

Diseño del proyecto específico y "acordado" de cada centro escolar (o de barrio): 

partiendo  del informe diagnóstico se configura el plan de acción en coherencia con aquello que se ha identificado, priorizando las acciones en función de los criterios técnicos y el presupuesto disponible. Aun así, se acuerdan las acciones pedagógicas y de participación que se desarrollarán durante el curso; obviamente, cada centro tiene su especificidad, pero, en todo caso, se recogerán acciones dirigidas a los niños y las niñas, al profesorado, a los padres y las madres y a la comunidad-valle-ciudad.

Implementación de los proyectos: cada proyecto, cada actividad tienen su propia dinámica y recae más en unos agentes u otros.

Evaluación: la evaluación de cada proyecto se realiza de manera continuada con la periodicidad que se acuerda con cada centro escolar. La evaluación del proyecto global de ciudad es compartida con todos los técnicos y las técnicas referentes del camino escolar de cada distrito que se reúnen periódicamente.

Los chicos y las chicas escolares son los actores activos que acontecen verdaderos protagonistas del proyecto. Se da prioridad a los alumnos de tercero, cuarto, quinto y sexto de educación primaria. Actualmente, se está trabajando experimentalmente también con los alumnos de cursos inferiores a tercero como futuros participantes y con los alumnos de cursos superiores a sexto como colaboradores "naturales" que acompañan a los chicos y chicas que se inician en la aventura de ir a la escuela y por el barrio, solos y a pie. 

El profesorado de la escuela y en particular los tutores y tutoras con el apoyo de profesionales externos. Es importante y deseable la colaboración de toda la comunidad educativa, incluyendo el personal no docente y los monitores de mediodía, entre otros. 

Las AMPA y las familias aunque no participen a las AMPA (padres, abuelos, canguros, etc.) son una pieza clave para la consecución de los objetivos. 

Las asociaciones del barrio (de vecinos, comerciantes, gente mayor activa, asociaciones o entidades) como expresión organizada de la comunidad, pueden ser colaboradores fundamentales. 

La Administración municipal, concretamente, actúan los distritos, el área de Prevención, Seguridad y Movilidad y el Instituto Municipal de Educación de Barcelona (IMEB). Hay que destacar también la coordinación con el servicio de Educación Viaria de la Guardia Urbana que tiene como responsabilidad trabajar conjuntamente con la escuela que lo pida, la prevención de conductas de riesgo como peatón, pasajero y conductor de bicicleta. 

Cada agente tiene su papel dentro del proyecto. El papel de la Administración municipal, en su conjunto, es colaborar en todo el proceso y llevar a cabo de manera coordinada las diferentes acciones que hagan viable el proyecto.

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